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Carolina Robino es una chilena con casi 30 años de trayectoria. Inició su carrera en Chile, trabajando en el diario La Época, el primer medio de oposición fundado durante el régimen militar de Pinochet. Fue reportera y editora en temas de actualidad política, educación y salud, cultura y arte en diversos medios chilenos y, entre otras cosas, cubrió desde Caracas el primer intento de golpe de Estado realizado por Hugo Chávez en 1992 y la elección de Dmitry Medvedev como presidente de Rusia en 2008. 

Se integró a la BBC en 2000, ha hecho proyectos especiales en radio, video e internet. Como editora general de la BBC Mundo es la encargada de la elección, priorización y el contenido final del medio, además de manejar los equipos digitales de las oficinas en Londres y Miami y el trabajo de los corresponsales en América Latina. Esta semana impartió talleres a periodistas y estudiantes de periodismo del país en el marco del Centroamérica Cuenta.

¿De qué se trataron los talleres que impartió esta semana?

Buscamos compartir la experiencia de BBC Mundo, que es uno de los medios digitales que más ha crecido en los últimos tiempos, además queremos ayudar a diferenciar cuáles son los mitos y las realidades en el periodismo digital.

El periodismo digital es muy nuevo en el fondo, está todavía en pañales si lo comparamos con la forma de hacer periodismo de la forma tradicional (radio, prensa escrita y televisión). Todavía no conocemos bien todos los códigos, cambian constantemente y los periodistas empezamos a crear muchos preconceptos o creer que las cosas son de una manera.Robino tiene 30 años de experiencia.

La mayoría de los periodistas piensan que los textos largos en internet no se leen, ¿usted qué piensa de eso?

Nuestra experiencia es completamente contraria a esa creencia. Nosotros publicamos bastante textos largos —al comienzo no lo hacíamos mucho pensando eso mismo—, pero después nos dimos cuenta que había hambre de eso, la gente las lee. Las notas más exitosas que nosotros publicamos son las más largas porque son de periodismo original, historias que la audiencia no encuentra en otros lugares. Obviamente cuando tenés una historia original uno quiere contarla entera, con muchas voces, fuentes, de una forma más narrativa. 

Usted comenzó hacer periodismo digital desde el año 2000, antes se dedicó a radio y prensa. 

¿Cómo fue esa transición?

Muy fácil. Lo que me pasa a mí es que si uno es apasionado del periodismo solo tiene una plataforma, siempre hice prensa escrita y me fascinaba, de repente descubrí la radio y encontré que era fascinante. Ahora en el periodismo digital también creo que si uno aprende tres o cuatro cosas que son distintas por la forma en que la gente consume, lo que uno sigue haciendo es gran periodismo.

¿Y cuáles son esas cosas distintas?

Que uno tiene que pensar que la gente está leyendo en un celular. Eso significa que se deben hacer párrafos más cortos, meter cosas más gráficas, se trata de hacerle a la audiencia más fácil la lectura. También se debe pensar en los títulos que son mucho más importante que en otro tipo de medios, porque si vos pensás en un periódico o en una revista ya tenés el impreso en tus manos, el título es solo un elemento más. En la radio todo te entra por el oído. En el periodismo digital si la gente no hace clic podés tener una historia fantástica pero nadie la va leer, el título es tu única puerta de entrada y eso es más difícil.

¿Qué opina acerca de la teoría que dice que los diarios impresos dentro de unos años van a desaparecer?

A lo largo de mi carrera he escuchado que los libros iban a desaparecer y hasta la fecha se siguen vendiendo. Creo que hay espacio para todo, no sé por qué creen que una cosa va matar a la otra. Dijeron que la televisión iba matar al cine, que Netflix a la televisión y al final nada se mueve, todo sigue ahí. Obviamente no sabemos qué va pasar con las próximas generaciones que serán completamente digitales, pero por ahora creo que hay dos cosas: una que todos pueden convivir y la otra es que hay que tener en cuenta que la internet aunque llegue a un montón de gente, todavía hay muchísimos a los que no llega. Existe el peligro que si todo se digitaliza y no existe la misma penetración de internet en las áreas rurales, donde generalmente la gente se informa por radio, si todo termina en internet y la gente no tiene acceso ¿vamos a desinformar más que informar? Hay que tener un equilibrio. 

¿Qué tipo de historias son las que más se leen en la BBC Mundo?

Por ejemplo el año pasado nuestra nota más leída fue una relacionada al brexit en Reino Unido. Fuimos uno de los pocos medios que nos planteamos que podría ganar el brexit, entonces ya sabíamos cómo era el proceso de salida. Diez minutos después de que se anuncian los resultados, nosotros ya teníamos publicada la nota sobre qué venía ahora, cuál sería el panorama, nos posicionamos muy rápido.

Se leen mucho las historias originales, las que uno no ha visto. Puede ser el mismo tema que ya estás acostumbrado a leer, pero si lo muestras desde otras perspectivas esos cosas funcionan muy bien y la gente las lee. El año pasado otra de nuestras más leídas fue una historia de Nicaragua que se tituló: Por qué hay niñas en Nicaragua que temen ir al baño en la escuela. 

Una historia que le va muy bien en un día tiene al menos 100,000 entradas. La de Nicaragua que es de la que estoy teniendo, registró al menos unas 800,000 visitas en el año. La nota de los atentados de París tuvo dos millones en un día.


En el caso del Brexit ustedes se anticiparon a los hechos, pero si es una última hora, ¿cómo competir con todos y contar una buena historia?

Cuando es algo muy rápido lo primero que se hace es confirmar, si no está confirmado no lo sacamos. Apenas está confirmado, la cosa es salir lo más rápido posible. A partir de ahí uno va completando la información para tener una nota informativa que sea lo más completa posible. Tu historia tiene que explicar todo lo que pasó. 

¿Qué piensa de los medios que le apuestan a notas “virales” y dejan a un lado el rigor periodístico solo por ganar más clics?

Que no están haciendo periodismo. No creo que las redes sean malas porque uno ahí puede encontrar historias muy buenas, pero también están llenas de basura. La tarea de un medio es diferenciar qué sí y qué no. Si se dejan llevar por lo viral no están cumpliendo con la misión verdadera de hacer periodismo.

Ustedes como BBC Mundo también han hecho notas de temas virales…

Sí, pero muy poco. Lo hemos hecho y nos hemos equivocado, porque pensar que la gente solo quiere cosas virales es menospreciar a la audiencia, es un error. Nuestras notas más leídas son sobre temas serios. La gente quiere entender el mundo en que vive, los procesos, el contexto, conocer las historias humanas de los que viven fuera. Lo que hacemos cuando conseguimos notas virales es encontrarles algo que tenga un valor periodístico.

Se me viene a la mente el famoso reto de Ice Bucket Challenge (el reto del balde de agua fría que muchos famosos asumieron para recolectar fondos para los enfermos de  esclerosis lateral amiotrófica). Nosotros estábamos subiendo notas de las personalidades más importantes que se tiraban el balde de agua fría y ya era como una tontería. Pero como cuatro o cinco días después alguien en la reunión preguntó el porqué del reto, de qué se trataba la enfermedad por la que los famosos se estaban tirando los cubetazos de agua, y nos dimos cuenta que eso era lo que había que hacer desde el comienzo, explicar de qué se trataba la enfermedad por la que toda esta gente se estaba tirando la cubeta. Y esa nota se leyó más que todas las que habíamos publicado. A algo viral le dimos un valor agregado, un valor periodístico. Siempre me pregunto qué le voy a contestar a un lector cuando me pregunte por qué publiqué eso. Si le contesto que es porque era viral me parece una pésima respuesta.

Hacer periodismo digital es un trabajo de 24 horas, ¿cómo lidia con eso?

Es espantoso, es el reto más grande de hacer periodismo digital. Yo me levanto a las cinco de la mañana, leo, reviso mi correo, checo la página web, reviso otros medios y empiezo a pensar qué temas podemos trabajar y qué valor agregado le podemos dar. Hay días que de verdad intento desconectarme por completo, pero es que hay cosas que son importantes. A las 10 de la noche sigo hablando con gente y hay momentos en que digo: no más. Creo que la sobresaturación de información es peligrosa, tenemos que aprender a filtrar para siempre poder diferenciar qué es lo más importante.

¿Cuáles son los acontecimientos más épicos que recuerde en estos años de carrera?

Cuando se murió Hugo Chávez yo estaba esperando en la oficina el anuncio porque (Nicolás) Maduro estaba dando una conferencia de prensa y pensé que lo iba anunciar, habló como hora y media y asumí que ya no iba anunciar nada y me fui para la casa. Estaba en Londres, ya era tardísimo. Cuando llego a la casa me senté ya para descansar, me iba a desconectar y me llaman para decirme “se murió”.

Trabajé desde la casa, hablamos con el director y él decidió irse a la oficina y me propuso dormir para que lo relevara a las cinco de la mañana, pero al final no pude dormir leyendo de todo y me tocó ir a trabajar a las cinco de la mañana. Fue un día de 24 horas de trabajo.  Cuando se murió Fidel Castro también fue épico, aunque llevábamos 10 años preparándonos para eso. Desde el 2006 que dejó el poder empezamos a preparar materiales porque pensábamos que se iba morir. Ese día yo estaba en México y tenía que volar a Londres,  pero teníamos una editora que estábamos formando y ella también tenía que viajar a Miami.

Le dije “vete  tranquila que lo peor que te puede pasar es que se muriera Fidel Castro, pero Fidel Castro no se muere”. Por si acaso le entregué una carpeta con documentos y la lista de los tres temas que había que publicar. Me subí al avión a las 10:00 p.m. y Fidel se muere a las 10:30 p.m., no me enteré hasta que llegué a Londres al día siguiente. Si uno planifica es fácil adelantárseles a todos.

¿Qué diferencia a la cobertura de la BBC Mundo con otros medios mundiales?

Los valores de la BBC Mundo son sólidos. Hay transparencia con el público, una diversidad de fuentes. Lo que hacemos es intentar buscarle perspectiva a las historias, explicándole a la gente temas que son a veces muy obvios. Intentamos agarrar historias humanas y volverlas un tema en profundidad. Intentamos tener distintos tonos, acercarnos a la audiencia y escucharla. 

¿Qué atractivo periodístico encuentra en Nicaragua?

De Centroamérica en general escribimos poco porque tenemos pocos periodistas. A nivel general está el tema de la pobreza pero hay que ver cómo se enfoca para que no sea el mismo tema y enfoque de siempre, creo que acá los temas culturales son importantes también. Nos gustaría mostrar más la idiosincrasia del país, hemos escrito poco, pero podríamos escribir mucho más.

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