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Juan Gabriel Morales, director general adjunto de la Agencia Mexicana de Cooperación para el Desarrollo (Amexcid), está desde ayer en Nicaragua con el propósito de evaluar el impacto que hasta ahora se ha conseguido con la implementación del programa Mesoamérica sin hambre, una iniciativa que busca incrementar la calidad de las semillas criollas y acriolladas para garantizar la seguridad alimentaria de las familias nicaragüenses.

Según el funcionario, dicho programa ha destinado US$1.1millones a Nicaragua para su implementación conjunta, entre la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA), los cuales han desarrollado acciones en el Corredor Seco, donde se ubican 33 de los 153 municipios del país, y en donde se han concentrado los mayores esfuerzos del programa.

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“La gira en Nicaragua particularmente está orientada a visitar Chinandega, que es uno de los centros donde se ha desarrollado el trabajo del mejoramiento de semillas para la producción de frijol y maíz, que ese es el énfasis, porque habría que decir que aunque se trata de un programa regional, la particularidad que tiene es que son acciones diferenciadas para enfatizar en aquellas necesidades y requerimientos que tenemos con cada uno de los Gobiernos donde estamos interviniendo”, dijo Morales.

Por su parte Verónica Guerrero, representante de la FAO en Nicaragua, precisó que este programa busca acompañar las políticas públicas agroalimentarias que el Gobierno desarrolla.

“En este caso se priorizó garantizar la seguridad semillera, en apoyo a toda la estrategia de bancos comunitarios, procesos de fitomejoramiento de semillas participativos, entre otros procesos que acompaña el programa Mesoamérica sin Hambre”, dijo Guerrero.

Agregó que otro de los componentes busca potenciar la capacitación técnica para los procesos de transferencia tecnológica para las familias campesinas, con la finalidad de que estas semillas puedan ser resistentes al cambio climático.

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Ambos funcionarios precisaron que en los últimos dos años en el país se han desarrollado 38 bancos de semillas en las zonas donde el programa tiene presencia.

Apoyo regional

De acuerdo con el funcionario mexicano, el programa se implementa desde 2015 en diez países de la región (Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Colombia y México) y busca además de mejorar la calidad de las semillas, desarrollar capacidades técnicas para las familias beneficiadas.

“En este proyecto de Mesoamérica sin hambre, México tiene una participación importante a través de una inversión aproximada de US$15 millones para cinco años en los diez países de la región, favoreciendo particularmente el desarrollo de marcos normativos orientados a garantizar la seguridad alimentaria, a promover la agricultura familiar y el desarrollo de una serie de actividades orientadas al desarrollo comunitario”, externó Morales.

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El programa concluye su implementación en el año 2018, informaron las partes involucradas.