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En la vida de la comunidad La Bolsa, ubicada a 8 kilómetros de la ciudad de Chinandega, hay una mujer que se ha ganado el cariño y reconocimiento de sus vecinos. Con 95 años de edad, Anita Alvarado ha asistido al parto de la mayoría de los niños y niñas que habitan en la zona.

En su haber, Alvarado contabiliza cerca de 1,030 partos. En 14 de estos, los nacidos fueron gemelos y, en una ocasión, una de las mujeres que atendió dio a luz a trillizos. 

“Sabía cuando el muchachito venía mal. Lo palpaba cuando sobaba la barriga de la paciente. Cuando el parto estaba complicado la mandaba al hospital”, recuerda la mujer. 

“A veces en mi casa se juntaban hasta cuatro embarazadas. Pero yo he tenido un don que Dios me lo regaló, y es poder aliviar el dolor de mujeres y niños”, agrega Alvarado.

Cuenta la partera que a su casa llegan madres con recién nacidos, que padecen “sol”, “empacho”, falta de apetito y ataques de lombrices, siendo de zonas rurales la mayoría de las personas que la visitan.Jesús Escorcia, curandero.

“A consulta llegan hasta diez pacientitos con estos síntomas, porque hay quienes tienen vista fuerte, mujeres que andan con su menstruación y cargan a los niños y los hombres que regresan asoleados del campo, también perjudican a los chavalitos”, señala la anciana curandera.

Para los pediatras, algunas de esas molestias en los recién nacidos no existen, sin embargo, Alvarado recurre a su sapiencia sobre hierbas y pociones para curar dichos males, solo en algunas ocasiones recomienda el uso de antibióticos para tratar las infecciones intestinales. 

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“Para la hipertensión yo uso las hojas de la  valeriana, ruda con guaro para “el sol” para la diarrea y otras hierbas, que aquí en el campo se encuentran y que las recomiendo en pociones calientes”, dice Alvarado.

Rol preponderante en las comunidades

La doctora en Antropología María Dolores Álvarez Arzate, explica que figuras como la de Ana “La Partera”, han sido una constante en el seno de las comunidades a lo largo y ancho del país, pero además existe toda una política gubernamental de reconocimiento y promoción de esos saberes ancestrales y su combinación con la medicina occidental.

Esta declaración quedó patentada con la promulgación, en el año 2011, de la Ley de Medicina Tradicional, (Ley 759), en la cual se reconoce la contribución, conocimientos y las prácticas tradicionales de los pueblos y comunidades en la atención primaria de la salud.

“Existe un hermanamiento entre ambas (medicina tradicional y occidental), el Ministerio de Salud las reconoce. Por ejemplo, las parteras trabajan en lo que es la inducción del parto y ya la parte directamente del nacimiento ocurre en el hospital, esa es la regla en zonas campesinas alejadas o en zonas de acceso difícil”, señala Álvarez Arzate.

Y agrega que la implementación de este modelo también ha propiciado la creación de casas maternas en las que las mujeres rurales puedan permanecer mientras llega el momento del parto, “este tipo de medidas indudablemente han incidido en la reducción de la mortalidad infantil”, dice Álvarez Arzate.

Alvarado, la partera chinandegana, señala que ella fue capacitada por el Ministerio de Salud durante seis meses para atender de mejor manera los partos, combinándolos con los conocimientos botánicos que posee.María Álvarez Arzate, antropóloga.

Álvarez Arzate menciona que el curandero o médico tradicional se enfoca directamente en la atención de la salud física de las personas, sistema óseo, órganos y músculos. Parteras, curanderos, sobadores engloban este tipo de prácticas.

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Pero también existen aquellos curanderos especializados en elementos espirituales, especialmente en el caso de la Costa Caribe de Nicaragua.

“En el pueblo miskito y pueblo mayagna existen los curanderos del espíritu. Dentro de ellos hay que reconocer a la señora Porcela Sandino en Bilwi, no es la única curandera de este tipo, pero sí es una de las más importantes que atiende una de las enfermedades culturalmente significada llamada grisi siknis, es una forma particular de histeria colectiva -así se le llama en el mundo occidental- que se produce a través de una tensión social o sicológica que se acumula como en una hoya de presión y entonces escapa mediante estas manifestaciones de violencia por parte de quienes la padecen”, explica Álvarez Arzate.

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Y por tratarse de una enfermedad cultural, el curandero o curandera realiza una sanación de manera cultural, habla con los pacientes y trabaja con ellos, les pregunta sus sentimientos, su cosmovisión para regularizar y pasar de su expresión violenta a su vida normal, sostiene la antropóloga.

También en la zona del Caribe existe otra figura importante y única que es el curandero de la picadura de serpiente, un especialista en tratar las afectaciones provocadas por la mordedura del reptil.

“El curandero trabaja con los alimentos de ese animal y en ellos encuentra su antídoto en las raíces, entonces una receta que se emplea para curar la picadura de culebra en Laguna de Perlas, no es la misma que empleará en Aguas Tara, porque son distintas especies, distintos medios de vida y distintos alimentos que toma el animal, entonces a partir de esa sabiduría ancestral es que los curanderos de esta categoría atienden a la gente y la ayudan a recuperar su vida”, explica Álvarez Arzate.

Herencia familiar

Al otro lado del país, exactamente en el municipio de Juigalpa, el nombre de Antonio de Jesús Escorcia Gómez se ha labrado una reputación como curandero.

El hombre de tez blanca y barba canosa tiene ya 67 años de vida, más de cincuenta dedicados a atender y curar enfermedades en zonas rurales. Refiere Escorcia que aprendió a inyectar desde la edad de 8 años, pero fue hasta que cumplió los 15 años que se involucró a tiempo completo en el tratamiento de afectaciones a la salud.

“Nací con esto (de ser curandero), me gusta inyectar desde que tenía 8 años, mi mamá Hilaria Gómez me enseñó, era partera. Cuando inyectaba a la gente les preguntaba ‘cómo les cayó la inyección’, y si ellos me contestaban ‘me cayó muy bien’, anotaba la inyección para ponérselo a otro, les preguntaba qué enfermedad tenían y así fui aprendiendo”, dijo Escorcia. 

Escorcia refiere haber estudiado, por correspondencia, técnicas medicinales, sin embargo no las concluyó, de igual manera dijo haber estudiado Rosacruz, que es una corriente esotérica integrada por 27 tomos, “es algo social, no es brujería, consiste en desarrollar el sexto sentido de la persona mediante el análisis”, dijo.

Escorcia aseguró que optó por dedicarse a curar a sus pacientes con plantas medicinales, las cuales consigue a nivel nacional y en el extranjero.     

“El Sida lo paramos (con medicina natural), el papiloma se cura con éxito, las tricomonas, el hongo en los genitales, la próstata, la úlcera genital, lo hemos curado con medicina natural”, dijo el curandero, quien explicó que cuando se trata de una operación no interviene.

Por otro lado, a María Renergín Rodríguez, también de 67 años y habitante de comunidad Los Potrerillos, jurisdicción del municipio de Santa Teresa, Carazo, se le conoce como la “doctora del pueblo”. Según doña María, a los 20 años de edad empezó a asistir a sus vecinos de algunas dolencias y enfermedades estomacales.

“La verdad que esto no se aprende, se nace ya con este don, sin embargo, aprendí cosas de hierbas leyendo los libros y también con mi abuelita, ella me enseñaba en el monte las hierbas y me decía para qué servían, así fui aprendiendo, aquí vienen para que cure empacho en los niños, enfermedades de los riñones, el hígado y azúcar”, dijo Rodríguez.

Además explicó que no se dedica a la brujería, que esas ya son otras cosas malas del más allá, que sus únicas medicinas son las hierbas que la misma naturaleza le regala y lo que aprendió de su abuela.

“La ruda, el albahaca, la flor de amapola, el aceite fino, la miel de abeja, el jengibre, la raíz de zorrillo, menta, eucalipto, todas esas plantitas están en mi patio, las utilizo para curar muchas enfermedades, pero mi especialidad es curar el empacho en los niños,  que en los hospitales no los curan porque no creen en eso”, añadió la llamada doctora del pueblo.

Reconocen rescate de medicina tradicional

SALUD • De acuerdo a información del Ministerio de Salud, el Instituto de Medicina Natural y Terapias Complementarias (IMNTC), en años recientes se han alcanzado logros importantes en el rescate de la medicina tradicional ancestral y en el fortalecimiento de la medicina natural 

En cada cabecera departamental del país se construyeron filiales del Instituto Nacional de Medina Natural y Terapias Complementarias contando actualmente con 151 clínicas de atención en medicina natural.

También con el IMNTC se ha logrado capacitar a 3,799 trabajadores de la salud, principalmente médicos y enfermeras.

Este tipo de política pública ha sido también destacado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

De hecho en una visita realizada en junio de este año, con motivo de la realización en Nicaragua de un encuentro regional sobre medicina tradicional, Qi Zhang, director de la Unidad de Medicina Tradicional y Complementaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que la fortaleza en el marco legal y de políticas que tiene el modelo es muy buena.

La mejoría de los procesos regulatorios para la calidad de los productos naturales, incluyendo las buenas prácticas de manufactura, el fortalecimiento del acceso a la información de referencia, la creación de un vademécum de plantas medicinales y productos naturales, son algunos de los retos a subsanar aún en materia de medicina natural, destacó la OMS.