•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Unos 40 buzos de la empresa Central American Fisheries (CAF) iniciarían hoy labores de búsqueda del barco blufileño Miss Johana Betsey y su tripulación, tras diez días de haber desaparecido en las aguas del Caribe nicaragüense, confirmó a El Nuevo Diario el dueño de la embarcación perdida, Eduardo Zeledón.

/p>

La última señal enviada por la baliza satelital del barco fue emitida a las once de la noche del jueves 29 de junio, a once millas náuticas de Little Corn Island, en el área conocida como El Quiebre. Será en ese mismo sector donde los buzos formarán un círculo de búsqueda de norte a sur y de este a oeste. “Esperamos que con esta búsqueda se tengan resultados más específicos”, dijo Zeledón.

La Fuerza Naval del Caribe canceló una conferencia de prensa en la que tenía previsto informar sobre los avances de la búsqueda de la embarcación y sus 13 tripulantes, labor a la que se han sumado países como Colombia, Honduras, Costa Rica y Estados Unidos. El motivo fue intensificar la búsqueda porque las condiciones climáticas habían mejorado.

El Gobierno informó que el mal tiempo complicaba la búsqueda en los últimos días, debido a la presencia de bajas presiones y la aproximación de una onda tropical, lo que provoca olas de hasta tres metros de altura.

Eduardo Zeledón corroboró que unos pescadores costarricenses habían encontrado en el sector de El Tortuguero, un barril, una hamaca, una lata de pintura, mecate para sujetar la embarcación al muelle y nasas (especies de cestas) que pertenecen a la embarcación desaparecida.

Probable naufragio

Álvaro Ríos, marino con 25 años de experiencia, quien durante cinco días estuvo en altamar participando de las labores de búsqueda, indicó ayer a su regreso a Bluefields que es posible que el barco se haya hundido.

“Teníamos la esperanza de encontrarlos, pero en mi experiencia diría que ese barco se hundió porque no hay indicios de la baliza. En esos casos los barcos se vuelcan, flotan por un tiempo y después se hunden. A como están las olas calculamos que un objeto flotando puede avanzar alrededor de una milla y media”, comentó el marino a medios locales.

Por su parte el propietario de la embarcación naufragada admitió que “hay una gran posibilidad de que el barco se haya hundido, pero no puedo asegurarlo mientras no se encuentre a un marino o el barco en sí”.

Josdany Bravo, hermano del marino desaparecido Eiler Bravo López, comentó  que de confirmarse el hundimiento del barco “es poco probable que a estas alturas haya sobrevivientes, lo que sería un doble golpe para la familia porque no es como cuando se muere alguien de forma natural que lo llorás y lo enterrás; en estas circunstancias estaríamos hablando de los restos de mi hermano”.

Un viaje corto

Miss Johana Betsey zarpó de Bluefields a Corn Island el martes 27 de junio. Llegó sin complicaciones. De Corn Island partió hacia el noreste de los Cayos Perlas el jueves 29 de junio a las nueve de la noche y tenían previsto regresar al amanecer del lunes.

“Ellos salían a faenar por un período de 20 días, pero en este viaje solo iban a tirar nasa y eso dilataba de tres o cuatro días en ir y regresar a puerto. Solo iban a botar la nasa, dejarla en los bancos de pesca y tenía planeado volver para hacer otro viaje de nasa”, reveló Eduardo Zeledón. 

La embarcación

Miss Johana Betsey es un barco tipo langostero, fabricado en Brasil en el año 1988 con acero naval. Antes de pertenecer a Eduardo Zeledón fue propiedad de la empresa CAF. 

Hace cinco años CAF vendió la nave en US$75,000 a Zeledón, quien aseguró que desde entonces el barco “siempre trabajó sin problemas, estaba en muy buenas condiciones y recién se le había dado mantenimiento”.

Dicho mantenimiento, explicó, consiste en chequear el casco, verificar que no haya láminas podridas, comprobar el buen estado de la pintura, revisar el funcionamiento del timón y el sistema de percusión.

El barco salía a faenar durante 15 o 20 días, en ese período solían sacar unas 4,000 libras de producto.

Los tripulantes

La noche del naufragio 13 personas viajaban en el Miss Johana Betsey, cuatro eran miembros de la tripulación y nueve eran marineros. Todos trabajadores de Eduardo Zeledón. Denis Antonio Ballesteros, de 45 años, y capitán del barco “era o es un hombre muy experimentado, tenía muchos años de andar en el mar, muy buen capitán y entregado en el trabajo”, describió Zeledón.

Sobre el maquinista Aníbal Armando Ramírez, de 48 años,  Zeledón aseguró que “era el hombre más experimentado que yo tenía de todos mis trabajadores. Él tenía más de 30 años de andar en el mar, un hombre al que el barco no le va dar problemas muy fácilmente”.

“La inversión en un barco de este tipo es grande y no se puede mandar una tripulación sin experiencia”, agregó. Sobre los nueve marinos Zeledón refirió  que tienen entre 20 y 30 años de edad. 

“Cuando uno comienza a trabajar en un barco de marino, tienen menos experiencia, pero en su trabajo se esfuerzan y lo hacen bien. Todos habían pasado los exámenes que exige la Fuerza Naval”, declaró Zeledón.