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El sobreesfuerzo podría afectar partes físicas como los hombros, las muñecas, antebrazos y rodillas, pero la estructura más propensa ante las lesiones de este tipo es la columna vertebral, aseguró Jhaxel García, ortopedista-traumatólogo y cirujano de columna vertebral.

Las zonas cervicales y lumbares de la columna vertebral son las más afectadas por el exceso de carga. García considera: “La mayoría de la población tiene una sobrecarga de peso y eso hace que nuestro cuerpo por sí solo, y principalmente la columna, esté sometida constantemente a este exceso”.

Esta sobrecarga se agrava cuando los adultos inician un proceso degenerativo de la columna, especialmente en la parte baja o zona lumbar, que ocurre aproximadamente a los 30 años. Si a este proceso se le suma la carga externa de las labores, como en el caso de los estibadores, muchas partes del cuerpo se predisponen a sufrir daños, no solo la espalda.

A largo plazo, esto podría provocar que los trabajadores puedan sufrir daños que provoquen lesiones inmediatas, que podrían incluso imposibilitar a la persona de continuar trabajando, y en casos más severos se producen hernias en los discos de la columna, que pueden requerir de procesos quirúrgicos más complejos, precisó García.

Es por eso que el uso de la faja lumbar, que sirve para proteger el torso cuando es sometido a peso y evita que se generen hernias en la columna, umbilicales e inguinales, es obligatorio para los estibadores o cargadores. Esta herramienta limita el movimiento que realiza la persona y reduce el riesgo de sufrir daños en la estructura del cuerpo.

El doctor García también afirmó que usualmente los estibadores sufren de lesiones locales, como dolores en los músculos y las articulaciones provocadas por la inflamación, que podrían volverse incapacitantes hasta el grado de quitarle la posibilidad de laborar al paciente.

Sin embargo, el especialista apunta que estas afectaciones podrían variar dependiendo del tiempo, la carga e incluso de la anatomía del estibador.

“Hay personas que pasan toda su vida en labores de carga y su genética es bien fuerte, resistente, y nunca llegan a desarrollar alteraciones importantes. Pero hay personas que iniciando, incluso en la juventud después de someter el cuerpo a carga, se generó una hernia del disco con ruptura del disco, un problema serio que va a limitar su vida para siempre”, señaló.

Trabajadores informales

El uso de la faja lumbar no es suficiente para evitar una lesión en la columna vertebral si los estibadores no están sanos, entrenados físicamente, en condiciones seguras y levantando cargas superiores a las que el cuerpo humano puede soportar.

Carlos Rodríguez, ingeniero industrial y especialista en seguridad ocupacional del Instituto Nicaragüense de Entrenamiento y Capacitación Humanística (Inechsa), afirma que la interacción de los trabajadores con las cargas es más frecuente en empresas informales y mercados, las cuales no están registradas en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

“Desgraciadamente, la mayoría de estibadores se encuentra en un sector donde no se llevan registros, pero sí hay una mala manipulación y un mal concepto sobre el peso de los objetos al hacer un sobreesfuerzo”, sostuvo.

En el artículo 216 de la Ley General de Higiene y Seguridad Ocupacional de Nicaragua, se estipula que el peso máximo de carga para un hombre debería ser de 55 kilogramos, o 121 libras, siempre y cuando el trabajador esté sano y en condiciones seguras. “En lo referente a sano, la ley dice que tiene que hacerse exámenes periódicos y en esa tarea, los estibadores tienen que hacerlo no solo un vez al año, sino al menos tres veces al año. Y entrenado físicamente significa que también en el examen médico se le tiene que declarar que está apto”, precisó Rodríguez.

Terapias

Según el diagnóstico, un paciente que está sometido a carga constantemente podrá requerir únicamente de reposo y aplicación de hielo en la zona afectada; o necesitar cirugías en los casos más severos, que representan una minoría.

Las lesiones degenerativas causadas por la edad son las más frecuentes, seguidas de las deportivas y las laborales.

Por otro lado, Claudia Cortés, especialista en fisiatría, señala que las terapias necesarias para tratar las lesiones provocadas por sobrecarga están dirigidas al fortalecimiento y el estiramiento de los músculos abdominales y paravertebrales con el fin de recuperar la flexibilidad.

“En la terapia física es muy importante la constancia, dedicación y empeño que se pone en su realización; esto podría ser lo más difícil por las altas expectativas que pueden desarrollar algunos en quererse ver realizando nuevamente sus actividades”, aseguró Cortés.