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El subdirector del Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos de Nicaragua (CIRA), Luis Moreno, aseguró que los productores que viven alrededor del lago artificial Apanás, en Jinotega,  tienen “que hacer uso racional de los plaguicidas” y “tratar de manejar las plagas buscando alternativas naturales”. 

Ayer expertos en recursos acuáticos recomendaron a los productores aledaños al lago artificial Apanás, un humedal de importancia internacional ubicado en el norte de Nicaragua, utilizar “enemigos naturales” para controlar las plagas en sus cultivos y evitar la contaminación del agua con químicos nocivos.

Moreno se refirió a esto durante el “Foro por la Sostenibilidad de Apanás”, organizado por el organismo belga Veco Mesoamérica, en el departamento norteño, junto con otros 120 representantes de los sectores empresariales, académicos, públicos y no gubernamentales de la localidad.

Para ello, recomendó utilizar parásitos o depredadores naturales que actúen como agentes de control biológico de plagas, regulando las poblaciones en el cultivo.
Por su parte, el coordinador del equipo programático de Veco Mesoamérica, Fausto Rodríguez, añadió que ya se está capacitando a cientos de productores de hortalizas y de café, aledaños al lago, para mitigar la contaminación en el cuerpo de agua, aunque advirtió que aún queda mucho por hacer.

“Hay muy buena cantidad de organizaciones de productores y productores independientes que ya van encaminados a mitigar la contaminación, pero se requiere que todos adopten modelos productivos más sostenibles”, indicó.

En este sentido, Moreno expresó que a los productores les hace falta un poco más de “educación ambiental” para que se den cuenta del impacto que tienen los plaguicidas en el lago y del beneficio que supondría limitar su uso tanto para la naturaleza como a largo plazo, para el productor.

Sustento de familias

El lago Apanás está situado en el departamento de Jinotega, a 168 kilómetros al norte de Managua y fue construido en 1964 para generar energía hidroeléctrica. Actualmente 19,000 familias dependen de sus recursos para su sustento.

En sus orillas viven alrededor de 1,700 productores que contaminan el lago con pesticidas y eso “viene a limitar el uso de peces y puede representar un daño para la salud de la población”, añadió Moreno.

Apanás, cuyo territorio comprende una superficie de 641 kilómetros cuadrados, de los cuales 38 kilómetros cuadrados corresponden al espejo de agua, además está siendo afectado por el crecimiento de la frontera agrícola, y por unas 4,000 toneladas de sedimentos que ingresan anualmente al lago por la deforestación y el mal uso de los suelos.

El lago Apanás, declarado en 2001 como sitio Ramsar (de importancia internacional) por la Unesco, es refugio para la conservación de la flora y fauna silvestre, sirve para la generación de energía y es una fuente importante de agua y de otros medios de vida.

De continuar con el mal uso del suelo, la deforestación y demás problemáticas, el lago podría desaparecer a medio plazo, según la ONG belga.