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El asesinato agravado, incluido como nueva tipificación de delito en las reformas propuestas por el Ejecutivo a la Ley 641 del Código Penal y otras leyes, incluye dentro de sus circunstancias “que el hecho sea cometido como resultado de ritos grupales, creencias o fanatismo religioso”.

Según la propuesta, introducida ante la Asamblea Nacional el pasado viernes, las penas serían de 25 a 30 años de prisión para este delito, el primero en la legislación nicaragüense que castigaría crímenes vinculados con la religión, de acuerdo con abogados penalistas consultados. END

La propuesta de ley aparece luego de que en febrero de este año, Vilma Trujillo García, de 25 años, muriera producto de quemaduras, tras ser lanzada en una hoguera con el argumento de que estaba poseída por un demonio. El hecho sucedió en El Cortezal, comunidad de Rosita, y los responsables del crimen fueron un supuesto pastor y miembros de la iglesia Visión celestial, juzgados y condenados a 30 años de cárcel por asesinato y secuestro.   

Para el párroco de El Rama y fraile capuchino, Berman Bans, la posibilidad de que se castiguen los asesinatos cometidos en nombre de creencias religiosas supone un reconocimiento de la gravedad del problema, que con base en su experiencia trabajando con comunidades del Caribe Sur, es frecuente y está arraigado.  

“La ley es bienvenida, espeluznante que hayamos tenido que llegar a estos momentos de crear leyes para evitar esto (el fanatismo religioso), pero en realidad  me da gratitud que por fin lo hayan hecho”, manifestó el fraile. Aunque enfatizó en la necesidad de acompañar este delito con campañas educativas y de culturización para que logre repercutir en la sociedad. 

Destacó también que en el Caribe “se ejerce la violencia y la opresión en nombre de las creencias religiosas de la gente, sobre todo de las mujeres”, pues hay bajos índices de alfabetización, la presencia policial es escasa y “todos comparten una actitud mágico- religiosa hacia la realidad”. 

“En el Caribe no puede haber alguien padeciendo de una enfermedad mental, porque ellos (algunos líderes religiosos) dicen que es un demonio y todo el mundo lo cree”, agregó.

Terreno peligroso

A criterio de Noel Alonzo Cano, abogado penalista, tipificar el fanatismo religioso como una agravante del asesinato abre una ventana para la seguridad jurídica de los ciudadanos. 

“Si se quiere plantear que la religión juega un papel fundamental en la comisión de delitos, yo lo veo en terreno peligroso”, aseveró el experto. Detalló que el peligro está en que en este agravante se inmiscuiría la libertad religiosa que respeta el credo y las creencias de los ciudadanos, en un Estado laico como el nicaragüense. 

Asimismo, destacó que el término “fanatismo religioso” no está definido en ninguna parte del sistema legal de Nicaragua, por lo que podría someterse a interpretaciones. 

Asesinato agravado

La propuesta de ley de reformas a la Ley 641 del Código Penal, a la Ley 779 o Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres y al Código Procesal Penal o Ley 406, tipifica ocho agravantes del asesinato. 

Entre ellas, cuando la causa de muerte sea asfixia, incendio, explosión o veneno, cuando se flagele, mutile o descuartice el cuerpo de la víctima, cuando el asesinato se cometa en presencia de niños y adolescentes, cuando la víctima sea vulnerable por razones de enfermedad física o psíquica, o cuando sea una mujer embarazada o mayor de 65 años. 

Para Alonzo Cano, tipificar este delito no representa cambios significativos. “El asesinato como tal es un homicidio agravado, con circunstancias específicas, que es el ensañamiento, la alevosía, todo esto ya está recogido en la definición de asesinato, asesinato agravado es decir lo mismo”, destacó el abogado.