• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Impresa

La mañana de ayer Carlos Avellán, de 30 años, entró con un desarmador de estrella a la casa de habitación de su expareja, Leonor Zamora, mientras ella dormía. Intentó asesinarla con esta herramienta, hubo un forcejeo, la estaba ahorcando, pero llegó alguien auxiliarla. Zamora escapó de morir.

Antes que la pareja se separara él ya la había agredido físicamente, había estado preso, pero mediaron y quedó libre.

Este año al menos tres mujeres de las 16 que han sido asesinadas habían denunciado a sus agresores. Son los casos de Yessenia Montenegro, ultimada de un balazo el pasado 8 de enero en una gasolinera de Matagalpa; María de los Ángeles Altamirano, asesinada a machetazos por su expareja en la comarca La Joya, Jinotega; y Lucero Montoya Velásquez, acuchillada frente a su casa la madrugada del pasado 30 de abril en el barrio La Fuente de Managua. END

“Estaba dormida, él llegó, me saludó, me dijo: ‘Hola, amor, ¿cómo estás?’ Entonces yo lo quedé viendo asustada y le pregunté que por dónde entró y me dijo que por la puerta de la casa que estaba abierta”, relató Leonor Zamora después de ser atendida en el Instituto de Medicina Legal (IML).

La víctima agregó que en la casa no había nadie, por lo que le preguntó a Carlos qué andaba haciendo. “Contestó: ‘¿Ya no te puedo venir a ver? No me contestás las llamadas’. En ese momento le dije que fuéramos a la sala”.

“Me quedé hablando sola con él y él me dijo que yo ando con otro hombre, le respondí que se calmara, luego me preguntó si ya no quería nada con él y le contesté que no”.

Según la víctima, el agresor tomó un cuchillo que estaba en la mesa de la cocina y la atacó. “Le agarré las manos y ahí me hizo heridas en los dedos, pero de tanto forcejear con él, el cuchillo se quebró y entonces me enterró un desarmador en el pecho, durante el forcejeo logré quitarle el desarmador y se lo enterré en el ojo, entonces él me mordió el hombro, me ahorcó, me desesperé y me desmayé”, relató.

La pareja, que tenía un mes separada, procreó una niña de ocho años y un niño de cuatro años.

Los vecinos escucharon la agresión y le avisaron a la cuñada de esta. “Cuando yo llegué, él estaba ahorcándola, entonces intervine, lo agarré de la camisa y empecé a reclamarle, la soltó y trató de agredirme a mí, me siguió en toda la casa, pero logré salirme a la calle, donde había gente”, declaró Suyén Larios, cuñada de la víctima.

El agresor salió corriendo, pero fue capturado por un sobrino de la víctima. Luego lo capturó la Policía.

“Él le afirmó a los policías que trató de matarme porque yo tengo una relación con otro hombre”, agregó Leonor.