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Francisco Guevara, originario de la ciudad de Jinotepe, Carazo, es muy reconocido en la región por ser el mayor artista y cultivador de bonsáis.

En su casa tiene más de 300 especies, las cuales cuida todas las mañanas desde las siete hasta las nueve, para darle mantenimiento a cada una de sus plantas.

“Bonsái  es  el arte de cultivar árboles y plantas en bandejas, reduciendo su tamaño mediante técnicas, como el trasplante, la poda, el alambrado, el pinzado,  modelando su forma para crear un estilo que nos recuerde una escena de la naturaleza”, explicó Guevara.

Cada árbol cuesta desde cincuenta dólares y otros sobrepasan los 1,000, aunque para este artista del bonsái cada especie no tiene precio, pues el tiempo, el amor y cuido tiene un valor sentimental.

Entre las especies se encuentran jícaro sabanero, guayaba de fresco, malinche, trinitaria, ciprés, brasil, pribed, bosque de Brasil, corazón de Cristo, chilamate y bosque de sereno de chino.

Según don Francisco, el bonsái más antiguo que él tiene en el jardín de su casa es un bosque de Brasil, que tiene 14 años.

Cómo cultivar un bonsái

Francisco Guevara comenta que un bonsái se puede hacer de cualquier planta. La magia está en la dedicación y el tiempo que se le dé al árbol.

“Un bonsái desde, el momento en que se planta, tarda tres años en desarrollarse, es uno el que decide qué tamaño le dará, a diario se tiene que podar, es el cogollo el que se corta para que no crezca más”, dice el artista.

Guevara aduce que primeramente se escoge la planta que se quiere convertir en bonsái, luego se le da forma, se empieza a alambrar, se les ponen las pesas y se podan, luego se hace la poda de la raíz y se poda en la parte de arriba, luego está lista para plantar.

Además de crear bonsái, el caraceño fabrica las bandejas donde planta cada árbol, mismas que están hechas a base de cemento y arena blanca.

Para este 30 de mayo, se espera que don Chico, a como todos los que lo conocen lo llaman de cariño, hará una exposición de sus bonsáis en el Parque Central, donde explicará el arte y la importancia de la creación de esta técnica de cultivo, que según él, es su pasatiempo favorito.

“Para las personas que viven en el país de China, un bonsái es como la vida de una persona y así los cuidan, pienso que es verdad, yo amo a mis arbolitos, los mimo, les hablo y me sirven de amigos porque nunca estoy triste y no me siento solo”, termina diciendo Guevara.