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Para incrementar el acceso a educación universitaria, Funides propone aumentar los recursos estatales destinados a mejorar la infraestructura y el equipamiento de las escuelas públicas de Nicaragua, para igualar las oportunidades entre los estudiantes provenientes de distintos niveles de ingreso.

Lo anterior se desprende del estudio “Incidencia del gasto público en la reducción de la pobreza y la desigualdad”, presentado ayer por Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides.

Katherine Ballesteros/END

Este centro de pensamiento considera que la inversión en capital humano conllevará a que en el futuro más ciudadanos puedan acceder a mejores empleos. “Potenciar el gasto en salud y educación, que tiene un impacto significativo en la reducción de los niveles de vulnerabilidad a la pobreza, puede ser una salida estructural a la misma”, recomienda.

También sugiere crear programas de acompañamiento escolar y becas para la continuación de estudios superiores, de estudiantes de zonas vulnerables.

Para elevar los niveles de formalidad laboral en el país y aumentar la progresividad del sistema tributario, Funides considera clave “crear esquemas de aumento progresivo de la cuota patronal” para las pequeñas y medianas empresas (pymes), a fin de incentivar la formalización del empleo en este segmento que absorbe bastante mano de obra.

A la vez, se podría estimular “la inversión en los sectores más productivos y formales de la economía, con el objetivo de acelerar el cambio estructural  y aumentar la mano de obra que absorben estos sectores”, recomienda el estudio de Funides.

“Mientras todos los hogares pagan impuestos indirectos, el porcentaje de hogares que paga IR (impuesto sobre la renta) aún es reducido, lo que limita el elemento progresivo del sistema tributario”, enfatiza.

Debido a que “gran parte de la población se encuentra alrededor de la línea de pobreza y que los ingresos en países en vías de desarrollo como Nicaragua sufren de volatilidad, la intervención pública tiene mayor impacto en la reducción de la pobreza que en la reducción de la vulnerabilidad”, explica.

“Los programas sociales alivian la pobreza en el corto plazo, pero si la familia deja de percibirlos puede recaer en la pobreza en el mediano plazo”, indica el estudio y plantea, por eso, “llevar el tema de vulnerabilidad a espacios de discusión nacional” para buscar mecanismos que permitan a los hogares mantenerse encima de la línea de pobreza de forma sostenida.

“Las estimaciones realizadas muestran que las intervenciones públicas son más efectivas en la reducción de la pobreza, que en la reducción de la desigualdad, lo cual supone un reto para el desarrollo del país”, destaca el organismo.

Programas sociales 

Funides explica que “los programas sociales tienen una mejor focalización que los servicios de salud y educación, sin embargo, el gasto social en salud y educación tiene un mayor impacto en la reducción de los niveles de pobreza y desigualdad porque tienen mayor cobertura y montos de transferencia más altos”.

En Nicaragua, según Funides, los programas sociales que mejor están focalizados, es decir, que llegan a la gente que más los necesita, son el paquete alimentario solidario, mochila y merienda escolar. En cambio, el subsidio energético y el gasto en educación universitaria se concentran en los hogares pertenecientes al 30% con mayores ingresos.