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El lunes 26 de junio Yarellys cumplió un mes desde que fue dada de alta en el hospital “La Mascota” de Managua. Atrás quedaron dos años de quimioterapias para combatir la leucemia linfoblástica que le fue diagnosticada cuando tenía cuatro años, cuenta Arellys Castillo, madre de la pequeña.

Yarellys vive con sus dos padres y un hermano en León y le gusta escribir en una hoja de papel suelto las palabras que ha aprendido en el colegio, donde cursa primer grado. De cabello castaño oscuro, usa una media cola con un lazo grande multicolor.

La pequeña de 6 años redacta palabras en la hoja mientras su mamá afirma: “(Ella) está bien, su peso está normal y está en su nivel, como una niña que nunca tuvo leucemia”.

Arellys recuerda los momentos más difíciles que atravesaron cuando su hija estuvo enferma. “Al principio fue algo duro, porque cuando escuchás la palabra cáncer crees que es para muerte y ella es mi única niña”, expresa.

Globos y esperanza por los niños con cáncer​END

Con el diagnóstico llega también la incertidumbre y el estrés, así como la preocupación por lo más elemental y esto es costear un tratamiento para salvar la vida de una hija. Arellys explica: “Si a mí me hubieran dicho que yo tenía que costearlo como madre, yo creo que mi hija hubiese fallecido”.

Además Arellys manifiesta que explicarle a una niña que tendría que quedar sin cabello y experimentar cambios físicos radicales, supuso un verdadero reto. “Uno aprende a ser psicólogo, médico, maestro, de todo”, afirma. Hoy en día, totalmente recuperada, la pequeña Yarellys expresa que ya sabe qué quiere ser cuando sea grande: “Me gusta ser doctora, curan a los niños”.

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Historia de Matthew

Jairo Arcia comenta que cuando recibió la noticia de que su niño Mathew, de 11 años, pensó: “Yo, como ser humano, dije ‘voy a cargar con la salud de él aquí, en mi nuca. Voy a cargar con la noticia, voy a cargar con el dolor de su madre y con el mío’”.

Por el tipo de cáncer que Mathew tenía el tratamiento fue muy intenso y hubo momentos más difíciles, especialmente cuando el pequeño estuvo internado en el hospital y tuvieron que darse ánimo uno al otro para poder continuar.

Actualmente Mathew tiene 14 años y expresa: “¿Qué decir de mi papa y mi mama? Todo lo que significó que estuvieran ahí conmigo dándome fuerzas. Considero que… son mis padres. Y con todo orgullo lo digo”.

El cáncer en menores

El doctor Fulgencio Báez, director de hemato-oncología del hospital “La Mascota”, explica que el momento de mayor tensión para los padres de niños con leucemia es cuando reciben el diagnóstico. “Decirle a un padre que su hijo tiene cáncer es algo muy duro. Un padre una vez me comentó que haberle dicho que su niño tenía esta enfermedad fue como haberle dado con una botella en la cabeza”, confiesa.

Yarellys y Matthew lucharon contra el cáncer y ganaron.Cada año se detectan aproximadamente 250 nuevos casos de cáncer infantil y aunque no existe un dato específico de cuántos pacientes con la enfermedad hay en Nicaragua, los más comunes son los distintos tipos de leucemia y los tumores en el encéfalo.

El doctor Báez asegura que no es que ahora hay más casos de cáncer infantil, sino que se atienden a más niños porque los nicaragüenses están más concientizados acerca del tema, y el sistema de salud en alianza con la Comisión Nicaragüense de Ayuda al Niño con Cáncer (Conanca) logran que los pacientes sean atendidos a tiempo y que obtengan el tratamiento adecuado para combatir la enfermedad.

La leucemia no tiene causas específicas ni puede ser prevenida. No obstante, el especialista agrega que sí hay factores de predisposición genética e incluso exposición a tóxicos que podrían favorecer a que un niño o niña la desarrolle.

En el país, la posibilidad de curación de la enfermedad es aproximadamente de un 50% o más si es detectada y tratada a tiempo. De acuerdo con las estadísticas de Conanca, un total de 1,860 niños han sobrevivido al cáncer desde que la organización fue fundada en 1991.

“La cura”

“El cáncer actualmente tiene cura”, asegura Amalia Frech, directora de Conanca, y con las diferentes obras de recaudación de fondos que se realizan a lo largo del año se pueden cubrir los tratamientos de los niños enfermos, cuyo tratamiento tiene un valor anual de entre US$3,000 y US$6,000 por cada paciente.

Frech comenta: “Ahora el Ministerio de Salud, el hospital ‘La Mascota’ y Conanca están insistiendo en el diagnóstico temprano. Ahora hay más sensibilización a las instituciones públicas y privadas”. Los especialistas recomiendan a los padres estar atentos a las señales de alarma para la detección temprana, que obedecen también al tratamiento temprano y el aumento de las posibilidades de vida.

Entre algunas de estas señales que los niños pudieran manifestar están la fiebre sin causas o por más de una semana, el crecimiento tumoral o de ganglios, el dolor persistente en los huesos y abdomen, la pérdida de peso y la sudoración abundante sin causa alguna.

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Las distintas entidades que trabajan este tema han contribuido a que la atención gratuita y de calidad puedan estar al alcance de familias de todo el país. Conanca apoya con tratamientos de quimioterapia, apadrinamiento, proyectos de capacitación a especialistas en Italia y un programa de ayuda para transporte y alimentos a padres de pocos recursos.