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Las tres causas principales de muerte materna en Nicaragua son hemorragia, preeclampsia  o eclampsia y las infecciones, afirma Yader Palma, ginecobstetra del Hospital Metropolitano Vivian Pellas y especialista en medicina materno-fetal. 

Palma asegura que el factor determinante para evitar la mortalidad materna es la debida atención en el control prenatal. “Es donde uno tiene que buscar factores de riesgo o factores predisponentes que den el aviso, para que en el momento del nacimiento uno esté preparado para lo que ocurra”, indica el especialista.  

Durante este proceso se clasifica si el embarazo es de alto riesgo o de bajo riesgo, para darle seguimiento en base a la complicación que se puede presentar al momento del nacimiento del bebé. 

La hemorragia puede ser prevenida durante el control prenatal y la clasificación de las pacientes, pues esto permite que los médicos estén preparados ante esta complicación, y al momento del parto o cesárea, aplicar las medidas estipuladas por el Ministerio de Salud (Minsa), entre las que se cuentan procedimientos quirúrgicos y transfusiones de sangre. 

Respecto a la preeclampsia, Palma declara: “Con solo el hecho de estar embarazada, tiene el 2% de probabilidad de padecer preeclampsia, ese es el riesgo de toda mujer embarazada”. No obstante, el especialista argumenta que esta puede ser prevenida y tratada correctamente durante el embarazo con recetas médicas que incluyen aspirinas en dosis bajas. 

La muerte materna también se puede evitar cuando las pacientes tienen alguna infección y acuden al médico para tratarlas a lo largo del embarazo. 

En Nicaragua, la tasa de defunciones por complicaciones en el nacimiento de un bebé es de 38 por cada 100,000 nacidos vivos. En semanas pasadas, dos mujeres murieron por esta causa, lo que ha sumado al menos 12 muertes maternas en el país en este año. 

La salud materna es el quinto Objetivo de Desarrollo del Milenio, y consiste en reducir las muertes por esta causa y lograr la cobertura especializada en los partos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Autoridades gubernamentales informaron la semana pasada que en más de 20 años, la mortalidad materna en Nicaragua se redujo a menos de la mitad, pasando de 112 fallecimientos en el año 1992 a 52 defunciones en 2016. 

Según reportes del Minsa, las conformación de casas maternas y la capacitación a parteras y personal de atención a la salud de las madres nicaragüenses ha contribuido a la disminución en la cantidad de fallecidas por esta causa.  

De acuerdo con el último informe de la institución, el 95% del total de partos que ocurrieron en 2016, se atendieron en hospitales institucionales, lo que ayuda a reducir riesgos y complicaciones en los nacimientos.