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Las razones por las que emigran a Estados Unidos los centroamericanos que habitan en el Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras) y las situaciones que enfrentan durante la travesía es la columna vertebral de “Casa en tierra ajena”, un documental  elaborado por profesionales costarricenses y que fue proyectado ayer en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra.

Los delegados para presentar el documental en el país fueron Ivannia Villalobos, encargada de la dirección y producción del documental —coordinado por la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad Estatal a Distancia (UNED)—;  José Mario Quezada, quien trabajó la parte del diseño gráfico, y el nicaragüense Fidel de Rooy, que se incorporó al equipo principalmente en las labores de divulgación. 

El proyecto documental “Casa en tierra ajena” nació a mediados de 2014, tomando como base una investigación de Carlos Sandoval García, que dio pie al libro “No más muros, exclusión y migración forzada en Centroamérica”, en el cual se exponen datos duros de esta realidad que hace que en El Salvador 700 personas salgan a diario con la ilusión de llegar a Estados Unidos.

El documental presenta la migración forzada como aquella que no es antojadiza ni simplemente la idea del sueño americano. 

“Nos enfocamos en la migración del Triángulo Norte con el objetivo de llegar a los Estados Unidos. Es una migración forzada por situaciones históricas, como el contexto de la guerra que aún sigue teniendo eco en las problemáticas sociales, además de la desigualdad, también está vinculada a la desposesión, a las personas que están siendo desplazadas por proyectos mineros, hidroeléctricas, por monocultivo, que empieza siendo como una migración del campo a la ciudad, pero en una ciudad cada vez más llena de personas, con menos posibilidades de empleo, con menos posibilidades de una vida digna, la gente se ve forzada a irse porque no encuentra posibilidades de vida dentro de sus países, incluso hay muchos que emigran porque los discriminan por ser homosexuales”, argumenta Villalobos.

Asimismo, sostiene que otros que tienen que ver con esa migración forzada son los activistas que al vincularse a la defensa de los territorios son expulsados, porque ponen en riesgo su vida.

Villalobos resalta que el documental tiene énfasis en explicar por qué la gente se va y en demostrar que más que números, los que desaparecen en el camino o son asesinados y los que fallecen en el desierto responden a una historia de vida. Para ello organizaron la narración del documental en tres grandes capítulos.

El primero enfatiza en el derecho a no migrar, en el cual evidencian que si esas personas en sus países tuvieran las condiciones para tener una vida digna, podrían ejercer el derecho a no migrar.  

 “Hablamos del derecho a tener derecho, vemos las condiciones de las políticas de control de las migraciones y de todos los peligros del viaje, principalmente en el tránsito por México, ya que la mayoría viajan sin visa y sufren violaciones de las autoridades policiales, en los trenes los tiran a la fuerza, los abandonan en lugares inhóspitos. Las mujeres son violadas, los hombres también, son condiciones totalmente terribles y ojalá como región pudiéramos evitar que nuestra gente emigrara”, resaltó la directora y coproductora del documental. 

En el tercer bloque dan a conocer la otra cara de México como país de tránsito con las casas que hospedan, curan y alimentan a los migrantes.