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Dos nicaragüenses están entre las cinco víctimas de la masacre ocurrida en La Cruz de Guanacaste, Costa Rica, específicamente una finca ubicada a un kilómetro de la frontera con Nicaragua, confirmó el diario costarricense La Nación.

Las víctimas fueron identificadas como Isaías Bonilla Bonilla, de 81 años; su esposa Paula Romero, de origen nicaragüense con cédula de residencia, de 62 años; así como dos de sus ocho hijos, identificados como Wilbert Bonilla Romero, de 26, y Walter Jesús Bonilla Romero, de 24 años.

El quinto fallecido fue identificado como Carlos Alberto Pacheco, nicaragüense, de 26 años, con cédula de residencia costarricense y yerno de la pareja de adultos mayores, quien tenía antecedentes por portación ilegal de arma de fuego.

El director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Walter Espinoza, indicó a los periodistas que La finca está ubicada en la localidad de Monte Plata, en La Cruz de Guanacaste, a un kilómetro de la frontera con Nicaragua.

“En esa finca hay una vivienda, y de acuerdo con la información que recibimos nos indican que es donde se localizan los cuerpos de cinco personas que supuestamente son familia entre sí y que estaban ubicados en el patio de la vivienda (...) Aparentemente se utilizó un arma de fuego tipo escopeta”, explicó Espinoza.

Los agentes del OIJ se desplazaron a la zona, sin embargo, es un sitio de difícil acceso al que no se puede llegar por medio de vehículo y se debe caminar unas dos horas.

“Un grupo de trabajo que incluye especialistas en el manejo de la escena, el cuerpo legal, un fiscal y una jueza, así como ocho policías iniciaron el desplazamiento hasta la zona”, afirmó el director del organismo.

El funcionario indicó que cuando se ingrese a la vivienda, los agentes procederán con el procesamiento de la escena y el levantamiento de los cuerpos. En caso de ser posible, coordinarán el traslado aéreo de los cadáveres hacia la morgue, para que les realicen la respectiva autopsia.

De momento el OIJ tiene muy poca información sobre los hechos y hasta llegar al sitio no darán más detalles.

“No tenemos la dinámica de las muertes, ni hace cuánto murieron, pero sí podemos afirmar que la manera de muerte es homicida por los datos que nos trasladó la Fuerza Pública. La investigación es difícil porque se encuentra en una zona aislada, carente de vecinos y con muy poca posibilidad de encontrar factores de prueba”, dijo Espinoza.

Según las autoridades, los datos son muy preliminares y deben ser confirmados una vez que el equipo de trabajo se acerque a la finca de Isaías Bonilla.