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Un grupo multiactor integrado por autoridades del Gobierno, organizaciones no gubernamentales, empresas privadas y cooperativas se unió recientemente para impulsar un proyecto que busca detener la sedimentación en el lago artificial de Apanás, un cuerpo de agua creado para generar energía hidroeléctrica que funciona también como una fuente importante de pesca y agricultura. 

El denominado Grupo Multiactor por la Sostenibilidad del Lago de Apanás (Maslago), trabaja en la gestión sostenible de la subcuenca “Sisle”, uno de los ocho ríos afluentes al lago Apanás, declarado en 2001 como sitio Ramsar o “Humedal de importancia internacional” por la Unesco, por ser un refugio para la conservación de la flora y fauna silvestre. END

La iniciativa “Gestión integrada de la microcuenca Sisle” trabaja en un mapeo de actores de la región del Norte del país y en la elaboración de un plan de acción para la sostenibilidad ambiental, económica y social del lago de Apanás.

La primera etapa de ese plan de acción, según Norvin Palma, del comité coordinador del  grupo Maslago, es realizar la planificación de las fincas cercanas a la cuenca del lago.

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“En conjunto con la familia identificar cuáles son los potenciales productivos de sus fincas pero también cuál es el uso adecuado que se le tiene que dar a esas unidades de producción, porque se está haciendo producción en sitios que su vocación es forestal, con altas pendientes”, dijo Palma.  

Una de las consecuencias del uso inadecuado del suelo es la elevada cantidad de sedimentación que termina siendo arrastrada al lago Apanás. Según datos del organismo belga Veco Mesoamérica, los ríos afluentes arrastran al lago 4,000 toneladas de sedimento anualmente. 

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La segunda etapa también incluiría un factor educativo. “Ya teniendo esa identificación con la familia, el siguiente paso es la promoción de buenas prácticas agrícolas y agroecológicas, como obras de conservación de suelos y agua, protección de las fuentes de agua, y reforestación”, afirmó el ingeniero. 

Sin embargo, quienes intentan salvar el lago de Apanás aún están en la búsqueda del financiamiento. De acuerdo con Palma, Veco Mesoamérica los ha apoyado económicamente para formar el grupo, facilitar los encuentros y promover la articulación, pero aún no tienen un monto destinado para iniciar con las acciones y actividades concretas. 

Los promotores del proyecto, entre los que están el Ministerio de Economía Familiar, Comunitaria, Cooperativa y Asociativa (Mefcca), Agrológico, Disagro, Campo Limpio, Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN), OngAwa, Anifoda y La cuculmeca, prevén beneficiar a unas 19,000 familias que habitan en toda la cuenca del lago y que subsisten de la pesca y actividades agrícolas en la zona, si logran detener la sedimentación.

Según cálculos de Maslago, de continuar recibiendo los volúmenes de sedimentación que recibe anualmente, el lago de Apanás podría desaparecer a mediano plazo. 

El lago

El lago de Apanás, situado en el departamento de Jinotega, a 168 kilómetros al norte de Managua, es el primer embalse artificial construido en 1964 para generar energía hidroeléctrica. Presenta una cobertura forestal de 10,021.26 manzanas, conformada por bosques latifoliados, pinares y bosques en crecimiento. Dentro de sus principales ríos afluentes están Jigüina, San Gabriel y Tomatoya. 

Apanás, que comprende una superficie de 641 kilómetros cuadrados, de los cuales 38 corresponden al espejo de agua, actualmente está siendo afectado por la deforestación, el crecimiento de la frontera agrícola y la sedimentación, dijo Guillermo Gutiérrez, uno de los promotores de la iniciativa. 

La vegetación boscosa se ha reducido en un 26%, “lo que evidencia una pérdida anual equivalente al 1.24%, que suponen 190.22 hectáreas por año”, según el sitio web de Veco Mesoamérica, y también se afirma que los efectos de la degradación ambiental incluyen el cambio climático, pérdida de la belleza paisajística, basura, afectaciones a la salud de la población y aumento de la contaminación del suelo, aire y agua.

La sedimentación, según esa ONG, está provocando la mortandad de peces o que no desarrollen su tamaño. 

Además de ese problema, el avance de la frontera agrícola y el uso de pesticidas en los cultivos están dañando la zona y contaminando el agua, alertó Gutiérrez.