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Magdiel Hernández, de 38 años y originario de Masaya, fue asesinado a tiros por Jesús Esquivel, de 63 años, la tarde del martes en la localidad en Kendall, Florida. Hernández laboraba en la empresa American Automobile Association (AAA) y acudió a prestarle ayuda técnica al agresor en su casa, quien se encontraba furioso porque no había sido atendido rápidamente.  

Esquivel había solicitado los servicios de AAA porque tenía un problema con la batería de su vehículo, presuntamente discutió con uno de los técnicos que lo asistió y entonces solicitó que otro de los colaboradores fuera en su lugar. Hernández acudió a la casa de Esquivel, aproximadamente a las 3 p.m., horario de Florida, y después de una discusión, el agresor le disparó siete veces en el torso a la víctima, señalaron medios locales.

De acuerdo con la información difundida por el departamento policial del condado de Miami-Dade, el atacante, quien presuntamente es un veterano de guerra, confesó el crimen a las autoridades y será procesado por el cargo de asesinato en segundo grado, o “no premeditado”, según los términos legales de Estados Unidos.

Hernández residía desde hace 14 años en Pinecrest, en el estado de Florida; convivía con su novia y no tenía hijos. La noticia del crimen fue referida a familiares en Nicaragua el martes, por una familiar radicada allá, a eso de las 3 p.m., hora local, y fue confirmada por medios de comunicación estadounidenses por la noche, según afirmó a El Nuevo Diario Andrea Hernández, hermana de la víctima. 

Hasta ayer por la tarde, dos de los familiares de Hernández, quienes viajaron a Florida después del trágico suceso, se pondrían en contacto con el departamento policial y representantes de la empresa AAA para recibir más información respecto al caso, precisó Andrea Hernández. 

Los familiares de la víctima del hecho sangriento lo recuerdan como una persona servicial, muy cariñosa, era muy dedicado a su trabajo.

“Yo lo vi laborando, mucha gente lo quería por su carácter, y realmente no sé qué pasó. Este año año en mayo, mi mamá Sofía Núñez y yo viajamos a verlo, porque no pudo venir a Nicaragua”, mencionó Andrea.

La familia doliente ha recibido muestras de cariño y condolencias de parte de amistades, vecinos y miembros de la comunidad del colegio Bautista, donde estudió Hernández durante su juventud.

Don Antonio García, vecino de sus familiares, recuerda a Magdiel como un muchacho muy educado, porque desde pequeño perteneció a la religión evangélica.

“A mí esposa le dije: por qué las cosas buenas tienen que terminar o partir. Él era muy obediente de la palabra de Dios al igual que su familia. Lamentamos este hecho”, dijo García.

Por el momento, los familiares desconocen cuánto durará el proceso legal, por lo que aún no han decidido si las honras fúnebres serán realizadas en Florida o aquí en Nicaragua.