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La masacre a una familia de la finca Monte Plata en La Cruz de Guanacaste, Costa Rica, ubicada a un kilómetro de la frontera con Nicaragua, pudo haber sido por un ajuste de cuentas, confirmó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Las indagaciones continúan.  

Michael Soto, jefe de Planes y Operaciones del OIJ, dijo a medios costarricenses que “de acuerdo al análisis criminal del lugar se trata de un posible ajuste de cuentas, lo que tenemos que determinar es el porqué se dio este ajuste, eso se mantiene en investigación”.

Soto indicó que la hipótesis se sustenta en la forma que usaron los atacantes para acabar con las víctimas. Fueron sacados a la fuerza de su finca, colocados en fila y asesinados uno por uno con un disparo en la frente. Los cuerpos presentaban impactos de bala de escopeta. Todos fueron acomodados en fila y uno de ellos estaba esposado.

El crimen ocurrió la noche del viernes pasado. Los fallecidos son el costarricense Isaías Bonilla Bonilla, de 81 años, y su esposa Paula Romero Romero, de 64, nicaragüense con cédula de residencia tica.

Además dos de los ocho hijos de la pareja: Wilber Bonilla Romero, de 26 años, y  Walter Jesús Bonilla Romero, de 24. Ninguno tiene antecedentes penales, según las autoridades costarricenses

La quinta víctima es Carlos Alberto Pacheco, de 26,  nicaragüense originario de la ciudad de Rivas, con cédula de residencia tica y yerno de la pareja, quien según las autoridades tiene antecedentes por portación ilegal de arma.

Eder José Chávez, sobrino de Isaías Bonilla, propietario de la finca, descartó que el móvil del crimen sea una pasada de cuentas, como señala el OIJ. 

“Mis tíos eran personas muy humildes, cristianos, un par de ancianos que se dedicaban a cosechar su propia comida y no tenían problemas con nadie. Se tiene que investigar a fondo y castigar a los culpables porque el dolor que nos han provocado es inmenso. Como familia estamos devastados”, dijo Chávez a El Nuevo Diario.

“No encontramos explicación a esta masacre. Mi tío era un señor muy honrado, honesto, humilde y un gran siervo de Dios. En su tiempo libre se dedicaba a ir a vigilias, incluso a Nicaragua asistía a vigilias y actividades cristianas, con fraternidades. Esos valores también se los inculcó a sus hijos”, comentó Paty de la Vega, sobrina de Isaías Bonilla.

Nota clave

Michael Soto, jefe de Planes y Operaciones del OIJ, refirió a Telenoticias de Costa Rica que encontraron una nota sobre uno de los cuerpos, pero no especificó el contenido de la misma. 

“Es un documento para la Policía, estamos investigando lo que ocurrió”, declaró Soto.

Los cuerpos fueron sacados por agentes del OIJ la tarde del sábado. Por lo complicado del camino, los llevaron a caballo por un trayecto de dos kilómetros. Después los subieron en cuadraciclos para hacer un trayecto de ocho kilómetros hasta donde quedaron las patrullas y los carros policiales.

Luego los pasaron a una patrulla forense y los llevaron hasta la Medicatura Forense, en San Joaquín de Flores (Heredia), donde realizarían las debidas autopsias.

La pareja asesinada tenía 44 años de casada. Desde que contrajeron matrimonio vivieron en la finca Monte Plata, donde ocurrió el crimen, una zona sin seguridad fronteriza y de difícil acceso.

Aún se desconoce si las autoridades ticas están compartiendo información con la Policía Nacional de Nicaragua, ya que, según familiares, por la cercanía con la frontera los asesinos podrían haber huido hacia territorio nicaragüense.

Melly Bonilla, hija de la pareja asesinada, escribió en su cuenta de Facebook: “Nos quitaron lo que más amábamos en esta vida, mis padres y mis dos hermanos. Siempre en nuestro corazones. Los amaremos por siempre en donde quiera que estén. Te amamos padres y hermanos, fueron lo más lindo que Dios nos había  prestado en esta vida, los amaré por siempre”.