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Trescientos cuatro kilómetros de playa corrió hasta el momento la australiana Claire McFarlane desde que empezó su proyecto “Pasos que inspiran”. Ella pretende visitar las playas de 184 países del mundo para concienciar sobre la violencia sexual.

Hasta el momento, ha logrado recorrer el 10% de la meta de tres mil kilómetros que se trazó desde que inició a correr en julio del año pasado.

La expedición de esta australiana de 38 años inició en Sudáfrica, país que la vio nacer, y se ha prolongado por otros 18 países de África, Oceanía, Asia y América. 

“En Papúa Nueva Guinea, 200 personas vinieron a caminar conmigo, la gente realmente quería un cambio en las políticas y servicios médicos para la violencia sexual, y quisieron mostrar solidaridad conmigo”, cuenta McFarlane.

En Nicaragua, la carrera/caminata se realizará en el balneario leonés de Las Peñitas este 6 de mayo, y “todo el mundo es bienvenido”, ya sea para correr o caminar la distancia que prefieran, incluso solo para animar a la corredora.  

La hora de inicio será a las 6:45 de la mañana, pero los asistentes pueden acompañar a Claire en cualquier etapa del camino, que se prevé durará dos horas. Para más detalles, puede visitar la página de Facebook “Footstep to Inspire”. 

Historia de sobrevivencia

La idea de Claire de visibilizar el abuso sexual no fue ocasional. Mientras estudiaba en París durante 1999, fue atacada por un hombre que la dejó malherida en media calle durante la madrugada. “El hombre me violó brutalmente e intentó matarme”, cuenta Claire, quien destaca que el abuso sexual es cometido en todas partes del mundo.  

“La gente estaba impactada porque esto me había sucedido en París. Cuando fui a la policía para crear el retrato hablado, había un libro de firmas, y en la última semana habían firmado como cuarenta personas. Yo pensé ‘¡Oh, Dios mío!, hay tantas violaciones sucediendo’”, describe la australiana. 

Luego de recuperarse de la agresión, dejó sus estudios en Francia y se mudó nuevamente a Australia. En 2009, casi diez años después del ataque, la Policía francesa la contactó y le pidió que regresara a París. Habían capturado al agresor, a solo dos semanas de que el crimen prescribiera. 

El hombre, quien había cometido otras violaciones, fue condenado a 12 años de prisión, aunque estuvo en la cárcel menos de cuatro años. Sin embargo, la batalla de Claire con la justicia francesa no terminó allí. Inició un proceso para recibir una compensación por los más de US$40 mil que había gastado en el proceso, “y para crear un precedente legal en el país”, afirma. 

Fue el primero de octubre de 2015 que el proceso legal acabó, 16 años después de la agresión sexual que la joven sufrió cuando tenía 21 años. “Perdí la demanda, pero crear un precedente legal podría ayudar a tener un impacto para cambiar la  ley”, afirma Claire. 

Esos 16 años de su vida son los que conmemora a través de los 16 kilómetros que recorre en cada país. 

Recorrer el mundo

Una vez que acabaron las demandas, Claire decidió compartir su historia. “Cuanto más hablemos sobre esto, más fácil será superarlo y ayudar a la gente”, opina. Fue así que decidió unir el deporte que la apasiona con la experiencia más difícil de su vida. 

El 18 de julio de 2016 corrió por primera vez, una fecha que jamás olvidará porque fue el día del ataque.

18 países recorridos después de su primera carrera, ha encontrado varias similitudes a nivel mundial sobre la violencia sexual, incluyendo la culpabilización de las víctimas. “No he ido a ningún país aún en donde se pueda hablar abiertamente sobre el tema, y no se culpe a la víctima por lo que pasó”, destaca.  

Además de la carrera en cada país, Claire se reúne con organizaciones no gubernamentales, miembros de Gobiernos, servicios policiales, médicos y víctimas de violencia sexual. “Intento entender cómo es para las sobrevivientes en cada país pasar por esa experiencia”, agrega. 

Asimismo, tiene tres objetivos a largo plazo: producir un reporte mundial sobre la situación de la violencia sexual en cada país que visita, lograr que la carrera se replique cada año y convertir al proyecto en una fundación global.