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Francisca Reyes es una comerciante granadina que compra y vende ropa usada. Dice que este es un negocio “muy bueno”. “Me llevo de todo, desde vestidos hasta chaquetas, también compro para mí y mi familia porque ahora la ropa que traen está en mejor estado y más a la moda”.

Reyes es dueña de uno de los 26 tramos de ropa usada que hay en el mercado municipal de Granada, según datos de la municipalidad de la Gran Sultana. 

La venta de ropa y accesorios de segunda mano cada vez es más usual entre los comerciantes de todos los departamentos. En Estelí, por ejemplo, la Alcaldía registra 160 negocios pequeños de este tipo y en León hay cuatro distribuidoras de pacas al por mayor; entre 15 y 20 tiendas grandes y más de 50 pequeños negocios. En Jinotepe hay aproximadamente 70.

Los comerciantes aseguran que los días de pago las personas se aglomeran en búsqueda de prendas de calidad a buen precio. 

“Aquí vienen todo tipo de personas a comprarnos porque la ropa es más barata y accesible, hoy en día un pantalón nuevo se encuentra a 600 córdobas, nosotros lo vendemos entre 150 y 120 usado y en buenas condiciones, pero lo que más buscan son camisetas, camisolas y short, que es lo que se vende más rápido”, dijo Elizabeth Altamirano, comerciante del mercado municipal de Granada. 

La compradora Lissette Ríos, de Granada, dice que “con la economía que vivimos actualmente no da para comprar una mudada nueva, en mi caso tengo cinco hijos y el dinero no alcanza, por eso vengo a comprar ropa usada en los tramos del mercado, es más barata y hay buena calidad, de aquí me llevo hasta 10 piezas y no es mucho lo que gasto”.

La jefa de recaudación de la Alcaldía de Estelí, Jackeline Cardoza, señaló que los más de 160 negocios donde venden piezas de ropa usada son en su mayoría propiedad de microempresarios que han encontrado en estas actividades una fuente de empleo seguro.

 En muchos casos, los propietarios en esta ciudad son beneficiados de los programas que impulsa el Gobierno, como Usura Cero.

Fermín Castellón, quien viaja de Palacagüina a Madriz, y posee un pequeño negocio de venta de ropa para mujeres y hombres, dijo que antes debía viajar hasta Managua a comprar las pacas, pero desde que en Estelí hay un gran almacén, ya no hace el recorrido a la capital.

Explicó que ese negocio tiene más de diez años de existencia y ahí llegan a comprar pequeños comerciantes de los departamentos de Madriz, Nueva Segovia, Estelí, Jinotega, Matagalpa  y León.

Donald Porras, presidente de la Cámara de Masaya y de la Confederación de Cámaras de Nicaragua, sostiene que uno de los problemas que enfrentan es la proliferación de pequeños negocios de este tipo, que ha provocado “que los márgenes de utilidades desciendan”, y el precio de las pacas selectas se han duplicado, pasando de C$2,000 a C$4,000.

Aida Mayorga, presidenta de la Directiva Central del mercado Ernesto Fernández de Masaya, indicó que van a gestionar para crear un sector solo de ropa usada.

“En el sector de Choluteca hay tramos de ropa usada, pero no tenemos un lugar que aglutine a todos esos comerciantes, por eso vamos a reunirnos para crear este sector, que sería el número 28”, señaló Mayorga.

En León 

Los negocios de ropa, zapatos y otros artículos de segunda han proliferado en distintos sectores de la cabecera departamental de León, pero al suroeste del parque San Juan y al oeste de la terminal de buses, es donde se concentran decenas de tiendas con mayor volumen de mercadería.

Elisa Espinoza, originaria del municipio de Telica, una de las clientas del negocio Jehová Jireh, ubicado en el sector de San Juan, expresó que desde hace varios años se viste con ropa de segunda porque encuentra variedad, buena calidad y precios cómodos.

Alfredo Gutiérrez, secretario de la Cámara de Comercio Industria y Servicios de León, afirmó que de la gran cantidad de negocios de ropa, zapatos y otros artículos de segunda, solo un negocio está inscrito en dicha organización.

Gutiérrez expresó que las distribuidoras de pacas de ropa usada y los negocios que se dedican a comercializar estos productos aportan a la economía local, “generan fuentes de empleos y suplen las necesidades de personas de menor poder adquisitivo”.

José Alberto Osejo, propietario de la tienda Salón en la terminal de buses, aseguró que hace cinco años atrás las ganancias eran muy buenas porque eran pocas las personas que se dedicaban a este tipo de negocio.

“La venta de ropa usada es una alternativa para sobrevivir, pero cada día hay mayor cantidad de personas que se dedican a este negocio, y por lo tanto tenemos bajas ventas y estamos atravesando por dificultades porque en la mayoría de los casos tenemos que alquilar un local y pagar a dos o tres ayudantes”, afirmó Osejo.

Genera ingresos a las familias

Tania Narváez y Mercedes Sequeira

Según Aquiles Sáenz, presidente de la Cámara de Comercio de Carazo, ninguno de los negocios de ropa usada está afiliado a esa organización. 
“Este es un negocio no muy rentable en la zona, ya que existen demasiados puestos de ropa usada y están divididos en tres: mayoritarios, medianos y minoristas, como Cámara de

Comercio estamos obligados a regular todos los rubros, pero con este es algo como más informal”, alegó Sáenz.
Rina Cruz Paiz, de la Cámara de Comercio de Juigalpa, considera que vender ropa de segunda es “un mecanismo de ingresos para muchas personas sin empleo, eso garantiza recursos económicos a las familias”. 

En Juigalpa hay cuatro grandes tiendas mayoristas, que son  importadoras directas de ropa usada desde los Estados Unidos.   
José Rolando Enríquez, de origen salvadoreño, y quien tiene cinco años de tener una tienda de ropa usada en la ciudad, manifestó que los compradores prefieren ponerse ropa usada por ser de calidad y de bajo costo. 

El cliente puede encontrar prendas desde 10 córdobas hasta más, dependiendo de la calidad del producto.