•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Cinco años atrás Karla Patricia Estrada, de 32 años, cuyo cuerpo fue encontrado decapitado en un predio baldío en Managua, acusó de amenaza e intimidación a su pareja Francisco Ariel Mercado, de 36 años, entonces soldado del Ejército de Nicaragua, según consta en el acta de audiencia preliminar, expediente 016757, que fue realizada el 10 de septiembre de 2012.

Mercado, quien fue dado de baja este año por mal comportamiento, fue la última persona con la que vieron a Estrada el día que desapareció, el 10 de agosto de este año. Rosario Flores, abogada litigante en temas de violencia, estuvo presente en dicha audiencia y recuerda que la víctima le contó que lo había denunciado en dos ocasiones anteriores y que insistía que le quitaran el arma que él portaba. 

“Ella me contó que él acostumbraba últimamente a llegar sin avisarle porque era muy celoso y controlador. Que lo había denunciado tres veces, pero que solo en esa ocasión pasó a juicio. En esa ocasión pidió que le quitaran el arma porque ella tiene miedo, pero la defensa de él le dijo que no a la jueza, porque él es un militar y es un arma de reglamento”, relató Rosario Flores.

Según el acta de audiencia preliminar con fecha del 13 de septiembre de 2012, expediente 016757, Estrada acusó a Mercado por intimidación y amenazas en el Juzgado Primero de Distrito Especializado en Violencia, en Managua, luego que este la agrediera el 10 de septiembre de ese mismo año. 

En esa ocasión la víctima contó que después de regresar de la venta con sus hijas su pareja estaba en la casa, tenía enrollada en su mano derecha una faja de cuero y le dijo: “Ya vamos a platicar, ya te he dicho que no andés dejando la casa sola, sos una estúpida que no entendés”. Ella se fue donde una vecina, así que él la siguió y gritó: “Sos una mierda, cuando salgás te voy a turquear”. Acto seguido sacó la ropa de ella y de sus hijas y la tiró, se lee en la relación de hechos.

La mediación 

En ese entonces las medidas alternas a la prisión preventiva fueron abandonar la vivienda, no comunicarse con la víctima y una orden de alejamiento.  

“Le tipificaron el delito no como intento de femicidio frustrado, sino como amenaza contra la mujer y ese delito en la Ley 779 es una pena menos grave. Ella pidió que le quitaran el arma porque tenía miedo, pero la defensa de él (Mercado) le dijo que no a la jueza Fabiola Betancourt, porque él es un militar y es un arma de reglamento, entonces la jueza accedió a que no le quitaran el arma y que se mantuvieran las medidas alternas”, detalló la abogada Flores.

Flores dijo que aún no se explica por qué se dio la figura de mediación en ese caso, pues las reformas a la Ley 779 que incluían la mediación se efectuaron en 2013. 

Karla Estrada aprovechó esa audiencia para solicitar pensión alimenticia, el agresor aceptó y dijo que pasaría 1,500 córdobas para las hijas. 

Durante esta mediación, Mercado se comprometió a que también se atendería un problema de alcoholismo e iría a terapia por la agresividad que presentaba, sin embargo pasaron los seis meses y no cumplió. 

“Luego de los seis meses, la defensa presentó un escrito a la jueza pidiendo prórroga de tres meses más de mediación y la aceptan, tampoco cumplió y el casó se cerró por completo en 2015”, señaló la litigante. 

¿Cómo era Karla?

Para la abogada Rosario Flores, Karla Estrada era una mujer sumisa y con mucho miedo. Dice que en la primera audiencia ella no quería mediar, pero seguro accedió porque se sentía coaccionada. 

“Seguro él la buscó o intercedieron terceras personas para que ella aceptara, es lo típico en los agresores. Ella fue coaccionada para llegar a esa mediación, porque ella lo quería preso y que le quitaran el arma porque le tenía horror”, relató.

El día que desapareció, él la amenazó de muerte

Al menos 20 personas, entre familiares y amigos de Estrada, y cinco agentes del Distrito V de la Policía buscaban ayer la cabeza de la fallecida en el predio baldío donde fue encontrado el cadáver. 

La hija mayor de la pareja relató que el último día que vio a su madre, el 10 de agosto pasado, su padre la amenazó de muerte. Le dijo que “habría un muerto” si se enteraba que continuaba con la relación que tuvo mientras ambos estuvieron separados.  

“Veníamos caminando cuando él le dijo que iba hacer eso”, recordó la joven. Después los dos se fueron al barrio 30 de Mayo, donde habitaban. 

Dominga Estrada, tía de la víctima, recuerda que ese día su sobrina le pidió comida, pero su pareja no la dejó comer en la casa. “Parecía estar con odio, con ganas de hacer algo, ya de por sí era violento”, dijo, tras agregar que al menos entre ocasiones lo denunció. 

Los familiares relataron que ambos solían cortar la relación debido a la agresividad de Mercado. La última vez que estuvieron separados fue por más de tres meses. 

Durante ese tiempo ella trabajó en un residencial como asistenta del hogar y conoció a un hombre, con quien salió durante dos meses. 

Dos de las tres hijas, afirmaron, su padre solía enojarse y castigarlas por todo, y que cuando su madre las defendía él la agredía. 

“Mi papa decía que lo fuera a denunciar las veces que quisiera, porque de todas maneras iba a salir”, recordó la joven.