•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Brasil tiene un sistema de aprovechamiento del agua diferente al de Nicaragua. El abastecimiento a la población brasileña proviene de mantos acuíferos superficiales, mientras en Nicaragua la mayor parte del agua para consumo procede de fuentes subterráneas.

La misión de la Agencia Nacional de Aguas (ANA) de Brasil, que estuvo la última semana en Nicaragua bajo la dirección de Marcus Fuckner, asistirá a las autoridades nicaragüenses en la estructuración del Sistema Nacional de Información de los Recursos Hídricos de Nicaragua (Siagua), una plataforma tecnológica que reuniría todos los datos concernientes al agua que hay en el país y su administración de manera sostenible.

Brasil coopera con Nicaragua en el monitoreo y gestión de recursos hídricos

“Este proyecto fue firmado el año pasado y hace parte de una cooperación entre Brasil y Nicaragua, las actividades son básicamente cuatro: Atender el objetivo fundamental del proyecto que es el intercambio de información en recursos hídricos, de las experiencias relacionadas con el sistema de aguas entre ambos países y el entrenamiento en el manejo de base de datos hidrográficos que Brasil ofrecerá a los técnicos de Nicaragua y, como cuarto elemento, el monitoreo de recursos hídricos”, explicó Fuckner.

Este sistema involucrará todos los mapas de cuencas hídricas del país, estándares para el monitoreo en la calidad del agua, bases de datos sobre especialistas en el recurso y entidades relacionadas como el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ministerio de Salud, Fondo Social de Emergencia y los gobiernos municipales.

“La Autoridad del Agua (ANA) de Nicaragua ya posee una base de datos, sistemas de informaciones internos, sus técnicos mostraron su base de datos ordenadas, imaginamos que es un buen inicio para publicar en un corto plazo el Sistema de Aguas de Nicaragua”, dijo Fuckner.

Alexandre Lima, otro de los especialistas brasileños, destacó que técnicos nicaragüenses visitarán Brasil este año y otras dos misiones brasileñas vendrán a Nicaragua para ayudar a instalar el sistema de software para agrupar la información sobre Recursos Hídricos del país.

“En Brasil nosotros trabajamos mucho con software que son licenciados y que hay en todo el mundo, pero también tenemos mucha experiencia con el  uso de software libre, y lo que entregaremos a los técnicos serán capacitaciones en esos software libres para el registro de la base de datos, la información, la presentaciones de mapas”, comentó Lima.

Ventajas de las fuentes subterráneas

El sistema en Nicaragua es diferente al de Brasil, porque la oferta principal de agua es subterránea. “En Brasil, los recursos hídricos superficiales son mayoritarios en relación a los recursos subterráneos, los manantiales superficiales son más explotados en términos de volumen de agua”, dijo Fuckner.

Nicaragua tendrá primeros técnicos en agua y saneamiento

En Nicaragua “es una peculiaridad la oferta de agua subterránea, la oferta de agua subterránea es positiva porque los sistemas de desinfección son más simples, el costo es menor y muchas veces están más cerca de las personas, entonces no se necesita de tuberías más extensas como en algunas ciudades de Brasil. En el noreste brasileño hay un conjunto de tuberías muy extensas, el costo de bombeo es muy grande, entonces es importante proteger las áreas de recarga, los sistemas acuíferos de Nicaragua”, sugirió.

Alexandre Lima agregó que Brasil tiene una extensión territorial de 8.5 millones de kilómetros cuadrados y han logrado experiencia en el manejo de agua con embalses y mantos superficiales, un sistema que podría ser replicado en Nicaragua.

En Brasil “hay más de 5,000 estaciones en las que nosotros hacemos la gestión de monitoreo, muchos puntos para evaluar la calidad del agua; nuestra base de datos de cuencas, por ejemplo, es de más de dos millones… Vamos a entrenar los técnicos de Nicaragua para desarrollar más aún su sistema de agua”, indicó Lima.

“Tenemos problemas similares y podemos ofrecer soluciones similares”

Luis Cláudio Villafañe Gomes Santos. El embajador de Brasil dice que los problemas sociales que hay en Nicaragua están mucho más cerca de Brasil y por lo tanto las soluciones también. En salud pública, “cooperamos con mucho empeño porque nosotros tenemos quizá el sistema más grande del mundo en salud pública”, afirma.

Humberto Galo

Desde el año 2006, la cooperación brasileña en Nicaragua se ha enfocado más en asesoría técnica, en programas de índole social, medioambiental, de salud y habitacional, explica a El Nuevo Diario el embajador brasileño en Managua, Luis Cláudio Villafañe Gomes Santos. Luis Cláudio Villafañe (centro)

Aduce que el impacto de la cooperación de Brasil está en la capacitación de recursos técnicos de Nicaragua y en beneficios directos para la población, en el campo de la salud, por ejemplo.

En Nicaragua no se le da buen uso al agua potable

Existen 14 programas de cooperación brasileña en ejecución en Nicaragua. “En cada uno de estos proyectos está involucrada una entidad brasilera y actúa con su contraparte nicaragüense”, dice el embajador Villafañe Gomes Santos, quien asumió esta representación diplomática hace tres meses.

¿Cómo funciona la cooperación brasileña en Nicaragua?

Brasil, con cada Gobierno, realiza reuniones de grupos de trabajo de cooperación donde se ubican las demandas de cada país. Entonces, por la vía diplomática cada dos años se hacen estas reuniones. Con Nicaragua tuvimos la última reunión del grupo de trabajo de cooperación técnica en octubre del 2015. Cuando hay estas reuniones de grupos de trabajo se evalúan los proyectos que están en curso y se proponen otras áreas para la cooperación. Nicaragua identifica las áreas en las que le gustaría recibir cooperación y Brasil busca en su portafolio de entidades donde puede cooperar y ahí se firman los proyectos individualmente y en cada proyecto actúa con su contraparte.

¿Qué tipo de proyectos se están desarrollando en Nicaragua?

Son muy variados. Para darle una idea de los proyectos que hoy están en ejecución en Nicaragua, tenemos el fortalecimiento del diálogo entre la FAO, Gobierno y sociedad civil, o sea, agricultura familiar y seguridad alimentaria nutricional. Tenemos coordinación también en el programa de alimentación escolar, en el marco de la iniciativa América Latina sin Hambre 2025. Este es un proyecto muy importante, Brasil tiene una tradición muy importante en la cuestión de la merienda escolar, o sea que los alumnos que van a las escuelas, que en Brasil son ocho millones (de niños), es importante que tengan la mayor parte de sus necesidades alimentarias cubiertas en las escuelas y este proyecto está ligado a otros muy importantes, como por ejemplo la agricultura familiar, es un proyecto que es descentralizado; entonces, las escuelas buscan comprar los alimentos a las comunidades, es bueno para las escuelas, pero también es muy bueno para las comunidades que pasan a ser productoras y tienen una demanda asegurada para sus productos.  

Hay un proyecto también en capacitación técnica e implementación de mecanismos para manejo sostenible del sistema de aguas pluviales en el lago de Managua. Hay un proyecto de consultoría sobre acuicultura, hay proyectos en la parte de políticas agroambientales con intercambio de experiencia, apoyamos iniciativas de seguridad alimentaria y nutricional; también hay un proyecto sobre implantación de manejo de desechos sólidos y líquidos.

Técnicos de zonas rurales gestionarán mejor el agua

¿Y en salud?

Hay un proyecto muy lindo, la instauración de un banco de leche en el Hospital Materno Infantil Bertha Calderón de Managua. Ese es un proyecto que tiene un costo bajo, pero tiene un impacto social tremendo porque al crear este sistema de banco de leche para niños recién nacidos, se baja tremendamente la mortalidad infantil. Eso inició en el Bertha Calderón, pero ahora también se está implementando en el hospital César Amador Molina, de Matagalpa.

También hay proyectos en el área de producción pesquera, hay también un proyecto interesante en el área de vivienda de interés social. Aquí, Nicaragua tiene este proyecto interesante del zinc, hay una cooperación con Brasil porque nosotros tenemos una experiencia muy grande en proyectos de construcción de habitaciones populares, entonces estamos intercambiando experiencia y estamos buscando también asesorar a Nicaragua en esta parte de viviendas populares. Y el más reciente, uno sobre gestión del sistema de información de los recursos hídricos de Nicaragua.

¿En agricultura?

También hay proyectos en cacaocultura. Hay uno sobre prevención de la violencia juvenil, hace un mes también se firmó un convenio con el Ejército para la implementación de monitoreo digital en la zona núcleo de la reserva de Bosawas, un proyecto muy interesante, se hace por fotografía satelital, esta fotografía es comprada y se hace comparación para ver en dónde están habiendo invasiones, dónde están habiendo problemas ambientales para que se puedan contener, se pueda mantener el control ambiental en la reserva; ahí tenemos mucha experiencia en esta área. Esa es, de una manera general, la cooperación de Brasil con Nicaragua. Importante decirle que en la cooperación entre ambos siempre nos guiamos, porque tiene que ser una cuestión incondicional, o sea  cooperamos porque queremos hacerlo; tiene que ser horizontal, buscamos siempre que haya contacto directamente entre las entidades para no crear estructuras muy burocráticas. Por supuesto, hay un momento en el que las cancillerías tienen que actuar, pero cuando el proyecto ya está en marcha ya se hace el intercambio directo, entonces procuramos que sea bastante ágil y también procuramos que tengan impacto sociales constatables.

¿Cuánto ha representado en términos financieros la cooperación brasileña en Nicaragua?

Nuestra agencia tiene un límite, y si se compara con otras agencias de cooperación de países desarrollados tenemos un límite financiero que es bastante más modesto, pero de todas maneras procuramos tener una inserción positiva, que sea un aporte positivo para los nicaragüenses.

Más o menos, ¿a cuánto asciende esa cooperación?

En términos financieros, son algunas centenas de miles de dólares, tenemos una capacidad financiera relativamente modesta, pero buscamos compensar esto a veces con financiación de otras agencias que operan en el país, tenemos proyectos por ejemplo que son financiados por la JICA, japonés. Tenemos el problema del límite financiero, pero tenemos una ventaja sobre las agencias de cooperación de países desarrollados, que nuestra tecnología y nuestra realidad social son mucho más próximas a las realidades latinoamericanas; entonces los problemas de manejo de agua, los problemas sociales que hay en Nicaragua están mucho más cerca a Brasil y por lo tanto las soluciones también. Por ejemplo, la cuestión de la violencia juvenil, este problema se trata de una manera muy distinta en Noruega; los problemas de salud pública, en esta área cooperamos con mucho empeño porque nosotros tenemos quizá el sistema más grande del mundo en salud pública, que tiene aspectos muy interesantes, con políticas muy amplias; son experiencias que nos gusta aportar, porque, como le digo, nuestras soluciones a nuestros problemas están mucho más cerca de las realidades de nuestros vecinos de América Latina e inclusive África. Tenemos empresas especializadas en la investigación agropecuaria, entonces la cooperación técnica brasilera posee esta gran ventaja que creo siempre es importante recalcar: Tenemos problemas similares y podemos ofrecer soluciones similares, aportamos soluciones y aprendemos también en dónde cooperamos.

¿Cuánta gente se está beneficiando con estos proyectos?

No tengo el dato exacto, pero es muy difícil precisar. Por ejemplo, en la cuestión del banco de leche, sería casi todos los que son atendidos por los hospitales públicos; el impacto es mucho aunque sea un proyecto que en términos de recursos financieros es bajo, pero el impacto en las estadísticas de salud infantil es positivo.

¿Quién es?

Luis Cláudio Villafañe Gomes Santos, actual embajador de Brasil en Nicaragua, es graduado en geografía por la Universidad de Brasilia. Tiene una maestría y un doctorado en historia, ambos también otorgados por la Universidad de Brasilia, y cuenta con un posgrado en ciencias políticas de la Universidad de New York.

En su carrera como diplomático ha sido segundo secretario en la Oficina Financiera en Nueva York, asesor en la Secretaría de Planificación Diplomática, ministro-consejero y encargado de Negocios en ausencia del titular en la embajada de Brasil en Quito, Ecuador, y ministro-consejero y encargado de Negocios en ausencia del titular en la misión de Brasil ante la Comunidad de los Países de Lengua Portuguesa, la CPLP, en Lisboa.