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Él es el único de los 12 hermanos que sigue con vida y aunque su capacidad auditiva y visual vaya disminuyendo, su voz es más fuerte que nunca. Tiene cuatro hijos, ocho nietos, 17 bisnietos y 103 años de edad. Gustavo Wilson Bateman es un boy scout de trayectoria, el único que aún respira de la Tropa Número Uno Moravian de Bluefields. 

Nació en Koomwatla, Prinzapolka, el 28 de diciembre de 1913, en el seno de una familia afrodescendiente y binacional formada por el reverendo Dorminster Newton Wilson, nativo de Bluefields, y Franzella Elizabeth Bateman, originaria de Jamaica. Antes de él, su mamá había dado a luz once veces.  

Su primer contacto con el mundo del escultismo  —movimiento juvenil internacional conocido como los Boy Scouts, que pretende la formación integral del individuo mediante actividades de grupo y la vida en contacto con la naturaleza— se dio en 1926, cuando asistió a un campamento en Bluefields organizado por el pastor moravo Joseph Harrison. Quedó “encantado” de la filosofía de vida de los exploradores y meses después haría el juramento para ser oficialmente un boy scout. 

Presentan manual de seguridad para los scouts​La pérdida de su esposa en 2008 fue un duro golpe.

“Lo más importante de ser scout es la formación del carácter y reconocer el valor el tiempo. Al scout se le enseña conforme a la ley a ser  honesto y servicial. El escultismo hace mucho énfasis entre saber y hacer, porque hay quienes saben mucho pero no hacen nada”, explicó con voz potente.

Su llegada a Managua en 1932 se da para continuar con su educación secundaria. A pesar de tener tercer año aprobado, en la capital lo regresan a primer año porque la educación de la escuela morava de Bluefields no estaba reconocida en el Pacífico por ser completamente en inglés. 

Wilson Bateman alcanzó una gran preparación académica, cultural y deportiva en el Colegio Bautista. Siempre se caracterizó por ser un alumno de buenas notas. El esfuerzo le mereció el título de “valedictorian” —término del inglés que carece de traducción—, es decir, el alumno que en su clase obtiene el más alto promedio y que le confiere el derecho de promulgar el discurso en la ceremonia de graduación.

En 1937, el maestro y misionero Lloyd Emerson Wyse le propuso trabajar en el centro escolar. Fungió como inspector de internos y le asignaron una clase de moral y trato social. En los siguientes años se desempeñó como profesor de física, sociología, filosofía, música y Biblia. Sin embargo, sostiene que jamás dejó de ser un scout y nunca abandonó esa filosofía de vida. 23 años más tarde sería nombrado director del colegio. 

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El 18 de marzo de 1939 se casó con Lucrecia Aurora Narváez, quien murió a los 92 años de edad en el 2008. Juntos procrearon cuatro hijos y adoptaron uno. “Lo más doloroso que he vivido es la partida de mi esposa. Siempre fui de una sola mujer, porque así dice el Señor. Eso de andar de picaflor es asunto de Satanás”, dijo mientras observa su retrato colocado en una pared que tiene al lado. 

SU VIDA SCOUT

Como boy scout fue escalando peldaño a peldaño hasta llegar a ser presidente de la Asociación de Scouts de Nicaragua. Aunque ahora esté retirado, los dirigentes actuales lo miran con respeto y como un consejero.

“Fui cocinero, lavatrastes, hasta llegar a ser presidente. Recorrí toda la línea y después me hicieron comisionado de adiestramiento, o sea de capacitación técnica de los scouts”, recordó. 

Fue así como pudo recorrer Nicaragua, visitar Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, Panamá, Colombia, Jamaica, Puerto Rico, Cuba, México y Estados Unidos.

En 1978 se retiró de todo tipo de cargo que ostentaba, tanto en el Colegio Bautista como en el mundo scout, y se mudó a Estados Unidos porque dice que aquí ya no le permitían seguir trabajando como jubilado. En el estado de Kansas se integró al Programa de Educación para los Niños Inmigrantes y su papel se centraba en ser el nexo entre la familia hispana, los niños y la escuela. 

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“Mi trabajo allá era necesario, porque muy pocos eran bilingües en ese tiempo y la mayoría de los niños eran de padres hispanos que no sabían inglés y cuando el colegio enviaba notas a los padres para advertirles del mal comportamiento de sus hijos, estos decían que se trataba de notas para felicitarlos. Ahí entraba en juego yo”, relató el costeño.

EL SECRETO DE LA LONGEVIDAD

Wilson tiene una voz potente, aunque los años lo debilitaron.Cuando le preguntan cuál ha sido la fórmula para llegar a la edad de 103 años, Wilson sentado en su casa de Managua señala inmediatamente la Biblia. “La palabra de Dios nos hace saber muchas cosas que debemos aplicar a nuestra vida. Eso no quiere decir que he sido un santo, no, pero el Dios que me conoce me perdona y él sabe que procuro siempre lo mejor para servirle”, afirmó.

Pese a estar retirado insiste en aconsejar  a las nuevas generaciones de scouts y asegura que la responsabilidad y la puntualidad deben ser características sobresalientes en ellos todo el tiempo. “Que no desprecien la enseñanza de sus mayores, sean obedientes a sus padres y se dediquen a prepararse. El mundo es de los que se preparan, la vagancia no lleva a nada”, concluyó.

LOS SCOUTS EN NICARAGUA

Jorge Katín, actual presidente de la Asociación de Scouts de Nicaragua,  explica que los principios scouts indican que ellos deben ver en la naturaleza la obra de Dios y, por tanto, deben cuidarla. “El scout debe ser leal y honesto. Hay una serie de mandatos que no solo deben aplicar en los campamentos sino en su vida”, agregó. Los scouts forman patrullas (grupos) y las reglas dictan que ese grupo debe llevar el nombre de un animal.

En Nicaragua, actualmente existen unos 2,500 scouts ubicados principalmente en el norte del país y la Costa Caribe. 

GUSTAVO WILSON BATEMAN

28 de diciembre de 1913 nació en el poblado de Kuamwatla, Caribe Sur.

18 de marzo de 1939 contrajo nupcias con Lucrecia Aurora Narváez.

1939-1970, fue director del Coro Parajón Domínguez.

1966 fue nombrado director del Colegio Bautista, en Managua.

1973-1976 fue nombrado ministro ejecutivo de la Convención Bautista de Nicaragua.

1978 se mudó con su esposa a Kansas, Estados Unidos.

2008 murió su esposa.

2016 cumplió 103 años de edad.