•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El pescador José Castro Velázquez, de 33 años, fue declarado culpable por el delito de tentativa de femicidio en contra de su expareja Sandra Olivas, de 25. La declaración del hijo de ambos de 7 años, quien presenció el acto, fue lo que permitió que el juez Edén Aguilar, del Juzgado Tercero Especializado en Violencia, dictara ese fallo. 

De acuerdo con el juez Aguilar, el menor narró que su papá atacó con un machete a su mamá y que la hirió en los brazos y manos, cuando ella intentaba protegerse la cabeza. El judicial sostuvo que el niño también señaló que su papá estaba como loco y amenazó con matarlos a él y a su hermanita que estaba dormida en ese momento. 

“El niño en un intento de ayudar a su mamá salió corriendo hacia la casa de su tía paterna. Ella llegó para detener a su hermano, tuvo que abrazarlo para que desistiera. Lo que fue aprovechado por la víctima para huir”, manifestó Aguilar. 

De acuerdo con la Fiscalía estos hechos ocurrieron el 24 de mayo de este año en la comunidad Quebrada Los Vivas, en el municipio de San Rafael del Sur. La Fiscalía dijo que fue un “acto misógino, provocado por celos, el control y el estado de ebriedad del señalado”. Pidió la pena máxima de 10 años para el delito de tentativa de femicidio. 

Mientras que Defensoría Pública pidió la pena mínima de 5 años, argumentando que es el primer antecedente penal de Castro Velázquez. 

El juez Aguilar aseguró que el acusado tendrá que asistir a terapia sicosocial dentro del sistema penitenciario La Modelo para descontruir su violencia de género. “El artículo 50 de la Ley 779 dicta que es obligatorio que los condenados por delitos relacionados a violencia de género reciban terapia, sino no sirve de nada que estén presos”, expresó Aguilar. 

Violencia normalizada

José Castro Velázquez no quiso dar declaraciones. Todo el juicio permaneció con la cabeza agachada y a veces pensativo. El juez especializado en violencia consideró que este caso es un ejemplo de normalización de la violencia, debido a que Sandra Olivas  era víctima de violencia intrafamiliar. 

“No hay heridas graves en Sandra Olivas, solo un dedo necesitó puntadas. Sin embargo, consideró que es tentativa de homicidio porque la violencia venía en escala. Ella aseguró que vivía violencia con él. No fue hasta que este la atacó con un machete que ella decidió denunciarlo, cuando su vida y la de sus hijos estuvo en peligro”, afirmó el juez Aguilar. La lectura de sentencia será en los próximos 5 días.