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En un repollo que se produce de forma convencional puede haber más de dos sustancias tóxicas, ya que para producirlo se utilizó herbicida e insecticida para acabar con las plagas. Al ingerir este alimento las personas se llevan una dosis a su organismo, aseguró el ingeniero agrónomo, Manuel Morales.

En los suelos donde se aplican estos elementos la vida muere, afirma Morales, quien es coordinador de un proyecto de agrosistemas con enfoque agroecológico en el que participaron siete fincas de Nicaragua. El objetivo fue cambiar las prácticas agrícolas y pecuarias de estas fincas, para conseguir un sistema de producción más sostenible y menos depredador con el medioambiente. 

En Managua se presentaron ayer algunos resultados de este experimento promovido por la Unión Europea, la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG) y el Movimiento de Productoras y Productores Agroecológico y Orgánicos de Nicaragua (Maonic). 

Nicaragua elabora mapas de fertilidad del suelo para potenciar sus usos

El proyecto se desarrolló en Nicaragua, Honduras y El Salvador durante tres años y finalizó este mes. De acuerdo con Dennis Salazar, uno de los evaluadores, esta iniciativa evidenció que las fincas con prácticas agroecológicas tuvieron efectos positivos sobre el medioambiente.

“Mejoró la conservación de los suelos, la parte arbórea y la macrofauna, es decir, una serie de animales que viven en el suelo como las lombrices. Además, el bosque está mejor diversificado, eso tiene un impacto en la belleza escénica. Pero también hay otros servicios ambientales como el sostenimiento del ciclo hidrológico”, señaló Salazar, quien manifestó que las fincas albergan más fauna silvestre que otras.

Salazar —también profesor de agroecología de la Universidad Nacional Agraria (UNA)— dijo que en este tipo de proceso productivo y el administrativo hay mayor integración de la familia, “también encontramos que la dieta es más nutritiva porque la producción es más diversificada, tanto del agro como por la diversidad de animales que tienen, gallina, cerdos, etc.”. 

Morales, coordinador del proyecto de agroecología en las siete fincas de Nicaragua, los cambios fueron aplicados a los rubros de café, granos básicos, hortalizas, cacao y ganadería.

Manejo sostenible del suelo es clave para incrementar productividad

Ejemplos

Ramón Padilla, un productor de café orgánico desde 1994, vive en Condega, Estelí. En 2009 con la ayuda de la UE, UNAG y Maonic, empezó la transición de su finca convencional a una agroecológica. 

“Trabajo pequeños huertos, son 49 manzanas de café que produzco de forma agroecológica y uno de los beneficios que hay es que el productor trabaja sin miedo a envenenarse con los químicos, también se han podido elevar los rendimientos”, aseguró Padilla, quien resaltó que  antes de que lo afectara la roya llegó a producir 60 quintales de café orgánico. 

Ahora tengo una especie de café resistente a esta plaga y espero que vuelva a subir mi rendimiento por fortalecer el suelo”, destacó el productor. 

Por su parte, Juan Ramos en su finca de 38 manzanas en la comunidad Las Lagunas, en Boaco, cultiva café y cría ganado. Trata de implementar un sistema agroecológico. Las prácticas que tiene son en el manejo de sombra en los pastos de corte y pastoreo, deja plantas forrajeras en el área de pastoreo y plantas leguminosas en el área de corte. 

“Nicaragua tiene mucho potencial en agricultura”

“El beneficio con las leguminosas es que las combino con el pasto cortado y le sirve como  alimento al ganado.  Los animales no solo se manejan en áreas despaladas también en áreas de café y granos básicos. Después llevamos el estiércol a las zonas agrícolas, es decir aprovechamos el doble”, indicó Ramos. 

El productor señaló que tiene 20 vacas que andan en el área de ganado que es el 60% de la finca, el otro 40% es de cultivo, solo dos manzanas son para pasto de corte donde no hay árboles. Según Ramos eso es suficiente para darles comida a los animales durante el verano. 

Mitigación para el cambio climático

De acuerdo con Morales, la agroecología es la mejor mitigación del cambio climático, provee alimentos sanos e incrementa la productividad a mediano plazo. 

Las prácticas agroecológicas regresan al suelo mineral y nutriente a través de la introducción de materia orgánica, elementos que con la quema y los químicos se pierden, explicó el agrónomo. 

“Las plantas necesitan al menos 70 minerales para crecer, los abonos químicos apenas te brindan tres. La tierra necesita minerales, materia orgánica y microorganismo, solo con foliares no se produce nada. Necesitamos un proceso de reconversión de la fertilidad de los suelos”, aseveró Morales.

Situación de la agroecología

De acuerdo con Dennis Salazar, profesor de agroecología en la UNA,  para poder implementar este enfoque “necesitamos políticas nacionales, porque hasta el momento quien ha impulsado la agroecología son las ONG”. 

Morales declaró que la agroecología es una ciencia y para eso las personas deben ser capacitadas, crear una escuela. Otras de las limitantes es que este sistema de producción demanda más mano de obra y por eso los campesinos se desaniman. 

Salazar reveló que en 2014 la UNA capacitó a 150 agricultores en producción agroecológica, y que 55 jóvenes de la zona seca de Rivas y la Segovia fueron instruidos en este tema por la organización Campesino a Campesino.