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Las acusaciones de perturbación por ruido son cada vez más escasas en los tribunales capitalinos, según registros de la Dirección de Implantación del Complejo Judicial Central de Managua.

En 2015 fueron presentadas 20 acusaciones, para el año siguiente se redujo a 16 y durante el primer cuatrimestre del 2017 solo fueron ingresadas cuatro, refieren datos oficiales.

La perturbación por ruido es una falta penal sancionada con 10 o 30 días multa, o trabajo en beneficio de la comunidad de 10 a 30 horas en jornada de dos horas diarias, además de la suspensión o cancelación de las actividades que generan el malestar.

El ruidoso problema de la capital termina en manos de la Policía

Cómo se presenta la acusación

El juez Primero Local Penal de la capital por ministerio de ley, Jeancarlos Medina, explica que las acusaciones de perturbación por ruido pueden ser presentadas de dos maneras. La puede interponer la Policía o la víctima de manera directa.

Antes de llegar al judicial la acusación las partes debe pasar por el trámite de mediación y si no hay acuerdo se presenta la acusación con el acta de no acuerdos, señala el encargado de impartir justicia.

“El año pasado (2016) tuvimos dos acusaciones por ruido y en ambos casos se decretó la extinción de la acción penal por acuerdos que alcanzaron las partes”, subrayó Medina.

La regulación de la Policía Nacional en este caso se ampara en la Ley Especial de Delitos contra el Medio Ambiente y los Recursos Naturales, conocida popularmente como “Ley del ruido”.

Dicha ley contempla en su capítulo II, artículo 9, que quien utilice medios sonoros, electrónicos o acústicos en locales, residenciales o viviendas populares, y produzca sonidos que causen daño a la salud o perturben la tranquilidad y descanso diurno y nocturno de los ciudadanos será sancionado con multas. “Además de la suspensión, cancelación o clausura de las actividades que generan el ruido o malestar”, detalla la norma.

Sin embargo, las sanciones se exceptúan para las congregaciones religiosas dentro de sus templos.

Vecinos e iglesias evangélicas

El juez Jeancarlos Medina dijo que los dos casos por perturbación que resolvió en el 2016 fueron entre vecinos, donde una persona se quejaba porque le ponían la música a alto volumen a cualquier hora del día o la noche, afectando la tranquilidad de su hogar.

Por su parte, el juez Quinto Local Penal de la capital, Walter William Vargas, dijo que en el 2016 él también conoció de dos acusaciones por este tipo de falta penal e igualmente se resolvieron mediante mediación.

El ruido nuestro de cada día

“La mayoría de acusaciones por ruido que vienen a los juzgados son contra iglesias evangélicas que ahora han proliferado”, señaló el funcionario judicial.

Los casos

Jenny Rodríguez, de 26 años, habitante del barrio Carlos Núñez de Managua, explica que desde hace tres años una iglesia evangélica que funciona al lado de su casa utiliza parlantes grandes y al momento de realizar sus actividades perturban a los vecinos.

“Los cultos son bastante ruidosos, se escuchan a las dos cuadras mínimo. Está en el lapso de lo legal, de 6:30 a.m a 8:30 p.m., pero si en ocasiones han hecho ‘medias vigilias’ que se extienden hasta la 1:00 a.m.”, señaló Rodríguez, quien agregó que estos cultos los realizan al menos tres veces en la semana.

La joven argumenta que algunos vecinos de la localidad también están inconformes con el ruido que provoca esta comunidad religiosa y que incluso llegaron a denunciar el asunto a la Alcaldía de Managua y la Policía Nacional, y que aunque no llegaron a un acuerdo entre ambas partes, se han moderado las actividades en el centro a raíz de la denuncia.

“Uno no tiene objeción de que hagan su actividad, de lo que sea que vayan a hacer, pero sí el ruido molesta bastante. Yo trabajo y me levanto temprano, y estudio también, y eso le agrega un poco al cansancio”, afirma Rodríguez.

Por otro lado, en el barrio José Dolores Estrada de la capital, ubicado cerca de las instalaciones de la Compañía Cervecera de Nicaragua, algunos vecinos de una iglesia evangélica, que hace actividades en las que utilizan parlantes grandes y se congregan aproximadamente 150 personas, no manifiestan su inconformidad con este tipo de prácticas.

La iglesia pertenece al movimiento evangélico pentecostés, explica Marbell López, miembro activo de dicha entidad religiosa. “Con las quejas, lo único que ocurre es que la gente desconoce lo que se está realizando. En otros lados, posiblemente se pone el audio a grandes volúmenes y no se conversa con el vecindario, aquí el pastor conversa con los vecinos y ellos apoyan”, asegura López.

López también describe que los cultos más grandes se llevan a cabo una vez al mes en horarios de 6:30 a 8:30 p.m. y que nunca han recibido ninguna denuncia por parte de la población en los ocho años que tienen de funcionar, y que durante esas festividades quienes viven en la calle donde las celebran se unen a la actividad, en la mayoría de las ocasiones.

“Siempre hay una armonía entre vecinos, se la hacen saber al pastor y él es el que debería de hacer lo recomendado. Si hay alguna molestia lo que procuramos es evitar, porque lo principal es el amor entre vecinos”, agregó López.

Por su parte, Sofía Sánchez, una de las vecinas del lugar, expresa que en su casa están de acuerdo con estas actividades, aunque no pertenezcan a la iglesia. “Me parece bien, aquí todos los vecinos apoyan, nunca se han quejado”, indicó Sánchez.