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Al mediodía de este martes, El Nuevo Diario preguntó a Ruth Elizondo sobre la posibilidad de que la organización Los Pipitos aceptara una mediación para resolver el conflicto con el Teletón, y su respuesta fue: “No, porque el Teletón se quiere salir de su rol de recaudador para ser operador”.

Sin embargo, horas después, cuando se conoció la postura de Leonel Argüello, fundador de Los Pipitos y expresidente del Teletón, Elizondo se mostró más anuente a la posibilidad de que haya mediación. Dijo que había propuesto al Teletón “nombrar un representante cada quien para tratar de llegar a un arreglo”.

“Estamos abiertos a que las cosas no se calienten más”, expresó Elizondo.

El presidente de la Fundación Teletón (Funte), José Evenor Taboada, ha estado anuente a negociar y lo reiteró en una entrevista con El Nuevo Diario publicada el martes: “A pesar de todos los señalamientos, siempre estamos abiertos (al diálogo)”.

En una carta pública, Leonel Argüello instó a las dos organizaciones a buscar un arreglo en vez de romper las relaciones de trabajo que mantuvieron por 17 años.

“Me siento con la obligación moral, personal y sobre todo por el amor a la causa de la  niñez con discapacidad, de pedir a las partes involucradas que hagan sus mejores esfuerzos por llegar a un arreglo, porque ese divorcio solo causaría un perdedor: los niños, niñas, adolescentes y jóvenes con discapacidad de nuestra patria”, manifestó Argüello.

La mediación y el arbitraje están contemplados en una cláusula del contrato firmado por Los Pipitos y el Teletón en el año 2012. Especifica que “todas las controversias, diferencias, disputas o reclamos que pudieran derivarse de este convenio, su ejecución, incumplimiento, liquidación, interpretación o validez se resolverán por medio de arbitraje de acuerdo a derecho, el cual será confidencial y se regirá de conformidad con los reglamentos del Centro de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio de Nicaragua y la Ley 540 (Ley de mediación y arbitraje)”.

El primer paso, según Taboada, es resolver la disputa con un mediador, como sugiere Arguello. Solo si esta etapa fallara, las dos organizaciones recurrirían al arbitraje.

El Nuevo Diario habló por teléfono con Leonel Argüello, quien se encuentra fuera del país, y él explicó que su propuesta es “para buscar una solución inteligente, para continuar trabajando juntos como lo han venido haciendo porque es lo que los niños necesitan”.

El conflicto entre Los Pipitos y la Fundación Teletón se hizo público el tres de mayo pasado, cuando la primera organización acusó a la segunda de destinar el 40% de la colecta nacional a gastos administrativos y de pretender quedarse con seis centros de estimulación temprana, construidos con los fondos recaudados. Taboada afirma que los gastos administrativos del Teletón representan el 28% y que los centros pertenecen a esta entidad.

Sobre los gastos administrativos del Teletón, Leonel Argüello comentó: “Lo que se gasta es lo mínimo que se puede gastar y un 28% es totalmente normal. Durante todos estos años jamás me imaginé que pudiera haber intereses que no eran para tratar de coordinar esfuerzos para ayudar a los niños”.

“Inicialmente lo recaudado fue producto de la labor individual de cada uno de los directivos de Funte, pero hubo un momento en que las necesidades operativas de los centros exigían mayores recursos que los que se captaban, lo que obligó a tener una pequeña operación administrativa, gracias a la cual se pudo llegar a captar un millón de dólares”, explicó Argüello.

“Para mi tristeza y como partícipe que fui de su origen, desearía que todas las partes con humildad y tolerancia mejoren las reglas del juego, en las que deben prevalecer la transparencia, las buenas prácticas administrativas y el derecho”, expresó Argüello.

“Espero que el pueblo tenga la suficiente madurez para entender los problemas y que tenga la confianza de seguir apoyando la causa”, reflexionó el expresidente del Teletón.

Recordó que esta causa a favor de los menores con discapacidad “se organizó en un momento en que la niñez de Nicaragua se encontraba totalmente abandonada”, gracias a la gestión de la Asociación Los Pipitos, el Club 20-30 Managua y miembros de la sociedad civil.

“Esta fusión de voluntades dio origen a la obra que se ha venido realizando por 17 años ininterrumpidos con el respaldo de la empresa privada, colaboradores de las mismas, organizaciones civiles y el pueblo nicaragüense”, señaló.