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Padres emocionalmente distantes de sus hijos, o bien definidos solo como proveedores del hogar, son dos de las características que culturalmente han sido designadas al hombre en Nicaragua, sostiene el sicólogo Manuel Leiva.

Según el Censo Poblacional del 2005, en el país siete de cada diez hogares eran jefeados por un hombre, mientras en tres de cada diez una mujer asumía este rol. Los datos indican que de 1,045,292 hogares censados ese año, 728,667 tenían a un hombre a la cabeza del hogar, mientras que las mujeres estaban al frente en 316,625.

“Culturalmente ha venido predominando una paternidad basada en el rol de proveedor, se le ha designado al hombre dar alimentos, bienestar económico, que trabaje, y la mujer que se quede en casa. Eso tiene que ver con la sociedad que es bastante machista, bastante patriarcal”, declaró Leiva.

Cambio cultural

Pese a esta realidad, también existe un porcentaje de hombres que promueve un rol distinto en la paternidad, una tendencia a la que según él hay que apostar.

Pero ¿cómo lograr romper ese paradigma cultural hacia el rol del padre en el hogar? El sicólogo indica que uno de los primeros elementos a tomar en cuenta es que el hombre renuncie a ser agresivo, a no emular viejos patrones de comportamiento.

“Hay una minoría de hombres que están trabajando en una paternidad más equitativa, más afectiva, en donde se interactúa más con los hijos, son de los que ayudan más a la esposa o compañera”, mencionó Leiva.

De acuerdo con el especialista, usualmente este grupo minoritario que apuesta por el cambio de corriente suelen ser hombres que han experimentado algún tipo de crecimiento a través de sus trabajos en organismos no gubernamentales, o bien en su comunidad, iglesias o grupos de reflexión.

“Son hombres que vienen de ser hijos en hogares donde ha habido alguna disfuncionalidad y quieren romper el ciclo, en los grupos de reflexión nos encontramos que la mayoría son hijos de hogares violentos o de padres alcohólicos y lo que ellos quieren es no repetir ese patrón”, sostuvo Leiva.

Paternidad más activa

Precisamente para tratar de construir esta nueva masculinidad, no solo en Nicaragua sino a nivel global, es que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) lanzó la campaña “Súper Papás”, con la que plantea promover un rol activo en la crianza y cuido de los hijos.

“La campaña está basada sobre toda la información reciente que se ha conocido sobre el desarrollo neurológico, efectos e importancia en el desarrollo durante la primera infancia, que se refiere a los primeros 1,000 días, desde que los niños son concebidos hasta que tienen aproximadamente dos años de edad”, explicó el doctor Rafael Amador, especialista en desarrollo de primera infancia del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

“Come, juega y ama son tres conceptos muy concretos que se les está proponiendo a los papás, no solamente a las mamás porque ellas ya lo traen como una cosa natural, ellas desarrollan el embarazo, fisiológico, la que da lactancia materna, pero los papás estamos como al margen en algunos momentos, pero destacar que el niño y la niña reciben estímulos positivos poderosísimos cuando el papá interactúa”, dijo Amador.

De acuerdo con el médico, la ciencia ha evidenciado que si durante esta época los niños tienen una nutrición, una estimulación y un entorno de protección adecuado, su cerebro desarrolla entre 700 y 1,000 conexiones y sinapsis neurológicas, “que es lo que a la postre va a garantizar un desarrollo pleno del cerebro y por lo tanto los potenciales plenos ya como ciudadanos en su época adulta; esa es la esencia del asunto no solo preocuparnos por el desarrollo físico del cuerpo, sino por el desarrollo pleno, que significa cuerpo, espíritu y mente”.

El funcionario de Unicef señaló además que tradicionalmente se da por sentado que los cuidados de los hijos están destinados únicamente para la madre y es precisamente eso lo que se busca cambiar con la campaña, ya que pretende involucrar a los padres en el desarrollo de los infantes.

El médico agregó que con la campaña no solo se busca cambiar el rol de los padres en la crianza de los hijos, sino también generar un cambio social a futuro, con niños que aprendan a establecer una relación diferente con los padres.

Finalmente, el especialista recalcó en la importancia de garantizar y planificar acciones de políticas públicas que permitan garantizar a los menores de edad no solo una adecuada atención médica, durante y posterior a la gestación, sino también una vez nacido que pueda tener buena nutrición y educación en los primeros años de su vida.

Hombres emocionalmente distantes

El sicólogo Manuel Leiva expresa que para modificar y construir una nueva cultura de paternidad en el país, se debe dejar de replicar el sesgo emocional entre el padre y el hijo, pues usualmente el papá está mucho más involucrado emocionalmente con el hijo cuando está pequeño, pero conforme van creciendo el hombre adopta un distanciamiento expresivo supuestamente “para prepararlo para la dureza de la vida, dejando a las madre la parte más emotiva”.

En este sentido, el psicólogo señala que este nuevo hombre surge “a través de un proceso de autocrecimiento, de autodescubrimiento personal, ya sea en su trabajo, la iglesia o entornos que ellos visitan y en donde deciden ser unos padres más cariñosos, más afectivos, más presentes en la vida del hijo, compartir más tiempo con ellos”, explicó Leiva.