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Para Israel Cortés, de16 años de edad, asistir diariamente a la escuela resulta un reto y un riesgo total porque tiene que atravesar una bocana para llegar a su escuela que queda en playa La Boquita. Cortés es habitante de la comunidad de Masapa, la cual está ubicada a tres kilómetros de La Boquita, jurisdicción de la ciudad de Diriamba, en Carazo.

“Estoy en segundo año de secundaria. La escuela está en La Boquita. Para poder llegar tengo que cruzar la bocana o recorrer el borde del río buscando lo más ralito. Ya cuando logro cruzar pido agua en una casa para lavarme los pies y ponerme los zapatos. Al regreso tengo que sentarme en una banca para esperar que baje la marea para poder cruzar e ir a mi casa”, dijo Cortés, mientras esperaba el momento adecuado para cruzar la bocana.

Además confesó que en ocasiones tiene que esperar a su papá desde las cuatro y media de la tarde hasta las ocho de la noche para que sea él quien lo lleve en su espalda hasta el otro lado y así poder llegar a su hogar.

Esa misma situación la viven unos 17 estudiantes habitantes de Masapa, pero desde hace una semana tras las fuertes lluvias que han azotado la zona costera, la situación se les ha complicado, pues las olas están más agresivas y la bocana ha aumentado el caudal y profundidad.

“En ocasiones no podemos pasar, hay lanchas pero nos cobran 10 o a veces 15 córdobas por pasarnos y pues no siempre nos dan dinero, estos días que llovió bastante fuerte casi no vine a la escuela y aunque sé nadar, me da miedo cuando la bocana está muy llena, se pone bien profundo”, comentó el estudiante.

La principal vía de acceso  para llegar hasta la comunidad es cruzar la bocana de La Boquita, sus habitantes se dedican a la agricultura y la pesca, pero para poder pescar tienen que trasladarse al centro de la costa del balneario, al igual que para hacer sus compras.

“Pero toda esa gente tiene que cruzar la bocana,  ya sea al nado cuando está llenando o  caminando cuando medio baja,  yo pienso que deberían de buscar cómo ayudarlos porque dan pesar los pobres niños todos mojados van a la escuela”, alegó Francisco Mojica, habitante de La Boquita. Autoridades escolares piden ayuda.

Fabiola del Carmen Aguirre, maestra de la escuela de primaria Santa Fe de Masapa, originaria de Huehuete, a diario cruza la bocana para impartir clases a diez niños.

“Es crítica la situación en esta comunidad, yo voy a dar clases porque me da pesar los niños, pero estar pasando la bocana todos los días es duro, llego diario a bañarme a mi casa porque el agua es salada y aunque me baño en la mañana es igual tengo que dar clases mojada, creo que las autoridades deberían de ayudarnos a poner un puente colgante”, expresó la docente.

Según el director y profesor de la escuela Ismael Vargas, la necesidad de un puente es de carácter urgente, ya que con las crecidas del mar y el río el temor es que un menor muera ahogado.

“Nosotros como autoridades nos estamos reuniendo con los dirigentes políticos de la comunidad, estamos planteando la necesidad del puente, no podemos seguir viendo a los niños cómo corren peligro de ser arrastrados por la corriente, tampoco podemos estar solo viendo cómo se quitan y ponen el uniforme para poder cruzar de un lado a otro, necesitamos ese puente”, confesó muy preocupado Vargas.

Más afectaciones

Las fuertes lluvias han ocasionado que las aguas del mar invadan  parte del camino que lleva a Masapa, dejando así mucho lodo, casas inundadas y enfermedades respiratorias.

Pero lo que más preocupa a los habitantes de la comunidad, es que desde hace cuatro días el agua del único pozo comunitario está salada.

“La merienda escolar no se está dando a los niños desde hace cuatro días porque no hay agua para cocinar, algunas personas están tomando agua de lluvia, no hay agua potable en el lugar, el pozo, de tanta lluvia se reventó y como el mar está cerca entonces el agua está muy salada”, dijo Fabiola del Carmen Aguirre, maestra de primaria.

Además alegó que hay un brote de zancudos y que ya hay niños con fiebre, diarrea, dolores de cabeza y afectaciones en las vías respiratorias, una doctora llega una vez al mes, sin embargo, debido a las lluvias y crecida del mar en la bocana esta aún no llega.

“Sería bueno que mandaran ayuda a esa pobre gente, no hay agua, están enfermos, no hay acceso, el camino está incomunicado, la escuela está en mal estado, la semana pasada el agua me llegaba a las rodillas en el salón de clases, las condiciones son muy precarias, la gente siente que está en el olvido”, culminó diciendo la docente, mientras sostenía una bicicleta sobre su cabeza cuando atravesó la bocana.