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En los primeros seis meses del año, el Instituto de Medicina Legal (IML) ha analizado un total de 693 casos para determinar la paternidad en igual número de hombres a nivel nacional.

Clara Gutiérrez, responsable del laboratorio de ADN que funciona en las instalaciones del IML, señaló que la cifra representa un incremento de 79 casos en comparación con el mismo período de 2016, cuando hubo 614 casos.

A pesar de ello, la especialista sostiene que las estadísticas podrían ser mayores debido a que hay casos en los que las partes involucradas no se presentan a realizar la prueba.

“A diario quizá ingresen entre cinco y siete casos, pero aunque una de las partes no se presente. Igualmente, se extiende al judicial una constancia referida a que esa persona no se presentó y habló de que se extienden entre tres y cinco de esas constancias”, expresó Gutiérrez.

La jefa del laboratorio sostuvo que aproximadamente reciben un poco más de 100 casos cada mes, provenientes de todas partes del país, aunque aclaró que hay meses en los que la demanda puede disminuir.

Resultados negativos

El ácido desoxirribonucleico (ADN) contiene las instrucciones para el desarrollo y funcionamiento de todo ser vivo, también tiene la información hereditaria. La prueba de ADN consiste en extraer al supuesto vástago y al supuesto progenitor una gota de sangre para analizarla y comparar la secuencia de información genética. Es una prueba segura e inequívoca, no obstante Gutiérrez mencionó que el 30% de las pruebas practicadas en el primer semestre ha resultado negativa, es decir, 207 casos de los 693 evaluados.

Análisis completo

La especialista refiere que es trascendental en los casos de filiación, el nombre con el que denominan estos procesos estén presentes tanto la madre del bebé como el padre para garantizar un análisis científico completo.

“El tema de filiación trae una connotación económica, social, legal, sentimental y psicológica, y muchas veces se piensa que basta con que se haga la prueba solo con el supuesto padre y no es importante que la mamá también esté presente”, adujo Gutiérrez.

La fuente explica que cada persona tiene un perfil genético que se construye con información en la que el 50% lo da la mamá y el 50% lo aporta el padre.

Cuando se hace la prueba (ADN), una máquina llamada secuenciador analiza las muestras y va representando el perfil genético, tanto del bebé como de la madre y del supuesto padre.

“A estos valores se les llama marcadores genéticos polimórficos, en los que hay una asignación genética para el ADN. Tienen una nomenclatura propiamente técnica, D3S1358, D1S10656, BWA, BH01. Hay pares de números para estos marcadores, para la mamá, igualmente el niño y del supuesto padre. ¿Por qué son pares? Porque uno de esos números que van formando tu perfil genético es aportado por la madre y otro por el papá”, dijo Gutiérrez.

Además explicó que estos valores numéricos pueden ser homocigotos, es decir, con un valor alélico idéntico, o bien heterocigoto, o sea un valor alélico diferente.

“En los casos de filiación, nosotros comenzamos preguntándonos cuál de estos valores alélicos le dio la mamá y cuál el papá. Si por ejemplo, la madre aporta al niño el valor alélico de 14 cromosomas y ese también está presente en el supuesto padre, este deberá aportar un valor distinto; así se va dando uno cuenta si la filiación es válida, porque vamos haciendo una valoración de los marcadores, en donde el niño tiene que presentar uno de los valores alélicos proporcionado por su mamá y el supuesto padre. Cuando existen tres o más marcadores que no coinciden es donde se hace la deducción de la exclusión de paternidad”, reveló Gutiérrez.