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En Nicaragua se producen suficientes alimentos para la población local como para poner fin a la desnutrición en el país. 

Así lo demuestra un estudio regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, que asegura que “la capacidad productiva de América Latina y el Caribe ha permitido disponer de alimentos más que suficientes para alimentar a toda su población (…) y todos disponen de una cantidad suficiente de alimentos, que superan los requerimientos mínimos de la población en términos energéticos”.END

Diariamente, cada persona en el país tiene disponibles para consumo 383 gramos de cereales, 71 gramos de carne, 159 gramos de frutas y verduras, 14 gramos de pescado, 217 gramos de lácteos, 53 gramos de legumbres, 38 gramos de raíces y tubérculos, 113 gramos de azúcares y 25 gramos de aceites. 

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Las cifras anteriores se detallan en el informe “Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional de América Latina y el Caribe 2016”, publicado este año por la FAO. 

Esas cantidades representarían tazas, cucharadas y raciones de arroz, pasta, pan, avena, carne de res, de pescado, leche, frutas, frijoles, papas, azúcar y aceite, si se representaran en porciones reales. 

Disponibilidad

Según el estudio de la FAO, la disponibilidad alimentaria es la posibilidad que tienen las personas para obtener alimentos, ya sea a través de la producción propia u otras formas, tales como la recolección, la caza o la compra; lo que no significa que cada persona tenga acceso a esos alimentos disponibles. 

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“La desigualdad hace que unos tengan más acceso que otros”, asevera Rosa María Méndez, coordinadora de programas de salud American Nicaragua Foundation (ANF), refiriéndose a la capacidad adquisitiva de cada familia y los sistemas de transporte y accesibilidad de algunas comunidades.

Por ello, la FAO recomienda asegurar la disponibilidad mediante sistemas de distribución, siendo estos medios de transporte adecuados para los alimentos; infraestructura vial; procesamiento o industrialización de alimentos; y comercialización adecuada. 

Aunque Nicaragua, según el estudio, es el país con el menor costo calórico en frutas, lácteos y legumbres, estos no son los alimentos mayormente consumidos. “En otras palabras, estos alimentos son más baratos”, explica Méndez.

Otro factor que influye en la falta de acceso a los alimentos adecuados es la educación en nutrición. Aunque se tenga el dinero para poder adquirir la comida apropiada, muy pocas personas pueden decidir qué alimentos le brindarán un mayor aporte nutricional. 

“La disponibilidad está, el costo es menor que en otros países, pero en lugar de comer una fruta, los chavalos se compran un meneíto”, destaca Méndez.

La FAO también advierte que una mejora en la disponibilidad no necesariamente indica que todas las personas tengan acceso a la cantidad suficiente de alimentos, ni que se cumplan las recomendaciones en términos nutricionales.

Es aquí en donde también entra en juego el exceso de alimentación en azúcares y grasas. Los productos ultraprocesados tienen un costo incluso menor que el de las frutas, “y la gente se sacia con chucherías, quizá le produce una sensación de saciedad más rápida”, menciona.

Evidencia de lo anterior, es el incremento en la obesidad y el sobrepeso. El último estudio de talla y peso realizado por el Ministerio de Salud este año, reveló que el 13.4% de los niños sufre desnutrición crónica y otro 10.5% tiene sobrepeso antes de llegar a los dos años.

Más cereales y menos vitaminas.

El informe sobre seguridad alimentaria sitúa a Nicaragua como el país centroamericano con mayor cantidad de cereales y legumbres disponibles per cápita, y en cambio, el que tiene la menor disponibilidad de frutas, verduras y carnes en el istmo.  

“Eso te muestra una tendencia”, afirma el nutricionista Eduardo Jirón, agregando que consumimos pocas “vitaminas y minerales, como las frutas y vegetales, relativamente poca carne, que serían las proteínas, pero tenemos altos consumos de carbohidratos. El nicaragüense come arroz, espagueti y tortilla en un mismo plato”, destaca. 

El hecho de que en el país estén disponibles grandes porciones de cereales por persona, fundamentan la teoría de Jirón de que “tendríamos nosotros en Nicaragua los recursos necesarios para erradicar el problema de la desnutrición”.  

Los cereales incluyen avena, arroz, maíz, trigo y cebada, pero otros grupos de alimentos son necesarios para complementar una nutrición adecuada, como frutas y vegetales, proteínas y lácteos. 

Pero Jirón también apunta que la desnutrición es multifactorial. “Tenemos suficientes carbohidratos, tal vez para que los niños no se nos desnutran tanto, pero no tenemos los otros nutrientes para evitar anemia, para evitar enfermedades respiratorias y pérdidas de proteínas”, destaca.  

Agrega que un niño que solo consume carbohidratos, es un niño que alcanza el peso suficiente pero no tiene las suficientes defensas para mantener ese peso, lo que genera un ciclo de continuidad, porque cuando se enferma, nuevamente recae en la desnutrición. 

Educar

El mayor reto para enfrentar la desnutrición y los problemas nutricionales es la educación. “¿De qué nos sirve que los mercados estén repletos de frutas si la gente no las va a comprar ni consumir?”, reflexiona Méndez. 

Desde ANF, los programas de nutrición presentes en veinte escuelas de primaria, trabajan con niños para que tengan acceso a información de nutrición saludable. Con estos programas, “se ha incrementado la frecuencia con que los niños llevan frutas a su clase, la educación con los niños es lo más importante”, detalla Jirón. 

Méndez agrega que también trabajan promoviendo la oferta de frutas y vegetales en los quioscos escolares. 

En una nota publicada recientemente en El Nuevo Diario, se expone que los niños en edad escolar requieren reforzar su alimentación para obtener la necesaria cantidad de nutrientes, no solo para desarrollar a plenitud su crecimiento, sino también para mejorar  la capacidad de aprendizaje, sostienen especialistas. “La nutrición está directamente ligada al aprendizaje porque cuando un niño está en edad escolar no solamente aprende a ejercitar el cerebro para estar a cada momento atento, sino que también está la parte motriz y nosotros obtenemos la energía  a través de los alimentos”, menciona Rosmy Asencio, máster en nutrición.