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Scarlet, una joven madre, nicaragüense, cuenta que cuando su pequeña tenía cuatro años se enfermaba recurrentemente. Ella explica: “A cada ratito tenía que ir al doctor porque a la niña le daba cualquier tipo de enfermedad y lo que me dijo el doctor es: ‘Esto es por la alimentación’”. 

Aunque en su casa se esmeraba por preparar comidas saludables para su familia, se dio cuenta que en el quiosco de la escuela preescolar de la pequeña el menú estaba lleno de bebidas azucaradas, golosinas y frituras. 

A raíz de lo que Scarlet consideró un problema, ella se propuso mejorar la dieta de su hija e incluir más alimentos de alto valor nutricional en las comidas, como frutas, verduras, legumbres y cereales. Pese a que el cambio no fue una tarea fácil, pudo cambiar su propia actitud y la de su pequeña para modificar su estilo de vida. 

De acuerdo con el Censo Nutricional de 2017, publicado a finales de mayo, la situación nutricional no se ha deteriorado en relación con los dos años anteriores. El estudio indica que al menos el 68% de niños menores de dos años, el 62.5% de los menores de 5 años y el 69% de infantes entre 5 y 6 años están bien alimentados. 

Los obstáculos

El pediatra Constantino López explica que el principal obstáculo para mantener el estado nutricional de los hijos en condiciones óptimas es la actitud de los padres de familia. Además, influirán mucho los hábitos alimenticios que se fomenten en el hogar y la supervisión de los adultos en el tipo de alimentos que ingieran los niños, especialmente en los colegios. 

“Es importante que cuando va al colegio también que se le supervise que consuma comida equilibrada, de preferencia se recomienda que lleven loncherita, y fomentarles que aprendan a comer frutas, verduras, jugos naturales”, subraya López. 

El especialista opina que aunque ahora se ha vuelto una costumbre que ambos padres trabajen y no estén pendientes de que los niños coman saludablemente, hay un sector de adultos que ahora hacen esfuerzos para mejorar la situación nutricional del niño. 

La nutricionista Nidia Báez considera que el principal problema de nutrición se debe al ejemplo de los padres. “Los padres son los ejemplos a seguir, lo que uno ve en la casa es lo que repite. A como el padre come, el niño aprende a comer”, destaca Báez, quien además destaca que ahora es un reto fomentar valores saludables en los niños debido a la falta de tiempo de los padres y a la avalancha de opciones de comida chatarra.

También hay otros factores que podrían contribuir a que se fomenten las prácticas de nutrición saludables. “Depende mucho del nivel educativo de los padres, porque mientras más uno como padre sabe de nutrición y la importancia de la alimentación, más hace énfasis en transmitirle eso a los niños y enfocarse en que los niños coman sano”, apunta Báez. 

Las costumbres

Con el tiempo, Scarlett incluso emprendió un pequeño negocio de comida saludable en los colegios para ayudar a otros niños en la misma situación de su hija, que ahora tiene siete años. Ahora, comer saludable se ha vuelto una costumbre en su familia y los resultados positivos han sido visibles. 

“Económicamente me ha ahorrado mucho dinero en gastos de consultas médicas y medicinas, me ha ahorrado preocupaciones y puedo ver los resultados, que mi hija ahora hasta presta más atención en clases, sus maestros me lo han dicho”, señala la joven madre. 

La nutricionista Báez señala que las dos recomendaciones más importantes son: primero, detectar dónde está la falla a través de un análisis de los hábitos alimenticios de las familias; y segundo, hacer un plan nutricional que garantice una nutrición completa para los niños, que incluya diversas opciones saludables.

Por otro lado, Báez declara: “Hay cosas que no son realmente alimentos, eso es lo que hay que tratar de evitar. Las chiverías, los caramelos; y es evitar porque realmente no es que nunca lo pueden comer, todo en esta vida es moderación. Pero no es algo que deberían de comer diario”.

El doctor López explica que con el esfuerzo de los padres sí es posible que los niños puedan adoptar hábitos correctos y volverlos parte de su vida diaria. “El niño llega un momento en que se acostumbra o se exige también comer ese tipo de comida, se podría llamar el perfil del niño que come bien, uno que se mantiene en un peso adecuado, y se acostumbra a comer comida sana y no está pendiente de comer comida chatarra”, destaca el pediatra.