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Al menos seis delitos, de los cuales cuatro son calificados como graves, cometió Herlio  José Jarquín Cortés, alias “Furia y Toro”, desde el 25 de octubre del 2014, cuando se fugó de la cárcel en Jinotepe, Carazo, hasta el  25 de febrero del 2017, cuando lo capturaron en la comunidad La Ceiba, jurisdicción de Diriamba.

Entre los delitos que “Furia y Toro” cometió en los tres años y ocho meses que anduvo huyendo están un homicidio, una violación agravada, lesiones gravísimas y una tentativa de homicidio.

El primer ilícito en que incurrió Helio Jarquín Cortés fue el quebrantamiento de sentencia que cometió  la noche del 25 de octubre del 2014 cuando se fugó de la cárcel en Jinotepe, Carazo.

Por el quebrantamiento de la sentencia de 30 años y  portación ilegal de armas  este lunes la Fiscalía acusó a “Furia y Toro” en el Juzgado Séptimo Local Penal de la capital, donde el juez Donaldo Alfaro lo remitió a juicio para el 19 de mayo del año en curso.

La fugaHerlio José Jarquín Cortés, alias "Furia y Toro".

En la acusación presentada por la fiscal auxiliar, Fabiola Mercedes Mendoza, se explica que “Furia y Toro” se fugó  de la cárcel la noche del 25 de octubre del 2014, aprovechando que otro compañero de celda era asistido por haberse desmayado.

Para huir de la cárcel “Furia y Toro”  escaló las verjas y removió una de las varillas que le permitió formar un hueco de 67 centímetros, que le permitió subir al techo para luego escalar un muro superior a los dos metros de alto.

Posteriormente en medio de la oscuridad de la noche y el desconcierto de los policías, Helio Jarquín Cortés se tiró al vacío cayendo sobre un predio baldío huyendo con rumbo desconocido.

Entre las pruebas que el Ministerio Público está ofreciendo para demostrar en juicio el quebrantamiento de la sentencia por parte de “Furia y “Toro” está la varilla de hierro que removió de la celda policial.

Crímenes de “Furia y Toro”

Herlio Jarquín Cortés cuando se fugó  cumplía una condena de 26 años por el asesinato de Elyer Gabriel Quintanilla Nicoya, y cinco años más por lesiones psicológicas  graves en perjuicio de la novia de la víctima.

Sin embargo, como la sumatoria de la condena sobrepasaba la pena máxima establecida en la Constitución, en la sentencia se explica que por eso el sentenciado no estaría más 30 años encerrados en la cárcel.

Pocos días después de fugarse “Furia y “Toro”  ultimó de un impacto de bala en el tórax a Carlos Manuel Téllez Luna, quien en ese entonces tenía 19 años. El crimen se produjo cuando la víctima regresaba de dejar a su novia en una comunidad de Santa Teresa, Carazo.

Posteriormente “Furia y Toro”, quien permanece en la galería de máxima seguridad, conocida entre los reos como la galería 300, violó a una joven en una comunidad rural de Diriamba.

Últimas víctimas

El 1 de enero del 2017, Herlio  José Jarquín Cortés  le cortó el brazo izquierdo de un machetazo a Arsenio Medina, de 45 años, en la comunidad Sontole, jurisdicción de Jinotepe, Carazo.

En ese hecho “Furia y Toro” le cortó el brazo a Medina con el mismo machete con que este intentaba repelerlo cuando el peligroso maleante intentaba entrar a su casa a robar.

Semanas antes de ser capturado, el hombre originario de La Ceiba, Diriamba, también hirió de bala en una pierna a Francisco García Ríos, de 23 años, vigilante de una finca cuando intentó impedirle que se introdujera a robar a la propiedad que cuidadaba.

Quedará debiendo

El abogado penalista, Ricardo Flores González, señalo que aunque “Furia y Toro” sea condenado por todos los ilícitos que cometió andando en fuga él solo estará 30 años en prisión.

“En estos caso corresponde al primer juez de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria que conozca del caso (de sentencia firme) unificar la primera sentencia condenatoria  con  todas las otras condenas que puedan producirse”,  explicó el  también catedrático.

Rechazó a la Defensoría

“Furia y Toro” que en todo momento estuvo rodeado por al menos media docena de oficiales de la Dirección de Intervención Rápida del Sistema Penitencia Nacional (SPN)  rechazó ser defendido por la Defensoría Pública.

“En todo caso yo prefiero un abogado no gubernamental”, dijo el reo al juez Donaldo Alfaro, quien le nombró como defensor de oficio al abogado privado, Yuri Sánchez, quien declinó tomarse el tiempo que le otorgó el judicial para leer la acusación asegurando que ya la conocía el contenido.

“Furia y Toro” le aseguró al defensor de oficio  que a él no le fue ocupada la pistola ni los proyectiles que asegura la acusación de la Fiscalía que le fueron ocupados al momento de su detención.