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Durante mucho tiempo Francisco Siles fabricó bombas de mecha lenta para pescar en un taller artesanal clandestino ubicado en el barrio Arlen Siu, de Corinto. No consideraba riesgosa esta actividad, sin embargo ahora está consciente de sus efectos luego que participó en un taller dirigido a 1,500 pescadores del Pacífico, que busca sensibilizarlos sobre las consecuencias de esta práctica.

“En Corinto había talleres que fueron desapareciendo después que en 1989 una casa voló en pedazos muy cerca de aquí y todos tuvimos miedo de correr la misma suerte”, relató Siles, quien perdió un brazo en un combate en el norte del país, durante los años 80.

Luego que abandonó esta práctica, se unió a 30 pescadores de Corinto.

Desde enero de este año cuatro organismos trabajan con los pescadores del Golfo de Fonseca y con el Marena, las alcaldías de El Viejo y Corinto. Entre estas organizaciones está Flora y Fauna Internacional y Fundación Líder.

A los pescadores se les da a conocer mediante charlas educativas el marco normativo de las leyes ambientales vigentes, así como las opciones tecnológicas que se validaron como alternativas económicas, donde se incluyeron a las mujeres como agentes de cambio.

Edwin Paniagua, coordinador técnico de la Fundación Líder, manifestó que la campaña con los 1,500 hombres y mujeres que viven del mar en Aserradores, Padre Ramos y Corinto durará tres años.

“Hemos aunado esfuerzos con la Universidad Nacional Autónoma de León (UNAN-León) para dotar de conocimientos a más de 400 estudiantes de las carreras de ingeniería acuícola para que conozcan nuevas opciones tecnológicas de bajo impacto ambiental”, manifestó Paniagua.

Las capacitaciones se extienden a los hijos de estos pescadores. “Están estudiando secundaria o formación técnica en Inatec, con ellos estamos socializando estos conocimientos del marco normativo de la Ley de Pesca y acuicultura, con el objetivo de propiciar valores y que puedan poner en práctica al momento que se dediquen a las acciones de pesca”, apuntó Paniagua.

El capitán de corveta Gerardo Fornos, jefe de la Fuerza Naval del Pacífico, aplaudió esta iniciativa. “Esto es un trabajo de todos, es del Gobierno, de los ambientalistas, de los pescadores y de la comunidad”, dijo el jefe militar.

Fornos precisó que en lo que va del año realizaron patrullajes conjuntos, pero “es difícil capturar pescadores que usan bombas porque cuando ven a las lanchas, lanzan el material al agua para eliminar evidencias”.

CASOS

A principio de año, la Policía Nacional de Chinandega descubrió una fábrica ilegal de bombas de mecha lenta en Aserradores, jurisdicción de El Viejo, desmantelamiento con el cual cortó un fuerte eslabón de comercialización de estos explosivos en el litoral del Pacífico.

El comisionado mayor Leonel Guerrero, segundo jefe de la Policía de este departamento, indicó que la captura fue resultado de un largo trabajo de inteligencia.

En esa ocasión fue capturado Germán Javier Mejía Alvarado, de 29 años, quien es el responsable del taller que elaboró en los últimos tres meses 4,200 bombas. Él se encuentra en libertad dos meses después de los hechos.

Guerrero dijo que “estas actividades representan un peligro para la vida de quienes se involucran, pero también un serio daño a la fauna marina porque este pequeño explosivo es capaz de eliminar toda especie en un radio de 50 metros”.