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El último censo del Gobierno sobre personas con discapacidad “Todos con voz” expone que la discapacidad físico-motora en el país alcanza a 51,416 hombres y mujeres, una cifra que aparece desglosada por Silais en el Mapa de Padecimientos de salud, publicado este año por el Ministerio de Salud (Minsa).

El aumento de personas con ese tipo de discapacidad es notorio. En 2012, el censo anterior del mismo programa gubernamental apuntaba a que eran 45,347 personas las que tenían problemas de movilidad física, es decir, un 13% menos que el dato actual.

Juan Pío Ortiz, de la Asociación de Personas con Discapacidad Físico Motora (Adifim), considera que el incremento se debe al aumento de accidentes de tránsito en el país.

En los anuarios estadísticos de la Policía Nacional para 2012 se registraron 26,325 accidentes de tránsito y en 2016 la cifra se elevó a 41,588.

La mayoría de las personas con discapacidad físico-motora han sufrido accidentes de tránsito, asegura Ortiz. END

“Después de un accidente, las personas pueden quedar cuadripléjicas o en estado vegetal, o les dejan de funcionar los miembros inferiores, quedan amputados, o con fracturas que les disminuyen la movilidad de cualquier miembro”, señala Ortiz, un activista de 48 años que se volvió discapacitado a raíz de que un accidente laboral lo dejara parapléjico.

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Y en ello concuerda la fisiatra Ruth López: “los accidentes de tránsito han pasado a ser una de las primeras causas que tenemos en cuanto a discapacidad motora, sobre todo en los accidentes de moto, porque se producen traumas craneoencefálicos que inducen esa condición”.

El tratamiento para estas personas, explica López, depende del grado de afectación del paciente y de cómo responda a las terapias.

“Se empieza desde que el paciente está en la sala de cuidados intensivos, la parte de la fisioterapia respiratoria, la prevención de úlceras, las movilizaciones para prevenir el deterioro de la masa muscular. Una vez que el paciente está estable, el tratamiento puede durar de 4 o 6 meses, para ir haciendo terapia más intensa”, dice la fisiatra, aunque en casos severos la terapia puede durar entre 1 y 3 años.

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Ortiz asegura que la condición de discapacidad es difícil de aceptar. “Hay que tener fuerza espiritual, moral, familiar, objetivos para poder salir de la depresión”, comenta el activista, quien también ha apoyado en campañas de sensibilización para evitar los accidentes de tránsito.

En el pasado, otros conflictos y enfermedades han sido la causa de que las personas quedaran en situación de discapacidad motora. Ortiz explica que a mediados del siglo pasado la poliomielitis dejaba a cientos de personas con movilidad limitada. Posteriormente, en los años 70 y 80 el conflicto armado dejaba más víctimas con esta discapacidad.

Otras causas

Otras causas que provocan esta discapacidad son accidentes laborales o accidentes en adultos mayores.

En menor medida están las adquiridas antes o durante el nacimiento, asegura López, como asfixias prenatales, trabajos de parto prolongados, o enfermedades congénitas como parálisis cerebral.

En los infantes la discapacidad físico-motora puede tardar meses o años en ser detectada. “Muchos padres se desaniman y no apoyan a esos niños ya que solo con un entrenamiento y fisioterapia intensiva logran, por ejemplo, usar la mano con algún control motor fino y grueso”, señala el ortopedista Serdán Zelaya.

Según López, quien trabaja en el Instituto Médico Pedagógico Los Pipitos, las terapias de menores están más enfocadas en el desarrollo de la plasticidad de los miembros, para el desarrollo de sus habilidades motoras.

Zelaya agrega que algunos pueden llegar a caminar, pero eso se logra “con el amor, la fisioterapia y la cirugía oportuna”.

La discapacidad en cifras

Un 2% de los nicaragüenses tiene alguna discapacidad severa, según el censo Todos con Voz de 2016, lo que representa un total de 132,722 casos.

En el censo se detalla que la discapacidad físico-motora es la que afecta a más personas. El año pasado se contabilizaron 51,416 personas con movilidad reducida, lo que representa un 38.2% del total. Pero no se desagrega el dato por edad ni por condición socioeconómica.

La discapacidad intelectual representó un 23.4% del total de discapacitados, que son alrededor de 31,245.

Aquellos con discapacidad visual sumaron 14,532, es decir, el 10.8% del total.

Las otras discapacidades censadas fueron: auditiva, sicosocial, visceral, y múltiple.