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Rodrigo Rapaccioli, el nicaragüense que escaló recientemente el Kilimanjaro y ondeó la bandera nacional, relató a El Nuevo Diario que pese a que no tiene experiencia en alpinismo emprendió esa aventura, que duró en total siete días, cinco días para subir y dos para bajar.

“Hay varias rutas disponibles y nosotros decidimos hacer la ruta del Machame, la cual consistía en cinco días subiendo y dos bajando. Esta ruta es muy empinada y es considerada por los guías la segunda más difícil. Escogimos subirlo en siete días para poder aclimatarnos poco a poco a la altura”, relató.

El joven dijo que realizó el viaje a Tanzania por placer y acompañado de un amigo de nacionalidad guatemalteca, con quien comparte habitación en España. “Estoy haciendo mi MBA en España y tenía un mes de vacaciones”, dijo en una comunicación electrónica. 

“Comenzamos a 1,800 metros, a esta altura comienza el parque. Fueron cinco días de estar durmiendo en carpas, a temperaturas de 5 oC a -20 oC, caminando de seis a siete horas diarias sin parar nada más para comer nuestro almuerzo y para tomar agua, hasta llegar a la cima”, considerada el punto más alto del continente africano, narró. 

“Este está a 5,895 metros (19,341 pies) de altura, hay muy poco oxígeno pero están las mejores vistas que he visto en mi vida.  El día más difícil y el reto más grande fue en la madrugada del día seis. Habíamos dormido en un campamento a 4,600 metros y nos tocó despertarnos a las 3:00 a.m. para comenzar el último empujón hasta la cima. Subir 1,295 metros ese día fue particularmente muy difícil, ya que teníamos varios días de estar caminando, no habíamos podido descansar bien por dormir en carpas, había muchísimo frío, -15 oC, y entre más subías tenías menos oxígeno, así que teníamos que ir a paso de tortuga”.

“Nos demoramos 5:15 horas para llegar hasta Uhuru Peak, el punto más alto. Obviamente se necesita fuerza física, pero es más que nada todo mental. Es una experiencia difícil, pero a la misma vez espectacular”, finalizó.