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Las personas que sufren un accidente cerebrovascular (ACV) pueden padecer de secuelas neurosiquiátricas. Estas personas tienen un 70% de sufrir depresión, un 62% de apatía y un 50% de ansiedad, explica la doctora Yorlenis Lúquez, siquiatra del Centro de Neuro Ciencias del hospital Vivian Pellas. 

La ansiedad y la depresión  se presentan generalmente juntas, por lo que los familiares deben estar atentos a la conducta del paciente, sobre todo en los primeros tres meses posterior al ACV, para ir en búsqueda de ayuda profesional. Después de un año del ACV es posible que el paciente vuelva a presentar episodios de depresión. Tres meses después del tratamiento la probabilidad de padecer ansiedad se disminuye 28%, expone la doctora Lúquez.END

El porcentaje de pacientes que desarrollen depresión después de un ACV es variable, porque depende de la localización de la lesión, sin embargo los estudios disponibles resaltan que las probabilidades de padecerla son altas, afirmó la psiquiatra.

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“Específicamente, no hay un porcentaje de cuantos la padecen. Los estudios disponibles indican que en su población analizada hay un 70% de probabilidad, en otros casos hay 50%, dependerá del paciente y cómo se da todo en su cabeza. Pero sí se ha visto  en esos estudios que la probabilidad es alta”, explicó. Aunque los ACV son más comunes en hombres, las mujeres afectadas por esta enfermedad son más propensas a experimentar episodios depresivos. 

Diagnóstico

Debido a la alta probabilidad  de padecer depresión posterior a un ACV, durante la consulta el médico realiza una serie de pruebas para detectar si el paciente se encuentra deprimido. Existen al menos seis tipos de pruebas  cortas que pueden aplicarse que no superan los 15 minutos. 

En el caso de que el paciente no pueda comunicarse ni de forma oral o escrita debido a su lesión (afasia), el médico recurrirá a la familia para hacer un diagnóstico correcto.

“Estos test se hacen en la consulta, es un cuestionario que se le da y lo responde, si el paciente tiene afasia se recurre a la familia, y preguntamos qué es lo que están viendo diferente. Ellos nos dicen, no quiere comer, está decaído, lo vienen a visitar y está triste y a partir de ahí actuamos”.

Causas y consecuencias

La especialista señala que existen tres posibles causas de la depresión en los pacientes que tuvieron un ACV: la ubicación de la lesión, reducción de la serotonina y polimorfismo de génesis.

Cuando la lesión ocurre en ciertas zonas del cerebro, el paciente puede desarrollar depresión porque “se ha observado que los ACV en los hipocampos, ganglios basales y frontales se asocian más a depresiones”, explicó Lúquez.

En el caso de la segunda causa, el ACV incide en la aparición de la depresión porque “hay importantes cambios en lo que son los neurotransmisores, en especial en la serotonina y en sus receptores”, agregó la doctora.

El poliformismo de génesis es la predisposición del paciente a trastornos depresivos antes del ACV sumado al  ACV que ha afectado las capacidades del paciente. “Si desde antes el paciente tenía antecedentes de depresión, y a eso le agregas que no puede hablar o caminar, eso lo lleva a una depresión”, aseguró la siquiatra.

La depresión y ansiedad en pacientes que sufrieron un ACV retarda su recuperación y aumenta la probabilidad de muerte, advirtió la especialista. “Un paciente con ACV y deprimido tendrá malos resultados en la rehabilitación y aumentará la probabilidad de muerte, estará llegando constante a la consulta. También  es posible que no avance en su rehabilitación y eso lo va a deprimir más”, dijo Lúquez.

Recuperación y tratamiento

Si la depresión es bien tratada, el paciente se recuperará en un período máximo de 6 meses. “No esperemos que en ese tiempo vuelva a su vida normal, pues aún tendrá problemas físicos, pero su estado de ánimo mejorará visiblemente, mostrará más cooperación en su rehabilitación”, aseguró.

En Nicaragua se dispone únicamente de fármacos para tratar la depresión, en el extranjero se disponen de otros métodos adicionales como terapia  electroconvulsiva y estimulación magnética transcraneal.

“Actualmente no tenemos los medios para los otros tipos de tratamiento, aquí  únicamente se trata con fármacos, estos son de acción rápida. Hace mucho tiempo existió en el país la práctica electroconvulsiva, pero fue retirada”, finalizó. 

 Los accidentes cerebrovasculares (ACV) son la sexta causa de defunción en el país. Por cada 10,000 habitantes 1.5 fallece debido a esta causa, según el mapa de salud del  Ministerio de Salud (Minsa).  Para evitar un ACV, los especialistas recomiendan mantener una dieta balanceada baja en grasas, aumentar el consumo de frutas y verduras, evitar fumar y tomar alcohol en exceso, controlar la presión, triglicéridos y colesterol y acudir periódicamente a controles médicos.

 La doctora Yorlenis Lúquez  brindó ayer la ponencia “Manejo de la depresión y la ansiedad en el paciente con ACV” en el segundo Simposio de Neurociencias desarrollado por el Centro de Neurociencias del Hospital Vivian Pellas al que asistieron más de 100 médicos de diferentes especialidades.