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La Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua se inclina a pensar que alguna variación climática pudo haber incidido en la ocurrencia de algún percance con la embarcación langostera Miss Johanna Betsey, el cual cumple hoy 24 días desde que su señal se perdiera en medio del mar mientras se dirigía hacia Cayos Miskitos.

“En todo el mundo se sabe que el cambio climático ha venido a modificar el comportamiento de la naturaleza, cuando este barco salió había buen clima, sin embargo, el año pasado hubo el caso de un barco que fue hundido por una racha de viento sorpresiva, el capitán quedó en una profundidad en la que no se pudo hacer nada por él, mientras otro barco rescató a los náufragos. Consideramos en los análisis que hemos hecho que algo parecido pudo haber ocurrido con este barco, una de esas rachas de viento sorpresiva que levantan olas grandísimas y que pudo ocasionar el accidente”, mencionó el capitán de navío Pedro Olivas, jefe del Estado Mayor de la Fuerza Naval del Ejército.

El militar agregó que las sospechas del hundimiento del barco están sustentadas por el hecho que se han encontrado varios objetos de la embarcación y que han sido reconocidas por el propietario del barco Eduardo Zeledón.

“Lo que todavía no hemos logrado determinar es la profundidad a la cual podría encontrarse y tal vez eso es lo que nos ha dificultado encontrarlo, y también la posición en que pudiera estar en el fondo del mar que hasta ahora no nos han dado las señales principales, como por ejemplo las manchas de aceite (sobre el agua). El mar tiene distintos accidentes al igual que en la superficie terrestre y no sabemos en qué tipo de accidente podría estar el barco. Eso no ha permitido que lo localicemos con tanto esfuerzo que hemos hecho”, argumentó Olivas.

Descarta secuestro

Al ser consultado sobre algunas hipótesis que circulan entre los pobladores de Bluefields, como que el barco fue secuestrado, el capitán de navío mencionó que no existen indicios de que esto pudiera haber ocurrido.

“En lo que es información de inteligencia nosotros nunca la descartamos, pero como hipótesis para investigar propiamente el hecho, no existen los elementos necesarios más que los indicios del naufragio con las pruebas que ya se han encontrado”, dijo Olivas.

Con respecto a la información proporcionada por la baliza del barco, Olivas precisó que este dispositivo es el único con el que suelen contar las embarcaciones del país, debido a que contar con otros instrumentos tecnológicos requiere de mayores inversiones.

“La baliza da el seguimiento de la última posición, si no continúa navegando hasta ahí llegó y entonces la sospecha del posible hundimiento en ese lugar. Existen otros instrumentos que son más calificados que pudieran estar emitiendo señales en un lugar determinado, pero no es este el caso”, dijo Olivas.

La última señal registrada por el barco Miss Johanna Betsey ocurrió el pasado 29 de junio a 11 millas náuticas al noroeste de Little Corn Island, en el área conocida como El Quiebre.

Operativos de búsqueda

Los operativos de búsqueda de la embarcación Miss Johanna Betsey, se han extendido en el litoral del Caribe a lo largo de 5,799 millas náuticas. Olivas detalló que estos operativos han involucrado un total de 931 efectivos, los cuales han recorrido la zona de sur a norte.

“Hemos navegado 5,799 millas náuticas y hemos recorrido 227 kilómetros. Patrullas marítimas hemos realizado en su totalidad 127, a estas también le sumamos 69 líneas de vigilancia, que es cuando desplegamos los medios (embarcaciones) y los ponemos en una misma posición seis horas, un día o una noche para ver qué podemos rastrear en esa dirección”, explicó Olivas.

Así mismo el jefe militar agregó que se han realizado cinco inmersiones con buzos de combate, especializados de la Fuerza Naval, 127 patrullas marítimas y 12 patrullajes a pie en la zona costera del Caribe.

El jefe militar mencionó que aunque las normas internacionales establecen que el período máximo de búsqueda para un naufragio son cinco años, ellos continuarán realizando esfuerzos por encontrar algún vestigio de la embarcación y su tripulación.

Naufragios

Casos • La desaparición del barco Miss Johanna Betsey es la primera que se registra en aguas del Caribe nicaragüense, sin embargo no se trata del único caso sobre un barco del que no se tengan pistas. En 1984 la embarcación de bandera mexicana “Diana D” fue reportada desaparecida, frente a las costas del Pacífico nicaragüense, reportes periodísticos indican que la embarcación zarpó el 19 enero del Puerto San José, en Guatemala, con destino hacia Puerto Caldera, en Costa Rica, pero nunca arribó. La última vez que se tuvo noticias del barco fue el 20 de enero cuando el capitán reportó que tenían problemas con los motores. Siete costarricenses, once guatemaltecos, siete mexicanos y un peruano viajaban en la nave.

En julio de 2004 el barco langostero “Island Dancer”, con 48 tripulantes a bordo, se hundió a 29 kilómetros de Cayos Miskitos, afortunadamente todos los náufragos fueron rescatados con vida.

Otro caso de naufragio ocurrió el 12 de diciembre de 2014, ese día la Fuerza Naval rescató a 24 pescadores cuyo barco “Wayward Wind” se hundió a 57 kilómetros de Puerto Cabezas en el Caribe Norte, en este viajaban 50 personas.

En noviembre de 2015 una embarcación pesquera artesanal naufragó frente a Cayos Miskitos, viajaban 14 tripulantes, los primeros 6 náufragos fueron rescatados por la Fuerza Naval de Nicaragua, mientras dos días después de haber ocurrido el percance un barco hondureño rescató a los restantes 8 marineros.