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De 22 mujeres asesinadas que se registran en lo que va del año, 12 victimarios han sido llevados hasta los juzgados del país, ocho están prófugos, uno se suicidó y otro fue estrangulado, según datos del Observatorio de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD).

Mientras que en el mismo periodo del año pasado se registraron 33 asesinatos de mujeres: 12 casos habían llegado hasta los juzgados y 20 femicidas estaban prófugos.

Los datos del Observatorio reflejan que este año ha habido un 19% de incremento en la judicialización de casos, ya que el 55% de los asesinatos de mujeres han llegado a los tribunales en lo que va del año, mientras que en el mismo periodo del 2016 fue apenas el 36% de los casos.

Las organizaciones de mujeres reconocen que hay mayor beligerancia de parte de las autoridades, sin embargo advierten que la mayor parte de los casos que no están siendo judicializados se concentran en la zona rural.

“Esto se debe a que en estas zonas hay menos presencia de las instituciones como la Policía Nacional y juzgados, las zonas son de difícil acceso y hay menos seguimiento a los femicidas que están prófugos”, explica Magaly Quintana, directora de las CDD.

Para la familia de una mujer que es asesinada es vital que el victimario llegue a los juzgados porque existe una alta probabilidad que sea condenado y es en ese momento que la familia experimenta una sensación de justicia, comenta el psicólogo Juan Daniel González.

“Si bien es cierto que una sentencia no devuelve a un ser querido, esa sensación de justicia hace que el dolor sea más llevadero y contribuye a la sanación de la mente de los familiares, principalmente de los hijos que cuando ya son mayores tienden a querer tomar la justicia por sus manos”, agrega el especialista.

Se debe seguir reduciendo

Magaly Quintana, de las CDD, dice que a pesar de que las muertes violentas vayan en descenso, el solo hecho de la muerte de una mujer es lamentable por lo que se debe seguir trabajando al respecto.

Escarleth Castillo, del Movimiento de Mujeres María Elena Cuadra, afirma que la violencia contra las mujeres es producto de una crianza machista de los hijos.

Para combatir este tipo de violencia, Castillo recomienda reeducar a los pequeños desde el hogar e inculcar una cultura de igualdad de género “sin hacerles pensar que eso los hace menos hombres”.