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Fuertes olores de químicos o de podredumbre y corrientes de agua con residuos tóxicos que circulan sobre un cauce natural que desemboca en el río Chiquito, son parte de los señalamientos que pobladores del sector tres de Paso San Pedro y del barrio Sutiaba Sur, en la ciudad de León, hacen contra una tenería.

Los ciudadanos aseguran que esos daños son causados por la empresa Pieles y Calzado (Pilcasa), también conocida como tenería La Sutiaba, propiedad del exdiputado liberal Ramón Macías Luna (período 2007-2011) y de su socio Guillermo Gutiérrez.

“Son cochinos y no lavan, en la parte de afuera hay un cerro de barriles con pellejos que, cuando les cae el sol, comienzan a lanzar diferentes tufos”, relató uno de los habitantes de la zona, quien solicitó el anonimato por temor a represalias. Un fuerte hedor producen las aguas residuales.

El denunciante dijo tener 45 años de vivir en ese lugar y comentó que el negocio, al que se refiere como “la curtiembre”, es antiguo, pero hasta hace cuatro años empezaron a manejar grandes cantidades de cuero.

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“Hace unos días un grupo de pobladores anduvo recogiendo firmas para enviar una solicitud a la Alcaldía, que vinieran a inspeccionar el lugar, pero no supe en qué paró”, dijo.

CAJAS COLAPSAN

Alberto Poveda, habitante del sector tres Paso San Pedro, a orillas del cauce natural que colinda con la tenería Pilcasa, explicó que el mayor problema de los vecinos es que las cajas de registro de la tenería suelen colapsar y las aguas sucias corren sobre el cauce hasta desembocar en el río Chiquito.

“Son tres cajas las que hay allí (señala hacia la tenería), esas cajas se rebalsan y es una sola cochinada; eso ocurre cada dos o tres días porque a esas cajas no se les da mantenimiento”, afirmó.

“Le hemos dicho a don Ramón Macías, el dueño de esa tenería, sobre esa situación. Hemos platicado también con el socio, que se llama Guillermo Gutiérrez. Él supuestamente es tico, aquí viven metiendo gente extranjera. ¿Por qué ellos no lo hacen en sus países? Porque es prohibido. Aquí lo hacen porque realmente las autoridades no toman cartas en el asunto, no se ponen a favor de las necesidades del pueblo, de la comunidad”, dijo Poveda.

Enfatizó que han enviado varias cartas al gobierno municipal de León y a la delegación departamental del Ministerio de Recursos Naturales (Marena), pero no han recibido ninguna respuesta.

“En este caso, ya tenemos tres años peleando para que mejoren, tal vez, las condiciones; pero ellos no quieren nada. ¿Qué suelen decir ellos? Que nosotros no los dejamos trabajar, que no los dejamos hacer sus cosas; pero ellos, ¿qué hacen por nosotros? Nada, realmente ellos no se preocupan”, señaló Poveda.

Alberto Poveda.El agua que sale de la tenería, según el denunciante, lleva pelambre del cuero, desperdicios mezclados con cal y sustancias químicas, como cromo, ácido, sulfato y cal.

El río Chiquito, que recibe toda esa contaminación, atraviesa la ciudad de León.

Luis Poveda Moreno, otro poblador de la zona, relata que cuando en la tenería lavan el cuero mezclan todos esos materiales y luego se acumulan en las cajas del desagüe hasta que colapsan. “Hay pellejo del cuero con gusanos y eso va al desagüe del río, pero también hay algunos desechos sólidos, como tiras de cuero, que también vienen a caer en el río”, aseguró.

El Nuevo Diario constató que alrededor de las cajas de desagüe había sedimentos de color blancuzco y rastros de una corriente hacia el cauce natural. En otro lugar cercano al muro perimetral había tiras de cuero amontonadas, y más abajo, una vertiente de agua sucia corría hacia el río Chiquito.

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LA VERSIÓN DE LA EMPRESA

Ramón Macías Luna ha estado vinculado al negocio de la tenería desde hace más de 30 años, según explicó. En su vida pública se ha desempeñado como diputado departamental y concejal en el gobierno municipal de León.

“La razón social de la empresa es tenería La Sutiaba, yo soy asociado con Pilcasa. ¿Por qué Pilcasa no figura en este tema? Porque el dueño de los permisos y de las licencias soy yo. ¿Me explico? Mi socio es Pilcasa”, dijo Macías, quien nos invitó a conversar en su oficina y nos permitió tomar fotografías de las instalaciones de la tenería, pero solo de planos generales.

Relató que hace tres años el Gobierno comenzó a promover la alianza entre pequeños empresarios e inversionistas, con el propósito de apoyar el crecimiento del sector para exportar, y así surgió la asociación con Gutiérrez, representante de Pilcasa.

La primera fase de inversiones sumó U$150,000, en la ampliación del local y la construcción de toneles para el proceso de curtir la piel. La empresa da empleo a 60 personas y procesa cerca de 400 pieles por día, afirmó.

Sobre las denuncias de contaminación que han hecho pobladores de la zona, Macías confesó que la empresa hace esfuerzos para cumplir con las normativas ambientales para esta industria, pero aún carecen de una planta de tratamiento de agua, por falta de recursos económicos, y la medida que han implementado es la reutilización del agua que mezclan con el cromo y otros químicos para curtir los cueros.

“Esta tenería ha crecido bastante, nos ha costado mucho ir haciendo todas esas inversiones que no había antes; incluso, mirás cuero afuera porque precisamente estamos ampliando y básicamente llevamos en orden nuestros asuntos ambientales. Hay productos químicos que agotan las materias primas que contaminan, por ejemplo, son agotadores del cromo para que lo absorba la piel y no se vayan partículas al río; y como el agua se reutiliza, es más negocio para uno reutilizarla que botarla”, explicó Macías.

Agregó que esa reutilización del agua para el tratamiento del cuero suelen hacerla hasta cinco veces, y una vez que esta adquiere nuevamente un color claro, la usan para lavar las instalaciones del negocio. En promedio emplean 220 litros de agua para realizar el proceso de curtimiento de la piel.

Sobre los desechos sólidos, aseguró que existe un acuerdo con el vertedero municipal, para llevarlos a ese lugar. “Ningún desperdicio se tira al río porque es demasiado. Aquí entran 400 cueros diarios, usted no se imagina cuántas toneladas de desperdicio significaría eso para el río, no es asunto de un saquito, es asunto de 30 barriles de desperdicios que se botan diario, y a veces no se botan porque cuando llueve, se pegan los camiones, pero no se podría botar en el río tanto desperdicio”, dijo.

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Cuando le mostramos una fotografía en la que aparece una corriente de agua sucia, procedente de la tenería y con rumbo al río Chiquito, el empresario minimizó el hecho y aseguró que esa agua no estaba tan contaminada.

“Eso es algo mínimo, eso no es contaminación, eso es como el talayo del jabón, aquí no hay un chorro que sale directamente hacia el río, pero eso es mínimo, eso no es nada, cuando sale el mismo sedimento se ve reflejado eso”, dijo Macías ante la evidencia.

MARENA Y ALCALDÍA

El Nuevo Diario visitó las oficinas de la delegación departamental del Marena y la Alcaldía de León, para conocer la versión oficial sobre las denuncias de los pobladores y las normativas ambientales vigentes para este tipo de negocios.

En Marena nos informaron que la delegada departamental, Yaniré Álvarez, estaba fuera de la ciudad y nos pidieron dejar por escrito el motivo de la consulta, junto con los datos de contacto.

En el Centro de Iniciativas Medioambientales de la Ciudad de León, Cimac, nos informaron que la persona encargada de Agua y Saneamiento, el ingeniero Benito Abarca, no se encontraba en la oficina y debíamos hacer la gestión a través de Divulgación y Prensa de la municipalidad, algo que también hicimos. Sin embargo, más de una semana después ninguna de las instituciones respondió las consultas de El Nuevo Diario.

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Alberto Poveda, habitante del barrio afectado, declaró que “el jueves 18 de mayo, la delegada del Marena, Yaniré Álvarez, mandó una delegación para supervisar la tenería, pero ellos no vinieron a inspeccionar a este lado, solo se dedicaron a ver adentro de la empresa y en su reporte, me imagino, pusieron que todo estaba bien, pero sin ver lo que estaba pasando en ese momento aquí, porque había evidencias”.

Según informes del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), hasta el año 2010 estaban registradas un total de 42 tenerías en todo el país, cinco de ellas del tipo industrial, 10 artesanales pequeñas y 27 del tipo micro.