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La jefa de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, defendió ayer el actuar de agentes policiales y "colaboradores" de la Policía que agredieron el miércoles por la noche al periodista del diario La Prensa, Jorge Loáisiga, en un acto presidencial, aduciendo que el comunicador violentó las normas de seguridad que se aplican en todos los actos en los que se encuentra el Presidente de la República, Daniel Ortega.

“El periodista irrumpió intempestivamente el primer perímetro de seguridad establecido por la Policía en el acto en el que participaba el presidente”, explicó Granera en rueda de prensa.

“La manera en que él (Loáisiga) quiso acceder a un área restringida, fue hasta irresponsable, diría yo”, agregó Granera, quien con sus declaraciones dio por cerrada la anunciada investigación de los hechos que hizo el segundo jefe de la Policía, comisionado Horacio Rocha, la noche del miércoles, cuando se registraron los acontecimientos.

Loáisiga envió ayer una declaración en la cual rechaza las afirmaciones que hizo Granera, y señala que lo que busca es justificar el actuar irregular de los agentes policiales y de los “camisas azules” que protegen al gobernante.

“Probablemente Granera ha sido mal informada sobre cómo ocurrieron los hechos o quiere salvar responsabilidades frente a dos graves violaciones de los derechos humanos cometidos por sus subordinados, como son la libertad de movilización y la libertad de buscar información, ambas consignadas en nuestra Constitución Política, a la cual se debe la institución que ella representa”, señaló el reportero.

Loáisiga cometió “grave violación”, dice Granera

Granera dijo que la violación a los perímetros de seguridad en Nicaragua y en cualquier parte del mundo, “es un hecho grave” que puede devenir en situaciones que después se lamentan, como un posible atentado en contra del primer mandatario, cuya vida está obligada a resguardar como manda la Constitución. Sin embargo, no habrá cargos contra el reportero.

La jefa policial explicó que en el sitio donde se realizaba la actividad en el barrio “Ariel Darce” era totalmente abierto, había penumbra, aglomeración de personas, y que el reportero, saltó el primer perímetro de seguridad, con las manos hacia arriba y portando un objeto, que después se descubrió era su teléfono celular.

Granera señaló que no es política de la entidad del orden violar los derechos humanos de los nicaragüenses, pero que cuando existen normas de seguridad, los hombres y mujeres de prensa deben acatarlas para evitar incidentes como el ocurrido con Loáisiga.

La primera comisionada de la Policía también dijo: "No somos dioses para saber que son periodistas", y agregó que las medidas de seguridad se aplican por igual sea a periodistas o a cualquier otro ciudadano.

Los “camisas azules” y los CPC

Asimismo, negó que las personas que andaban vestidas de camisas azules y que se constituyen en nuevas fuerzas de seguridad, pertenezcan a los polémicos Consejos del Poder Ciudadano, (CPC), y señaló que la Policía cuenta con agentes que visten de civil o de cualquier manera, que forman parte del sistema de seguridad de la institución, pero aclaró que no son los camisas azules, y que éstos no eran policías.

“Teníamos (en la actividad) personas de confianza que conforman los distintos cordones o círculos, colaboradores del aparato secreto, informantes que coadyuvan sin ser parte orgánica de la Policía”, admitió.

“Estas personas (los camisas azules) son los que, efectivamente, impiden que (el reportero) siga, y quienes llegan realmente a ponerle las ‘chachas’ al señor Loáisiga son los oficiales de Policía que estaban ahí”, añadió.

A la vez añadió que los “camisas azules” no son CPC, sino personas de confianza del presidente Daniel Ortega, que tienen años de trabajar con él, y que se integran al sistema de seguridad de la Policía Nacional cuando se dan actividades públicas masivas.

¿Cualquiera puede detener a cualquiera?

Consultada sobre las potestades que tienen estos cuerpos de seguridad de Ortega, de agredir y detener a los ciudadanos, la jefa de la Policía respondió que “cualquier persona ante una violación de una norma de seguridad o de una ley tiene el derecho y la facultad y de impedir que se realice el acto”.

“Gracias a Dios que se trataba de un periodista y que buscaba una entrevista, porque, ¿quién me dice a mí que el día de mañana no sea un delincuente armado y que busque cómo quitarle la vida al Presidente de la República o a los embajadores que se encontraban en esa actividad? Ante esto cualquier ciudadano estaba facultado para evitar la acción”, dijo.

Se le indicó que los periodistas se identificaron e indicaron que buscaban entrevistar al Embajador de Estados Unidos, Paul Trivelli, no al presidente Ortega, y respondió que “la entrevista tuvo que haberse buscado en otro momento y en otro lugar, porque cuando alguien trata de violar uno de los círculos de seguridad, todo el sistema se alerta, y es obligación nuestra impedir el avance de esa persona, aunque fuera un sacerdote con su sotana que dijera que es el párroco de Santa Ana”.

Recordó que la historia señala que en el atentado perpetrado en contra del ex presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, en marzo de 1981, John Hinckley Jr., autor del hecho, salió del grupo de los periodistas que buscaban entrevistarlo.

“Yo no puedo dejar que alguien, porque es periodista, violente los perímetros de seguridad, porque para eso existen zonas de restricción a las cuales ni siquiera todos los policías pueden acceder, es muy restringido y eso se debe de respetar”, indicó Granera.

Añadió que los perímetros están delimitados por una valla visible, y que en este caso Loáisiga ya había rebasado esa zona.

“Sabían que somos periodistas”

Loáisiga reaccionó en su escrito, indicando que los “camisas azules” estaban tras la valla de metal, que muchos de ellos conocen a los periodistas nacionales y extranjeros. Agregó que algunos son ex combatientes, ex oficiales militares, que durante los últimos 16 años han brindado seguridad a Ortega en todos los actos y concentraciones masivas a los que ha asistido, y que, por tanto, es inconcebible que digan que su actuar era peligroso para la vida del gobernante.

“Somos periodistas”, anunciamos, y pasamos frente a los ojos de los policías que no nos dijeron nada, absolutamente nada. Ni una sola advertencia, como mentirosa y tergiversadamente dice la comisionada Granera, indicó Loáisiga en su escrito.

La versión del comunicador fue ratificada por el periodista de EL NUEVO DIARIO Ary Neil Pantoja, quien manifestó que nunca --ni el reportero de La Prensa ni ninguno de los que se encontraban cubriendo la actividad-- violentaron las normas de seguridad, a la vez que lamentó las declaraciones de Granera, que a su parecer “están bien alejadas de lo que realmente pasó”.