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Martha Lorena Martínez tiene 25 años de residir en el barrio Olof Palme, en el distrito V de Managua. El barrio colinda con dos cauces, uno que se extiende contiguo al caserío y el otro ubicado hacia el norte, compartido con el sector 17 del barrio Grenada, también en el distrito V de la capital.

Martínez señala que uno de los mayores peligros que enfrentan los pobladores son las crecidas en el cauce una vez que llueve, aunque aclara que hasta ahora la única tragedia ocurrida fue en octubre de 1998, durante el paso del huracán Mitch por Nicaragua.END

“Gracias a Dios la alcaldía llegó, puso gaviones y dejamos de tener ese problema que teníamos en el cauce que da con el sector 17, pero sí tuvimos siempre vulnerabilidad”, dijo Martínez.

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La pobladora es una de las líderes comunitarios que están siendo capacitados mediante el proyecto “Desarrollo de capacidades de adaptación al cambio climático en comunidades urbanas altamente vulnerables”, una iniciativa que actualmente se implementa en seis barrios de los distritos V y VII de Managua cuyo ejecutor es la organización Habitar con el apoyo del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), el gobierno municipal y el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).

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La Alcaldía de Managua, Sinapred y Defensa Civil tienen establecidas distintas clasificaciones para determinar la vulnerabilidad de los barrios en la capital. Por ejemplo, el nivel A se ha definido para cuando una familia esté en peligro inminente ante una emergencia. Clasificación B está referida a sitios donde constantemente se producen inundaciones, mientras que la clasificación C se ha definido para cuando ocurren anegaciones esporádicas y la categoría D corresponde a aquellas zonas en las que se puede mitigar el peligro realizando obras de intervención.

Fortalecen capacidades

Ninette Morales Ortega, directora ejecutiva de Habitar, explica que el proyecto inició a implementarse en octubre de 2016 y está trabajándose en el distrito V en los barrios Grenada, Olof Palme y 18 de Mayo, este último escenario de una de las mayores tragedias de reciente data en Managua.

La noche del jueves 16 de octubre de 2014, producto de un aguaje sostenido en la capital, el muro perimetral de piedras cantera del residencial Lomas del Valle colapsó sobre varias viviendas del barrio, provocando la muerte de nueve personas y soterrando a otras siete que afortunadamente pudieron ser rescatadas con vida, incluyendo dos hermanas en ese entonces de 6 y 3 años.

Evitar este tipo de riesgos o mejorar la capacidad de respuesta desde las comunidades organizadas es el objetivo que persigue Habitar al intervenir en esos barrios y en conjunto con la población preparar un plan de mitigación ante riesgos que contiene puntos, tales como evitar que personas se asienten en lugares de riesgo, mejorar las condiciones de infraestructura y accesos, dicha planificación queda a disposición de los habitantes de los barrios.

“Esos barrios populares que han crecido generalmente junto a cauces pluviales y que ante lluvias intensas sufren situaciones de riesgo, ya ha quedado demostrado en años pasados cada invierno. Entonces es necesario que la población fortalezca sus capacidades para adaptarse y desarrollar medidas que contribuyan a hacerlos más resistentes, más fuertes, menos vulnerables ante situaciones críticas”, refirió Morales Ortega.

Según Martínez, en el barrio Olof Palme habitan 115 familias, las cuales han venido mejorando las condiciones del sitio en términos de infraestructura y que en la actualidad trabajan aspectos referidos a organización y planificación ante amenazas por desastres, pero también en el manejo de desechos.

“Nosotros realizamos abonos orgánicos en nuestra comunidad, sensibilizamos casa a casa para que los residuos de nuestros hogares no los tiremos a la calle, sino que les demos otro tratamiento, de igual manera se nos ha capacitado para organizar hablar con la comunidad y transmitir aspectos sobre qué hacer, porque nosotros vivimos en zonas de riesgo”, expresó Martínez.

Por su parte, Morales Ortega precisó que dicho proyecto concluirá en 2018 y se han propuesto beneficiar directamente a 5,000 habitantes de estos seis barrios involucrados, y por lo menos indirectamente a 18,000 pobladores.

Otros barrios involucrados 

El otro punto de intervención del proyecto está ubicado en tres barrios del distrito VII: Sol de Libertad, Lomas de Guadalupe y Laureles Sur. Según la Alcaldía de Managua, en el distrito VII hay un total de siete puntos críticos, de los cuales cuatro son de categoría B y otros tres de categoría C. 

Los de categoría B están ubicados en dos sectores del barrio Enrique Smith, con 9 familias en riesgo, así como en el barrio Leningrado con 5 familias y en 47 viviendas del barrio Laureles Norte.

En el caso concreto de Los Laureles Sur, la municipalidad contabiliza tres puntos de categoría C, es decir, ocurren anegaciones esporádicas.

La Alcaldía de Managua ha identificado un total de 63 puntos críticos por inundaciones en la capital; en esos lugares habitan  2,500 familias. Fidel Moreno, secretario general del gobierno municipal, detalló que tres de esos lugares son puntos críticos de clasificación A, 19 son B, 40 son C y uno es D.

Jornada académica sobre gestión de riesgo

Exposiciones • Los representantes del proyecto “Desarrollo de capacidades de adaptación al cambio climático en comunidades urbanas altamente vulnerables” fueron parte de los asistentes a la segunda conferencia de la Jornada académica “Arquitectura, urbanismo y gestión de riesgo”, el martes, una iniciativa organizada en conjunto por la Universidad Nacional de Ingeniería y la Mesa Nacional de la Gestión de Riesgo.

Los ponentes principales de esta segunda charla fueron los especialistas Germán Quezada y Francisco Mendoza. De acuerdo con los expositores, en el caso concreto de Managua es una ciudad con alto grado a exposición a eventos climáticos extremos debido en parte a la expansión urbana desordenada que impera.

“Las amenazas pueden provenir de condiciones naturales o socionaturales, como en este caso el tema cambio climático y la vulnerabilidad, es decir, aquello que está en tu condición de desarrollo y que te hacen más o menos frágil ante las amenazas. En el caso de Managua, el tema del crecimiento de la ciudad de manera poco planificada, el hecho de estar ocupando lugares de alto riesgo aumenta la vulnerabilidad de la ciudad ante las amenazas de inundación”, dijo Quezada.

De igual manera, la deforestación y el desarrollo de polos urbanísticos en la cuenca sur de la ciudad también están pasando factura. La existencia de planes de ordenamiento que no se aplican incide en la situación, agregó Quezada.

Mientras que Mendoza señaló que hay una oportunidad para subsanar estas afectaciones, al propiciar un ordenamiento real de la ciudad desde el punto de vista de condensación de la construcción, es decir, no permitir que la ciudad siga expandiéndose.