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La Jueza de Distrito de Audiencias Penales de Nueva Segovia, Marbely Blandón, halló los méritos suficientes en la acusación presentada por el Ministerio Público para enviar a juicio oral y público a los cuatro individuos que están bajo prisión preventiva por la presunta autoría en los delitos de asesinato y violación en grado de tentativa, ocurridos el 20 de mayo pasado en la comarca La Palanca, municipio de Quilalí.

A esa decisión llegó en la audiencia inicial de este viernes la judicial neosegoviana en contra de Nedic Yadiel Cruz López, 39 años; Pedro Joaquín González Cruz, 40 años; Santos Meza Duarte, 36 años, y Santos Peralta Rivera, de 39 años, último que se entregó a la Policía, y que se encontraba prófugo desde la fecha en que fueron hallados los cuerpos sin vida de Catalina Janeth García Navarrete, de 32 años y su hijo Héctor José García Navarrete, de 7 años.

Podrían pasar a la 779

La jueza Blandón dijo en la audiencia inicial que se mantiene provisionalmente la calificación de los delitos como asesinato y violación en grado de tentativa, tanto como lo solicitó el ente acusador. No obstante, se mencionó una petición de la fiscal asignada por el Ministerio Público para que este caso pase a ser visto por la jueza Blandón, en su calidad de Juez Especializada en Violencia, bajo la Ley 779.

La imputación provisional del delito de coautoría de asesinato va dirigida en contra de los cuatro individuos. En el caso del delito de “violación en grado de tentativa”, se le añade a Pedro Joaquín González Cruz como presunto autor en perjuicio de Catalina Janeth; y el mismo delito se le imputa a Nedic Yadiel Cruz López, 39 años.

La judicial ratificó la medida cautelar de prisión preventiva para el cuarteto de La Palanca, hasta que culmine el proceso con el juicio oral y público.

Se conocían desde chavalos

Amanda Julia Borjas, madre y abuela de las víctimas, se presentó a los juzgados de Ocotal junto a otros familiares para demandar justicia. “Que haya justicia, que haya justicia, que esto no quede impune”, expresó.

Recordó que los acusados eran muy conocidos de la familia. “Se criaron juntos, no muy cerca, pero desde chavalos eran conociditos de nosotros. Ese Nedic se había criado con nosotros”, apuntó. Añadió que ella comparte la misma fe evangélica con la madre de Nedic, algo que a ella la ha intrigado.

Dijo que su hija, el día 20 de mayo que desapareció, había salido a lavar una ropa a una familia de una comunidad vecina y a dejar un pan que le habían encargado. “Después anduvo más abajo (de la comunidad) donde lavó a otra familia, y allí le dieron un puñito de frijoles y maíz”, recordó.

Los hechos

Los cuerpos de Catalina Jeaneth García Navarrete y su hijo Héctor José Calero García, fueron encontrados la tarde del viernes, 26 de mayo, en las riberas de una quebrada de la zona de Wana, en la comunidad de San José de la Palanca, municipio de Quilalí.

Tras conocerse del crimen, la Policía Nacional envió a un equipo de especialistas para investigar el caso.

Las autoridades forenses indicaron, luego de las investigaciones, que la madre había sido decapitada y el menor asfixiado. Los dos cuerpos presentaban heridas por arma blanca.

Cuando la Policía capturó a uno de los sospechosos, Nedic Yadiel Cruz López, quien habitaba a cuatro kilómetros de la casa de la víctima, descubrieron que tenía en su poder cuatro sacos similares al utilizado para envolver los cuerpos de las víctimas. También estaba en dominio de un machete con manchas de sangre.