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Kathya Blandón se mueve tranquila por su cocina. En el estante superior busca la caja de fósforos con la que encenderá el fuego para demostrar la consistencia de la llama. “Vio lo azulito que es el fuego”, expresó, mientras colocaba sobre uno de los quemadores un pequeño sartén con arroz para calentar.

Pero el color azulado de la llama no es la única ventaja que esta mujer destaca, señala que tampoco se percibe ningún olor desagradable en el ambiente, y garantiza que mucho menos habrá un sabor extraño en los alimentos que prepara.

Con este sistema la comida se hace más rápido que con el fuego. Antes me tomaba más de una hora cocinar todo, ahora aquí tardo menos”, afirmó Blandón

El sistema al que hace referencia es una cocina de biogás, un dispositivo amigable con el medioambiente y beneficioso para su salud debido a que evita que ella se exponga a inhalar el humo que produce la leña. 

Enemigo en casa, los perjuicios del humo de leña​END

Luis Picado, esposo de Blandón y mandador de la finca Los Córrales JF, en la comunidad Las Escalera 1, cercana al municipio de La Dalia, departamento de Matagalpa, mencionó que fue hace un par de años que el propietario del lugar Claudio Jirón decidió invertir en la instalación de un biodigestor, el cual le permite no solo generar biogás para avivar la cocina, sino también hacer uso del biol –un abono orgánico en forma líquida– que puede emplearse para los cultivos.

¿Cómo se obtiene?

Picado menciona que para obtener el biogás se hace uso del estiércol de ganado, el cual es depositado diariamente en el biodigestor, un domo soterrado que permite la descomposición de la materia orgánica, en este caso estiércol mezclado con agua. Estos componentes se fermentan e inician a degradarse debido a los microorganismos acumulados en el domo, obteniéndose así el biogás y el biol.

El biogás es trasladado mediante una tubería hacia las cocinas para su uso doméstico o bien hacia sistema de iluminación, maquinaria y otros equipos como motores o calentadores. Mientras que el biol se almacena en una pileta, para su uso posterior.

“Después que se llena el tanque se lleva quince días la fermentación del estiércol, luego de esos quince días uno ya abre las llaves, prueba a ver si hay gas. Uno alimenta diariamente el sistema con estiércol fresco a una cantidad de seis baldes de agua y seis baldes de estiércol, por lo menos así lo tenemos nosotros para contar con gas todo el tiempo”, explicó Picado.

En el caso de esta finca, está instalado un sistema de 9 metros cúbicos de dimensión, con el cual obtienen aproximadamente 15 libras diarias de biogás, que les permite preparar los alimentos para cinco personas, al mismo tiempo obtienen cerca de 20 litros de biol, cuyo precio es US$1,100.

Beneficio económico

En términos de beneficios económicos, dijo el mandador que con este sistema se han economizado la compra de al menos una marca de leña (volumen apilado) mensualmente cuyo costo promedio es de C$500, es decir anualmente se han ahorrado aproximadamente C$6,000, pero el mayor beneficio ha sido sin lugar a dudas en términos de salud al reducir las enfermedades respiratorias producidas por el humo producido con la combustión de la leña.

Trescientas familias ganaderas ya trabajan con biogás

Mientras que con el uso del biol como abono orgánico lo destinan para irrigar –por gravedad– cinco manzanas de café, cacao y cítricos.

“En el plantío de café gastábamos 15 quintales de abono y ahorita no estamos gastando nada porque todo lo estamos haciendo solo con el biol”, mencionó Picado.

El hacer uso de este tipo de medidas ha permitido que la finca pueda avanzar en el proceso de lograr la certificación de buenas prácticas agrícolas (BPA) que otorga la organización Rainforest Alliance.

Tecnología limpia para elaborar helados

Leonardo Castro Parker es nacido en Matagalpa, pero debido al conflicto bélico de los años 80 él y su familia emigraron hacia Estados Unidos, donde pasaron la mayor parte de su vida. Castro Parker, de padre norteamericano y madre nicaragüense, se graduó en economía de la construcción en Estados Unidos, donde laboró hasta 2007 en el sector construcción. Ese año volvió a Nicaragua para trabajar en una propiedad lechera de su familia en la comunidad El Trentino, San Ramón, Matagalpa.

Su primer intento para sacarle provecho a la finca de 200 manzanas fue vendiendo leche, pero debido a la poca experiencia que tenía en el manejo de la alimentación de los animales, las cantidades producidas eran inferior a la demandas de sus clientes, luego emprendió la comercialización de queso teniendo medianamente éxito; sin embargo, con la llegada del verano no podía mantener la cantidad de materia prima necesaria para satisfacer la demanda de ese producto. Fue en este contexto que conoció la existencia del biodigestor y pensó que con ese podría reducir los costos operativos y a la vez reducir el impacto del estiércol generado por las vacas de la finca.

Actualmente en la propiedad del productor funciona una pequeña fábrica de helados, el proceso de pausterización es realizado haciendo uso de un biodigestor de 58 metros cúbicos, un modelo de mediana escala.

En la pequeña fábrica producen 110 galones de helado semanalmente, los cuales son comercializados en los departamentos de Matagalpa, León y Managua bajo la marca Kiss me.

“Nuestro helado es distinto, con el biogás nosotros pasteurizamos y cocinamos. Nosotros hacemos nuestra propia leche evaporada, es más como un postre, cocinamos cheesecake, los malvaviscos, los granos y eso luego lo agregamos al helado”, dijo  Castro Parker.

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Explica el productor que con el biodigestor instalado en su propiedad puede producirle entre 25 y 30 libras de gas al día, pero aún no alcanza esa cantidad. Está obteniendo 15 libras de biogás diariamente y 1,000 litros de biol, el cual emplea para regar el pasto con el que alimenta su ganado. Para instalar este sistema el productor debió invertir US$8,500.

“Con lo que obtengo me basta para alimentar la fábrica de helados y para la casa del mandador”, refirió Castro Parker.

Agregó que previo a la instalación de este sistema tenía que comprar semanalmente 6 tanques de gas butano para realizar el proceso de pausterizado del helado. Cada uno de esos tanques eran adquiridos a un precio promedio de 300 córdobas, es decir a la semana invertía C$1,800, unos 21,600 córdobas anuales aproximadamente.

A futuro el productor espera poder emplear la energía del biogás para el sistema eléctrico de la fábrica y así reducir los costos operativos.

Impacto de Programa de Biogás

El uso de biogás es una alternativa que hasta ahora más de mil familias del área rural de Nicaragua han adoptado, menciona Judith Vanegas, asesora en comunicación del Servicio Holandés de Cooperación del Desarrollo (SVN), entidad que desde hace cinco años implementa el Programa de Biogás en Nicaragua (PBN).

“El programa tiene el propósito de garantizar el acceso y el uso de energía renovable no convencional en las zonas rurales de Nicaragua y la meta como tal es garantizar que 3,000 familias tengan acceso a energía renovable a través de los sistemas de biodigestores, aunque inicialmente estábamos en cinco departamentos ganaderos, se puede decir que este es ya un programa nacional porque estamos en 88 municipios del país”, reveló Vanegas.

Según la comunicadora, aunque algunos biodigestores pueden llegar a superar los 2,000 dólares de inversión, los productores que optan por instalarlo en sus fincas reciben un bono incentivo de 480 dólares para hacer más accesible la adopción de la tecnología.

“Esta cantidad representa entre 20 y 40 por ciento del costo total de la construcción, cuya vida útil es de 30 años”, dijo Vanegas.

El PBN espera instalar 2,500 biodigestores de pequeña escala y 500 de mediana escala. Hasta inicios de mayo en Nicaragua más de 1,000 familias del país habían instalado este sistema en sus hogares rurales.

Dos familias por día abandonan la leña por el biogás en Nicaragua

La inversión incluye capacitación, asistencia técnica, manejo del biol y entrenamiento sobre buenas prácticas pecuarias.

El PBN es ejecutado por SNV, en alianza con Hivos mediante una inversión de US$6.2 millones aportados por el Fondo Multilateral de Inversión (Fomin), el Fondo Nórdico de Desarrollo e inversión local por parte de los productores.