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Los peores días ya pasaron para Marianela Flores Maldonado, mamá del pequeño Betzael, que el 1 de junio del año pasado fue secuestrado en el hospital Alemán Nicaragüense apenas 12 horas después de haber nacido. Aun así, todavía la agobia la falta de empleo y los constantes altibajos en la salud del menor. En este primer año después del secuestro que acaparó la atención nacional, el niño ha sido hospitalizado en tres ocasiones; le dio rash, neumonía y ha superado fuertes fiebres en diversas ocasiones.

La madrugada del 8 de mayo el pequeño Betzael estuvo a punto de morir. Tuvo una fuerte convulsión y su boca expulsaba espuma. La respiración boca a boca que le dio un tío le permitió llegar con vida al hospital “La Mascota”, donde lo lograron estabilizarlo.

Betzael Orozco Flores ayer cumplió su primer año de vida, pero no hubo fiesta. A pesar de todos estos acontecimientos Betzael es un niño muy querido, ya que la mayor parte del tiempo está sonriendo, tira besos, pide agua, llama a su mamá y empieza a caminar. 

Cuando la Policía Nacional recuperó al bebé 40 días después de su secuestro, Betzael pesaba 11 libras, hoy pesa 19. Ha tenido que cambiar de leche en cuatro ocasiones porque la que recomiendan los pediatras que lo atienden su familia no la puede cubrir. 

Por eso Marianela urge encontrar un trabajo con acceso a seguro social para poder beneficiar a sus tres hijos, pero hasta ahora no ha tenido éxito. La edad es su principal obstáculo. “Las empresas solo buscan gente de 20 o 25 años, yo ya tengo 36”, comentó Marianela con tono desanimado. Sus ingresos por el momento siguen proviniendo de la venta de comida por encargo.

La idea de viajar a Costa Rica la ha considerado, pero el hecho de tener que dejar a su hijo la ha detenido. “A raíz de lo que pasó no estoy para dejarlo, me da miedo”, explicó.

A un año del suceso la casa de la familia Maldonado Flores en el barrio Leningrado, de Managua, luce distinta. La pulpería que representaba una importante fuente de ingresos quebró. 

“Todo lo poquito que se vendía era para los gastos de movilización de nosotros porque nos llamaban a un lado, otro día para otro lado, además de estar yendo a preguntar cómo iban las investigaciones. Después que el niño apareció los gastos que se dan cuando uno tiene a alguien en el hospital son bastante y cuando nos vimos ya no teníamos la venta”, recordó Sayda Maldonado, abuela de Betzael.

“La gente piensa que nosotros quedamos con dinero, pero no es así. En este año creímos que podíamos  recuperar la venta, pero hasta ahora no hemos podido”, agregó Marianela.

En marzo Marianela se separó de Azael Orozco, el papá de su pequeño hijo. Según Marianela, en los tres meses que han transcurrido el papá del niño solo ha hecho dos llamadas y el pequeño Betzael no ha recibido dinero de parte de su progenitor.

Sobre la posibilidad de demandarlo para que pague una pensión alimenticia, Marianela explica que por el momento no la ha contemplado: “Lo estoy dejando para ver hasta dónde llega, pero habrá un momento en el que lo tenga que hacer”.

SENTENCIADOS

Todos los involucrados en el secuestro del pequeño Betzael fueron sentenciados el 2 de septiembre del año pasado. La pareja compuesta por Wanky Monge y Altamirano Tupac Amaru Murillo fue condenada a seis años de cárcel por ser los autores del secuestro.

Mario de Jesús Muñoz Arias y Julia Antonia Monge Altamirano —hermana de la raptora— fueron declarados culpables, por ser cómplices del delito de secuestro simple, y se les impuso una pena de tres años de prisión.

Ana Guadalupe García, sindicalista del hospital Alemán, fue declarada culpable por ser encubridora del delito y condenada a tres años de cárcel. 

“Esas sentencias me dieron un poco de alivio, pero sigo creyendo que se les debía de dar más años de cárcel comparado con lo que mi familia y yo pasamos. Me sentía impotente al no poder hacer nada y solo sentarme a esperar noticias, prácticamente mi vida era un silencio, pero ahora a pesar de todo mi hijo me hace feliz y estoy dispuesto a seguir luchando por él”, aseguró.