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Nicaragua tiene “sólidos argumentos para esperar un fallo favorable” de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en caso del diferendo limítrofe con Costa Rica en la zona del mar Caribe, valoró el especialista en derecho internacional Dr. Norman Miranda.

“La estrategia de Costa Rica en el caso de la línea limítrofe en el Caribe se basa en la negación de los tratados y de los laudos Alexander para aducir la formación de un nuevo arco bien abultado, más hacia el noreste del punto divisorio fronterizo que ya está establecido claramente”, explicó Miranda.

El punto divisorio es la zona de Punta de Castilla, así lo establece el Artículo dos del tratado Jerez-Cañas (1858), este acuerdo fue certificado por el laudo Cleveland (1888) y después “consagrada” por el laudo Alexander (1897).

“Nicaragua debe reafirmar la latitud que está consagrada en el laudo Alexander y hacer respetar esa latitud que es de 10 grados, 56 minutos, 9 segundos, latitud norte, que corresponde a Punta de Castilla, que si ahora Punta de Castilla está sumergida en el mar, que es lo que dice Costa Rica, eso importa poco, porque la zona es divagadora, ya lo había dicho Alexander, ahora esa zona puede estar sumergida, pero otras veces sale del mar, pero el hito de esa latitud es invariable”, destacó Miranda.

Destacar la latitud y reafirmar la validez del tratado y los laudos son “argumentos de peso para Nicaragua”, valoró Miranda. 

Alegando que la desembocadura del río San Juan está más al norte de Punta de Castilla, Costa Rica plantea establecer una nueva línea divisoria convexa hacia el noreste para aumentar su territorio marítimo, observó Miranda. “Si la Corte acogiera los alegatos de Costa Rica, este país podría obtener ganancia de causa  y un área de mar de entre 10 a 14,000 kilómetros”, calculó el experto.  

Pero otro argumento “sólido” de Nicaragua “es la proyección radial apropiativa que genera Corn Island, un radio de 360 grados, que es capaz de aplastar el abultamiento de ese arco de mar que alega Costa Rica. Corn Island tiene vida económica propia, tiene 7,000 habitantes y conforme a la Convención de Derecho del Mar, Artículo 121,  Corn Island genera proyecciones radiales apropiativas y está a menos de 200 millas de la zona que pretende Costa Rica”, destacó Miranda.

Otra de las razones para favorecer la posición está en apreciar “el flanco del Caribe que tiene Nicaragua, donde la parte terminal en la costa del Caribe es cóncava. Se plantea entonces la concavidad versus el arco de convexidad que pretende Costa Rica, pero la Convención del Derecho del Mar, dice que se  sigue el sentido de las costas y el sentido final de la costa nicaragüense es cóncavo y se opone a la convexidad  del arco de mar que pretende Costa Rica”, destacó el especialista. 

Frente al argumento de que los tratados hechos entre países en siglos pasados no pueden estar por encima de la Convención sobre el Derecho del Mar (1982), Miranda explicó que esta idea no se aplica “destructivamente”.

“Es verdad que el Tratado del Derecho del Mar puede quitarle valor a los tratados de límites, pero eso no quiere decir que sea sistemáticamente así, no quiere decir que la Convención del Derecho del Mar tenga un valor absoluto destructivo para con todos los tratados internacional que existe, porque eso daría pie a una inseguridad jurídica”, señaló el experto. 

“Lo que la Corte debe ver, en cada caso específico, es si un tratado es todavía aplicable, en tanto en cuanto lo sea, entonces la Corte no va a denegar la persistencia de la validez del tratado”, explicó.  

Miranda consideró posible un fallo con “equidad”. Recordó que en el año 2007 la CIJ fue “equitativa al resolver el diferendo que Nicaragua tuvo con Honduras en el mar Caribe”. 

También calificó como “extravagante” la indemnización por daños causados en territorio costarricense cuando se dragó el río San Juan en la zona Portillo. Costa Rica pide US$6.7 millones. 

“Costa Rica cifró el valor de un árbol en US$403,000 y dice que fueron afectados unos 170 árboles y eso es extravagante, sobre todo porque la zona tiene capacidad de regenerarse ella misma, por efectos de la naturaleza. Si habría una indemnización, pero no en la cantidad extravagante que dice Costa Rica, probablemente una cifra razonable podría ser un millón de dólares”, dijo Miranda.  

Costa Rica quiere plataforma marítima que CIJ ya entregó a Nicaragua

Costa Rica pretende quedarse con parte de la plataforma marítima que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) entregó a Nicaragua en noviembre del año 2012, cuando falló a favor de los nicaragüenses, resolviendo un diferendo limítrofe con Colombia en el mar Caribe, señaló el Dr. Carlos Argüello, embajador de Nicaragua en La Haya.

“Costa Rica ha decidido que quiere participar en esa bonanza de Nicaragua y quiere ver cómo nos quita parte de lo que nosotros recuperamos a Colombia (con el fallo del 2012)”, dijo Argüello al portal web 19 Digital.

Nicaragua respondió ayer los alegatos de Costa Rica en la CIJ en el caso de los diferendos limítrofes con el Caribe y el mar del Pacífico. 

Un “punto importante” que Nicaragua expuso ayer fue “el tratado que tenían Costa Rica con Colombia, firmado en 1977. Un tratado que Costa Rica venía respetando durante todo este período y en el que reconocía espacios a Colombia que la CIJ le adjudicó a Nicaragua”, explicó Argüello.

Nicaragua continuará hoy sus alegatos y expondrá “cómo debe ser la delimitación en el mar territorial, en las primeras 12 millas y en la zona económica exclusiva, es decir, hasta las 200 millas, tanto en el Caribe como en el Pacífico”, indicó Argüello.

El equipo de Costa Rica continuará el lunes con sus alegatos y Nicaragua terminará de contestarle el jueves 13 de julio.    

Sólida posición  en el caribe 

Nicaragua argumentó ayer que el punto de línea divisoria de la frontera marítima con Costa Rica en el Caribe es un “punto fijo e inamovible” ubicado en Punta de Castilla, que fue ratificado hace 120 años por el laudo Alexander.  

“Ese punto fue fijado por el árbitro Alexander hace 120 años. La posición de Costa Rica hace 120 años era que ellos consideraban que eso era un punto fijo e inamovible, que no podía cambiar y querían que quedara absolutamente identificado exactamente ese punto para que no pudiera haber ninguna discusión en un futuro”, comentó Argüello.

“Como el río ha cambiado su curso y la boca del río ahora queda en otro lado, ahora Costa Rica pretende que es la boca del río —el punto divisorio—, pero precisamente la posición que se logró con Alexander es que era un punto inamovible. Eso es cosa juzgada”, enfatizó.