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Más de cien jóvenes evangélicos pertenecientes a la primera iglesia de Dios, ubicada en la tercera calle del barrio San Francisco de la ciudad de Diriamba, recorrieron este viernes las calles de la ciudad, cantando y orando para que la juventud se libere de las drogas.

Los jóvenes, adultos y niños transitaron por las principales calles bajo el lema “Juventud libre de drogas al servicio de Dios”, luego culminaron con un culto en el parque central de la ciudad.

Yuribeth Narváez, miembro de la sociedad de jóvenes, expresó que el objetivo de la actividad era proclamar a Jesucristo como el rey y único salvador de la juventud en el mundo de las drogas.

“El único que cambia y trasforma el corazón del hombre y de la juventud es Jesucristo de Nazaret. Él es el único método de rehabilitación”, dijo Narváez.

Además explicó que en dicho centro se les brinda atención a 385 niños y adolescentes que viven en la extrema pobreza, mismos que reciben atención médica, espiritual, alimenticia y socioemocional.

“Se les da comida, ropa, zapatos, estuches escolares y en casos especiales se les trata de brindar lo necesario, todo esto se hace con fondos que recogemos la sociedad de jóvenes con ventas que hacemos en la iglesia, además de la ayuda que recibimos de parte de otras iglesias extranjeras”, expresó la líder de los jóvenes.

Los más de 100 jóvenes evangélicos además organizan campamentos vocacionales y talleres de emprendimiento para que este sector de la sociedad pueda salir de la pobreza. Un 75 por ciento de esos 385 niños y jóvenes no pertenecen a la iglesia.

“El objetivo es que al final ellos (los niños) entren de 3 años y salgan de 18 para que sean líderes de la iglesia y cursen una carrera profesional”, comentó Narváez.

Reciben Donaciones.

Dicha iglesia recibe el apoyo de la Asociación Internacional de Compasión, con sede en Managua, más las ofrendas que brindan los integrantes de la primera iglesia de Dios.

Este dinero es utilizado en los niños y jóvenes, con el fin de ayudarlos en una preparación estudiantil que luego les sirva para integrarse a la sociedad y servir a Cristo.

La selección de los menores se hace en los barrios y comunidades más pobres de Diriamba, algunos han sido abandonados por sus padres, pero viven con otros familiares y la iglesia se ha hecho cargo de ellos.

“Yo tengo a dos de mis hijos en ese proyecto que ha sido una gran bendición, porque la iglesia nos ha instruido en el camino del Señor y nos han ayudado con vestimenta, comida y otras cosas”, dijo Blanca Zamora, quien es asistente del hogar.

La actividad religiosa culminó a eso de las once de la noche, con testimonios de jóvenes que estuvieron en el mundo de la drogadicción, pero que lograron salir, según ellos solo con la ayuda de Dios.