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La hiperhidrosis, conocida popularmente como sudoración excesiva, es una enfermedad clínica que afecta a una buena parte de la población nicaragüense, aunque por falta de información no busquen atención adecuada, afirmó el doctor Julio Zapata, especialista en cirugía laparoscópica.

Además, estos pacientes se ven afectados por esta enfermedad en todos los aspectos de su vida, desde el plano emocional, personal y social, indicó Zapata.

“Generalmente son pacientes que tienen mucha vergüenza, no tienen una vida cotidiana normal, es frustrante y puede causar depresión”, agregó Zapata, quien además explicó que las formas más comunes de sudoración excesiva son en las manos, las axilas, la cara y la planta de los pies. 

Por su parte, la dermatóloga Olivia Uriarte considera que la calidad de vida de estos pacientes disminuye y perjudica las relaciones sociales y las actividades profesionales, presentando ocasionalmente fobia social. END

“Se estima que un 70% de los pacientes que sufren de esta patología se encuentran emocionalmente perjudicados y socialmente afectados”, señaló Uriarte.

Incidencia y causas

La sudoración excesiva es una enfermedad que afecta por igual a hombres y mujeres, y de la cual aún no se conoce una causa exacta, explicó el doctor Zapata. Sin embargo, hay algunos factores que inciden en la aparición de la afección, como los componentes hereditarios y desencadenantes como el estrés. 

Usualmente esta aparece durante la infancia, y por motivos de “tabúes”, desinformación y presión social, es acarreada hasta la edad adulta. 

Aunque no hay una estadística concreta de la cantidad de personas que viven con esta enfermedad en Nicaragua, a nivel mundial se estima que el 5% de la población la padece, y esta cifra también puede ser aplicable en el país, consideró Zapata. 

“Ahora como hay más medios y formas de diagnóstico la enfermedad se está detectando más. Con el Internet y el acceso a los medios, la gente se documenta mejor y está acudiendo a solicitar ayuda para su problema”, declaró el especialista. 

El doctor Zapata presentó los resultados de una investigación realizada desde el 2016 en el XIV Congreso Científico del Hospital Militar, efectuado este mes en la capital. 

Los tratamientos

Los tratamientos dermatológicos dependerán de la ubicación de la afectación y otros factores como  los objetivos, las expectativas y las preferencias de los pacientes; así como los problemas de seguridad, la gravedad de la enfermedad, el costo y la disponibilidad del tratamiento, precisó la dermatóloga Uriarte. 

En otros procedimientos también se usan inyecciones de bótox para controlar la sudoración, con resultados a mediano largo y plazo. Otros métodos “no son aplicables en todas las áreas del cuerpo, tales como la iontoforesis, paso de una corriente eléctrica débil a través de la piel, útil en casos de sudoración en manos y pies”, manifestó Uriarte. 

Usualmente, la enfermedad es manejada por los dermatólogos con este tipo de alternativas, pero puede ser solucionada con nuevas alternativas quirúrgicas, agregó el doctor Zapata en su investigación.

Aunque las operaciones se han desarrollado desde hace más de 25 años a nivel mundial, en Nicaragua no se realiza por la falta de personal médico especializado en este ámbito, puesto que solo hay tres cirujanos torácicos en el país, acotó Zapata. 

La intervención quirúrgica

“El procedimiento es sencillo, se hace con anestesia general, consiste en ir a seccionar una parte o segmento de la cadena simpática (rama neural involucrada en la zona de sudoración)”, precisó el doctor Zapata. 

Con esta cirugía, se conoce que las complicaciones son menos del 2% y el paciente es dado de alta el mismo día con una solución permanente a la sudoración en las zonas afectadas, inmediatamente después de la operación.

En los casos de sudoración excesiva en la zona axilar, la investigación presentada en el XIV Congreso Científico del Hospital Militar postula que se puede aplicar un procedimiento que actúa con energía electromagnética para destruir las glándulas sudoríparas para desaparecer el sudor, el mal olor y el vello en ese sitio. 

Estos tratamientos, que actualmente solo son utilizados en el hospital Militar,  mejoran la calidad de vida posterior de los pacientes, cuando ya pueden integrarse a las actividades cotidianas, añadió Zapata.