•   Rivas, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Escondidas al pie de una espesa montaña y cayendo en picada sobre pintorescas rocas han permanecido dos cascadas  que forman espectaculares paisajes  y caprichos de la naturaleza, dignos de apreciar.

Los saltos se localizan a tan solo 16 kilómetros al sur oeste del casco urbano de  la ciudad de Rivas, en el lugar conocido como El Coyolito, que forma parte de la comarca La Chocolata. Según los lugareños, el lugar tiene todas las condiciones naturales para impulsar  el ecoturismo.

Una de las cascadas se encuentra en los terrenos de la cooperativa, La Chorrera y la otra en la propiedad de Víctor Cerda,  quien aseguró que este año los saltos de agua han salido del anonimato y se han convertido en todo un acontecimiento  de los rivenses a través de fotografías que se publican en redes sociales.

¿Cómo llegar?

Desde Rivas se puede acceder  por  la carretera rural de tierra que une esta ciudad con las comunidades de La Chocolata, El Bastón y  San Juan del Sur. 

Tras recorrer los primeros 6  kilómetros se toma un desvío que se localiza en La Chocolata. Desde acá hay que serpentear  otro tramo de 10 kilómetros hasta  llegar al final del camino de El Coyolito.  

El fin del camino se encuentra en una puerta de madera de golpe y, desde este punto, el viaje se continúa a pie; tras avanzar 700 metros entre quebradas se comienza a  escuchar el espectacular ruido de la cascada de La Chorrera. 

Según Víctor Cerda, desde este salto hay que caminar otros 600 metros  sobre una quebrada y las laderas de una montaña, para llegar a la cascada “Tres Chorros” que está en su propiedad.

“El recorrido es todo un espectáculo y en el  trayecto se pueden apreciar vistosos caprichos de la naturaleza como árboles que crecen sobre rocas,  y pequeñas piscinas  de agua que  forman las cascadas, mientras descienden  entre piedras”, comentó Cerda.

Fotos en redes sociales

Agregó que fue a partir de este año que personas de Rivas, San Jorge y La Chocolata empezaron a visitar el lugar tras enterarse de las cascadas a través de fotos que  visitantes postean en las redes sociales.

Cerda llegó a esta zona hace más de 30 años, cuando no existía luz eléctrica  ni camino. “Es un lugar privilegiado por la naturaleza y, ahora que las cascadas han despertado interés, El Coyolito tiene un futuro prometedor en materia de ecoturismo”, agregó Cerda.

La energía eléctrica alumbró por vez primera a los habitantes de El Coyolito hace 4 años y de acuerdo con Cerda contar con este servicio ya es una ventaja para desarrollar el turismo. 

“De las cascadas estamos a hora y media de las costas de Tola y San Juan del Sur, por un callejón que se puede transitar a pie o caballo y también estamos  cerca de la ruta de la carretera costanera que construye el Gobierno, y por eso el futuro en materia de turismo es halagador”, destacó el productor.  

Genaro Ulloa, presidente de la cooperativa “La Chorrera”, integrada por once socios,   señaló que hasta el 2016, las cascadas eran visitadas únicamente por lugareños.

“Cuando se formó la cooperativa en 1985, estas cascadas ya existían, pero eran inaccesibles debido a que no existía camino y solo se llegaba a caballo y hace 5 años se rehabilitó esta calle, pero debido a las sequías que se prolongaron entre el 2013 y 2015, las cascadas perdieron su caudal  y a partir 2016 resurgieron y, con este invierno, se han fortalecido y han despertado interés”, comentó.

Según Ulloa, los saltos aún no han recuperado sus niveles históricos, pero se han convertido en toda un acontecimiento para las personas que acuden al lugar los fines de semana.

“Las  cascadas tienen un gran potencial turístico  y se encuentran en medio de una zona montañosa  que atraviesa  los municipios de Tola, Rivas y San Juan del Sur, donde  se puede practicar senderismo y ofrecer la observación de una abundante fauna, en la que destacan especies de mono congo y cara blanca, así como armadillos, guatusas, pizote y hasta venados”, puntualizó Ulloa.  

Así mismo reveló que  la idea de los socios es mantener el bosque  e impulsar la reforestación para proteger las fuentes hídricas y luego desarrollar proyectos  turísticos que incluyan mejoramiento de  infraestructuras. Betty Carrión, socia de dicha cooperativa, detalló que las cascadas se alimentan  de fuentes subterráneas que están en la cima de una montaña, adornada por una exuberante vegetación y enormes rocas de diversas figuras.

A la vez manifestó que la preocupación de ellos es que los visitantes que llegan los fines de semana, arrojan basura en el lugar y temen que el ganado resulte afectado por la ingesta de desechos plásticos.

Los lugareños  también  recienten  el ingreso de cazadores, ya que aseguran que llegan con perros y escopetas en busca de la fauna que existe en la zona. “Afectan  la reproducción de las especies y exterminan hasta con las crías”, concluyó Ulloa.