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Aunque en la teoría médica se maneja que la relación entre mujeres y hombres que tienen várices es de 5 a 1, en la práctica clínica este dato podría llegar ser de 10 a 1, explica Ronald Cortés, cirujano vascular.

Un factor determinante para esta afección es la predisposición genética, es decir, los antecedentes familiares. “Hay una regla que dice: si mi papá y mi mamá tienen várices y soy mujer, hay 90% de probabilidad de tener várices. Pero si mi papá y mi mamá tienen várices y soy hombre, eso baja como al 60%”, apunta Cortés.

El especialista también atribuye que los hombres usualmente no se examinan las piernas, porque siempre andan vestidos de pantalón o tienen más vello en las piernas, lo cual no les permite detectar si tienen las venas resaltadas.

Además hay otras causas que podrían desencadenar las várices que solamente pueden afectar a las mujeres, como el embarazo y los tratamientos hormonales para evitar la concepción o para tratar otros padecimientos, como los ovarios poliquísticos, explica Cortés.

Para la aparición de las várices también influyen otros elementos, como el sobrepeso, la edad, la falta de ejercicio, antecedentes de trombosis y algunas profesiones de riesgo en las que se pasa mucho tiempo de pie, como el caso de los médicos, policías, guardas de seguridad, enfermeras y barberos.

¿Qué son las várices?

El doctor Cortés explica que las várices se producen cuando la persona padece insuficiencia venosa y las venas superficiales están visiblemente anormales, están dilatadas o más anchas, elongado, mucho más largas y además se vuelven tortuosas o de apariencia zigzagueante.

La insuficiencia venosa puede afectar cualquiera de los tres sistemas de las piernas: las venas superficiales o celestes, que es donde aparecen las várices y por donde circula el 10% del total de la sangre; las venas internas o azules, también llamadas sistema venoso profundo, estas son las más importantes, por donde pasa el 90% de toda la sangre que recorre el cuerpo; y las venas perforantes, que sirven como comunicación entre las internas y superficiales.

Contrarias a las arterias, en las venas la circulación de sangre se dirige de abajo hacia arriba. “Cuando yo estoy de pie, va a costar más que la sangre llegue hasta el corazón”, manifiesta el especialista.

Dentro de las venas existen válvulas que impiden que la sangre se regrese, entonces la insuficiencia venosa se produce cuando estas válvulas se abren, y hay una parte de la sangre que sube en su trayectoria normal pero otra cantidad se regresa hacia abajo, provocando recargamiento, dolor en las piernas y que las venas superficiales se resalten.

“Todas las várices son insuficiencia venosa, pero puede haber insuficiencia venosa en el sistema más importante, el profundo”, asegura Cortés. Se considera que este padecimiento en las venas internas puede ser más peligroso debido a que producen más recargamiento, hinchazón, oscurecer la piel y puede provocar úlceras en las piernas.

“Vos podés no ver várices pero puede ser el cuadro mucho más severo, o los síntomas mucho más severos que la superficial”, añade Cortés.

Las peores complicaciones que podría ocasionar la insuficiencia venosa en las personas son la trombosis, o presencia de un coágulo que obstruye la circulación y causa hinchazón; la hemorragia, o ruptura de una de las venas; y las llagas o úlceras, que afectan directamente la pierna desde el interior hasta la piel.

El tratamiento

El proceso de detección de várices será determinado por un especialista a través de la exploración física y un Ecodoppler venoso, o ultrasonido de ondas en las venas, para determinar el estado de estas con base en los resultados de la ecografía.

Si el paciente ya ha sido diagnosticado con insuficiencia en las venas superficiales, o várices, estas pueden ser operadas, con cirugías convencionales o con procedimientos mínimamente invasivos. El doctor Cortés indica que las venas superficiales miden 4.5 milímetros de diámetro regularmente, si mide más de eso ya está dilatada, y si supera los 7 milímetros se recomienda la operación.

Otro proceso es la escleroterapia, que consiste en introducir una sustancia para irritar la vena y cerrarla. Aunque fundamentalmente se usa con fines estéticos en las varículas, conocidas como arañitas, también se puede usar en las venas más gruesas, en las superficiales como tratamiento para estas.

“Lo que se busca es que la vena se cierre, esa vena no nos interesa, yo la puedo quitar y no pasa nada, apenas son el 10% de la circulación de la sangre”, agrega Cortés.

Sin embargo, la principal recomendación ante esta afección es prevenirlas, tomando medidas para mejorar la circulación, como hacer ejercicio, no estar mucho tiempo de pie o sentado, elevar las piernas y no usar zapatos muy altos o muy bajos, señala Cortés.