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Roberto Trejos, de 21 años, manejaba su motocicleta en la construcción del nuevo paso a desnivel de Las Piedrecitas cuando se accidentó. Un bache provocó que la camioneta que llevaba adelante frenara de repente y asimismo él, resbaló en la arena. 

Pensó que solo había salido del accidente con raspones, pero no logró moverse y cuando llegó al hospital supo que se había fracturado la pelvis. El acetábulo izquierdo, más específicamente.

El accidente fue en diciembre del año pasado. Siete meses después ya ha pasado por dos cirugías. En la primera le reconstruyeron el hueso de la pelvis y en la segunda la rodilla que le imposibilitaba caminar normalmente. 

Con un inmovilizador de rodilla y desplazándose en silla de ruedas, recuerda el accidente que le ha imposibilitado retomar su movilidad. En un par de semanas iniciará las terapias en el Hospital de Rehabilitación Aldo Chavarría. 

“Me han dicho que puede tardar un año, depende del esfuerzo que yo le dedique, si  yo hago mi terapia en los días que no me tocan por ejemplo”, asegura el joven. 

Para el director de la carrera de Fisioterapia de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), Teodoro Tercero, el proceso de recuperación estimado posterior a una secuela de accidente de tránsito puede durar entre seis u ocho meses, aunque insiste en que cada caso es específico y depende de las circunstancias de la lesión y del Estado del paciente. 

El problema, asegura Tercero, es que en algunos casos cuando una persona comienza a caminar lo integran al trabajo. “Peor aún, si trabaja de pie la inflamación es permanente, entonces el paciente puede quedar con una lesión incapacitante”.

Trabajan lesionados

Son muy pocos los que terminan el tratamiento, porque la mayoría regresan a trabajar cuando el subsidio del Seguro Social expira, el paciente se tiene que integrar al trabajo antes de terminar la terapia, manifiesta Tercero, quien asegura que es poco probable que una persona continúe con las terapias porque se le dificulta desplazarse desde el trabajo hacia el hospital, pedir tiempo libre, o pagar por la movilización en transporte privado.

Otro factor que imposibilita una rápida recuperación son factores físicos del paciente. “Si está en sobrepeso, problemas de hipertensión, diabetes, altos los triglicéridos, con problemas hepáticos o renales, todo eso va aumentando el tiempo de recuperación”, dice el especialista.

Además, los pacientes que se tratan de forma privada abandonan los programas de fisioterapia tras unas cuantas semanas y ya no siguen invirtiendo en su recuperación, comenta Tercero. 

Lesiones y traumas

Algunos expertos señalan que el número de personas con discapacidad físico-motora en el país ha incrementado en los últimos años debido a la cantidad elevada de accidentes de tránsito, pero estadísticamente no hay una cifra que especifique el número de personas que resultan con discapacidad producto de los accidentes en las vías. 

Sin embargo, la cantidad de lesionados en accidentes de tránsito que reportó la Policía Nacional fue de 4,781 personas en 2016. 

Según el último censo del Gobierno sobre personas con discapacidad “Todos con voz”, las personas con discapacidad físico-motora en el país llegan a 51,416, un incremento del 13%, respecto a la cifra de 2012, cuando se registraron 45,347. 

La fisioterapista Josefa Conrado, con más de 35 años de experiencia en este campo y en la docencia, menciona que las lesiones más comunes por accidentes viales son las de la columna vertebral, los traumatismos craneoencefálicos y las fracturas. Cada una tiene distintos tipos de secuelas. 

Las lesiones de la columna vertebral pueden generar daños permanentes como la cuadriplejia, en el caso de una fractura cervical, o la paraplejia, cuando ocurre una fractura a nivel torácico. Estas consecuencias dependen de la severidad de la lesión, que provocan no solo la fractura ósea, sino la lesión a nivel medular.   

Pero el tratamiento, además de atender las secuelas motoras, tiene que ser desde un punto de vista integral. “Se le dan estímulos al paciente, hablarle, orientar a la familia, estimular otras áreas sensoriales como la visión o la parte cognitiva”, asegura Conrado, añadiendo que la terapia en pacientes con parálisis está enfocada en recuperar la mayor funcionabilidad posible y mejorar la calidad de vida.

Muchas veces el paciente no recupera la movilidad, por lo que se garantiza en las terapias es evitar deformidades, mejorar el riego sanguíneo, complicaciones de tipo respiratorios o llagas, y enseñar a los pacientes técnicas de autocuido para que se adapten a su nuevo estilo de vida. 

Este tipo de terapia integral se brinda en el hospital Aldo Chavarría, pero se conoce que la capacidad de hospitalización es solo de 30 camas,  por lo que la mayoría de los pacientes asisten únicamente a citas programadas. 

Los pacientes en hospitalización necesitan una persona que garantice su cuido a tiempo completo. “Hay gente que no tiene control de sus esfínteres, así que necesita cuidados del sistema urinario, además cuidados del sistema respiratorio, hay que estarlos cambiando de posición si están en cama, comprar un colchón antiescaras para evitar llagas”, menciona Conrado, asegurando que algunas veces estos cuidados se pueden hacer desde la casa. 

En el caso de los traumas craneoencefálicos, que ocurren por golpes fuertes o fracturas en la cabeza que causan lesiones neurológicas, las consecuencias pueden ser la cuadriplejia, o parálisis en miembros inferiores y superiores; y la hemiplejía, que es la parálisis de un lado del cuerpo.

Fracturas

Trejos asegura que después de su accidente pasó dos meses inmovilizado en su cama, luego otros dos meses en silla de ruedas y posteriormente usando muletas, pero la nueva cirugía en la rodilla lo ha devuelto a los cuidados en cama. En seis semanas empezará la recuperación. 

“En esas seis semanas el paciente perdió masa muscular, fuerza muscular, amplitud de las articulaciones, entonces hay que buscar cómo aumentar la fuerza, aumentar la amplitud y mejorar la función, en ese caso hay que trabajar la rodilla y el tobillo”, explica Tercero sobre el tratamiento.

De igual forma, dependiendo de la severidad de la lesión o de diversas complicaciones, el miembro afectado podría ser amputado tras un accidente. 

“A los amputados le enseñamos a usar la prótesis, a cuidarse el miembro amputado, a vendarse para que no se deforme, a usar las muletas en todo tipo de terreno”, dice Conrado, docente de la única institución, que gradúa a fisioterapeutas en el país.